Los ahogamientos suponen la segunda causa de mortalidad accidental infantil en menores de 14 años en España, según datos de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que en el mundo mueren cada año 236.000 personas por ahogamiento y el mayor riesgo es en niños, siendo el 70% de las víctimas por ahogamiento menores de 6 años. Concretamente, en España, en los últimos cinco años han muerto más de 100 menores.

La mejor prevención es la supervisión

Se estima que el 80% de los ahogamientos infantiles son prevenibles.

Según el informe Recomendaciones sobre la prevención de ahogamientos de la AEP, la mejor prevención es la supervisión continua. Y en este sentido, nos dan 4 consejos:

  • El mejor consejo y el que debe tenerse siempre en cuenta es que el niño no debe estar solo en el agua ni sin supervisión de un adulto y cuando decimos esto no nos referimos a echarle un ojo desde lejos: los accidentes ocurren en solo unos segundos, por eso, hay que estar con el niño en el agua.
  • De hecho, la vigilancia por parte de un adulto mientras el niño está en el agua debe ser continua: “entendiendo como vigilancia adecuada cuando la distancia al menor es inferior a la longitud del brazo del cuidador, es decir, tenerlos al alcance”.
  • Los menores de 4 años, aunque sepan nadar, también se pueden ahogar: un accidente, el miedo, los nervios...son muchas las causas que pueden hacer que el niño no pueda mantenerse a flote y se produzca un trágico desenlace. 
  • "En caso de niños mayores que sepan nadar, el adulto con experiencia o bien un socorrista debe vigilarlos sin perderlos de vista, y su atención dirigida en todo momento al niño o niños que se encuentran dentro del agua, evitando situaciones que puedan distraerle como hablar por teléfono, socializar, etc".

Se estima que el 80% de los ahogamientos infantiles son prevenibles.

Ni flotador, ni manguitos, ni churro

Ahora bien, ¿qué método de protección utilizamos con nuestros hijos cuando vayamos a la piscina o a la playa? ¿Manguitos, flotador, churro? Ninguno, el chaleco homologado.

Esto es algo que deja claro cada verano a través de un vídeo en sus redes sociales la pediatra Lucía Galán (@luciamipediatra).

AHOGAMIENTOS INFANTILES Cada año tenemos que lamentar la pérdida de entre 25-30 niños ahogados solo en España. Terrible...

Posted by Lucía, mi pediatra on Monday, July 5, 2021

¿Por qué los flotadores no?

Los flotadores crean una sensación de falsa seguridad en el agua, pero lo cierto es que es fácil que puedan volcarse y darse la vuelta, quedando el niño con la cabeza dentro del agua sin poder volver a la posición inicial, por lo que el riesgo de ahogamiento es grande. Sucede algo parecido con las burbujas de espalda, que se utilizan para facilitar la propulsión y desplazamiento en el agua, pero no impiden que el niño pueda quedar con la cabeza en el agua.

"Ningún sistema de flotación, por muy seguro que sea, como es el caso del chaleco homologado, evita al 100" las probabilidades de ahogamiento".

Lucía, mi pediatra

¿Y los manguitos? 

Ayudan al niño a flotar, pero es fácil que se salgan o se pueden desinflar con el consiguiente riesgo de ahogamiento.

¿Churros?

Los churros de piscina son elementos que, con una finalidad didáctica, se pueden utilizar en clases de natación, pero en ese caso los niños siempre están bajo la vigilancia de un experto.

Los chalecos homologados serían el sistema más seguro, pero, como no deja de repetir Lucía: "Ningún sistema de flotación, por muy seguro que sea, como es el caso del chaleco homologado, evita al 100" las probabilidades de ahogamiento". Por tanto, la mejor prevención es estar siempre al lado del niño.