Las alarmas han saltado con el nuevo borrador del decreto que ha creado el ministerio sobre Educación Secundaria Obligatoria. Muchas son las opiniones al respecto, tanto por los profesionales como las familias. En Educar es Todo hacemos lo que mejor sabemos hacer, hablar con nuestros expertos para ayudar a nuestros hijos a ser responsables con sus estudios.

¿En qué consiste el nuevo decreto de educación?

Actualmente lo que se ha presentado es un borrador y se ha enviado a las comunidades para que realicen sus aportaciones. Se trata del Real Decreto del Ministerio de Educación y Formación Profesional para regular la evaluación y promoción de distintas etapas educativas. Según este primer esbozo, la obtención del título de Bachillerato requiere de la evaluación positiva en todas las materias de los dos cursos. Sin embargo, excepcionalmente, el equipo docente puede decidir la titulación de un alumno que haya superado todas las materias salvo una.

Para que esto se dé, hay que cumplir las siguientes condiciones: que el alumno haya alcanzado los objetivos y competencias adecuados a este nivel; que no haya habido una inasistencia continuada y no justificada; que se haya presentado a las pruebas y hecho las actividades necesarias para su evaluación y que la media aritmética de las calificaciones en todas las materias sea igual o superior a cinco.

Los cambios en la evaluación son realmente necesarios, seguimos con dinámicas individualistas y que no tienen en cuenta al alumno ni el trabajo cooperativo. Maite Vallet, pedagoga, propone métodos de evaluación que tengan en cuenta el proceso de aprendizaje, no tanto los resultados. Estos pueden depender de muchos factores, pero si ellos saben cómo autoevaluarse, previamente el profesor debe enseñarles cómo hacerlo, ellos serán plenamente conscientes de lo que entienden, lo que no, en lo que fallan y cómo mejorar.

La experta señala al profesor como acompañante del proceso de enseñanza y aprendizaje, los protagonistas son los alumnos. Paralelamente, si existen cambios en los procesos evaluativos, los profesionales de la educación deben estar formados para dar una respuesta ajustada. Ellos también necesitan aprender cómo hacerlo.

Cómo potenciar el esfuerzo en nuestros hijos

Independientemente del Real Decreto del que hablamos, como madres y padres, solo podemos controlar lo que sí depende de nosotros: la educación de nuestros hijos. El esfuerzo es más importante que los resultados, tal y como declara José Ramón Gamo, neuropsicólogo, necesitan practicar su cerebro ejecutivo, es decir, planificar, la voluntad, su atención, perseverancia, tomar conciencia de lo que voy a hacer y qué repercusión tiene... Estas funciones son las que nos definen como especie y las que nos ayudan en el futuro a conseguir, por ejemplo, un buen trabajo, terminar la carrera, prepararnos una oposición, mantener una vida saludable, etc. Este experto propone jugar con nuestros hijos a juegos de mesa y actividades de descubrimiento y exploración, por ejemplo, en la naturaleza.

Por su parte, Alberto Soler, psicólogo, dice que “cada vez más teóricos de la educación ponen en duda la propia utilidad de las notas, ya que estas desplazan el foco hacia los resultados y se lo quitan al proceso: los alumnos dejan de disfrutar aprendiendo y se preocupan solo de aprobar, sea como sea: si hay que hacer trampas, se hacen. Da igual que no hayan entendido nada, si son capaces de ponerlo en un examen y aprobar, ya vale”.

Algunas claves para trabajar el esfuerzo cuando tienen una nota:

  • Ni premios ni castigos.
  • Alabar el esfuerzo que ha hecho tu hijo en el trimestre/curso.
  • Si ha suspendido, analizar qué ha pasado, pero demostrar que confiamos en ellos y que los queremos igual.
  • Estudiar es su deber. No tiene que hacer las cosas bien por un premio o para que le demos una palmadita en la espalda, sino porque se sienta bien aprendiendo y esforzándose.
  • No hacer una fiesta porque haya aprobado. Valorar el esfuerzo que ha hecho, decirle que estamos orgullosos y ya.
  • Si ha sacado muy buena nota en alguna asignatura, no caer en el “¡qué listo eres!” sino decirle “¡cómo te lo has currado!”.
  • Eliminar las etiquetas: ni “inteligente” ni “vago”. Las etiquetas pueden fomentar que el niño no quiera afrontar nuevos retos por miedo a fracasar.

Cómo trabajar el hábito de estudio en nuestros hijos

Maite Vallet hace hincapié en la importancia de la figura del profesor como medio para enseñar a los alumnos cómo estudiar solos. Las madres y padres no pueden estar continuamente pendientes de sus hijos para que hagan los deberes y sean responsables con su trabajo. Para ello propone:

  1. Enseñar en clase cómo deben estudiar, es decir, hacer resúmenes, esquemas, mapas conceptuales, visual thinking, etc. Trabajar en equipo siempre favorece estas dinámicas, pero necesitan aprender cómo hacerlo.
  2. Organizar y planificar cuándo empezar a estudiar en función de su tiempo y concentración.
  3. Establecer el lugar donde van a estudiar y lo que necesitarán.

No importan las leyes o decretos que salgan, nuestro deber como madres y padres es controlar lo controlable, y enseñarles los valores que le ayudarán en el futuro, no solo a aprobar o suspender un examen.