Las vacaciones llegan con muchas ganas de divertirse, descansar y pasar tiempo en familia. Empezamos con muchas ganas, tratando de que la falta de tiempo no nos juegue una mala pasada como en el día a día, de poder tener paciencia para todo y así poder disfrutar y que no haya conflictos.

Cuando formas parte de una familia enlazada las vacaciones de verano pueden hacerse aún más difíciles dado que a ratos sois un número de personas y a ratos otro diferente. Si la custodia que tenéis es exclusiva puede que te cueste más este momento de separación de tu criatura durante los 15 días que es el periodo habitual de disfrute de vacaciones por parte del otro progenitor.

Recuerdo uno de los veranos cuando mis otras dos personitas ya habían nacido. Mi marido me propuso ir a un camping cuando el mayor de la casa estaba con su padre en el periodo que le correspondía. Me pareció una locura: “¡Cómo vamos a irnos de camping sin él!” Mi marido me hizo reflexionar al respecto. El mundo no se para cuando tu peque se va con su padre o su madre, y las personas que nos quedamos en casa también tenemos derecho a disfrutar del tiempo de vacaciones. Me ayudó pensar en que él también se lo estaba pasando bien con su padre, sus primos, su abuela, en el pueblo… y eso me permitió a mí poder disfrutar también de esos días sin él.

"Me ayudó pensar en que él también se lo estaba pasando bien con su padre, sus primos, su abuela, en el pueblo"

Conseguí dejar atrás la culpa que esto me generaba, y poder disfrutar de una familia a la que, por unos días, le faltaba un miembro.

Cuando vuelve de casa de su padre tenemos dos o tres días un tanto convulsos. Comportamientos raros, de llamada de atención o de lucha de poder que son agotadores. Pasa de estar en una casa con unas normas y en la que siente una pertenencia concreta a otra con todo diferente y no siempre es fácil. Dale tiempo y sobre todo todo el amor y comprensión del mundo.

Para estas vacaciones que se aproximan te dejo estas ideas a tener en cuenta:

  • Prioridad: deja que cuente primero sus vivencias del momento fuera de esta casa, presta atención, escucha con interés, haz preguntas de curiosidad y celebra de manera conjunta lo bien que se lo ha pasado.
  • Naturalidad: es posible que no le guste el hecho de que hayáis hecho cosas sin su presencia y por otro lado tiene que entender que el mundo no se para. Seguro que te ha pasado a ti que te hubiera gustado estar en dos sitios a la vez y no es posible.
  • Claridad: explica qué habéis hecho en su ausencia, sin culpa ni tratando de ocultar nada que le pueda molestar. Ya sabes que la frustración es una emoción natural y que hay que ir trabajando su gestión y fortaleciendo el músculo de la decepción para después entenderla y aceptarla.
  • Paciencia: si viene con las revoluciones a tope y saca contra ti su enfado no lo tomes como personal, dale tiempo a habituarse de nuevo a las reglas y normas de esta casa y a la situación que puede ser distinta, en nuestro caso viene de estar sólo y ser el protagonista a compartir esa atención con sus hermanos pequeños.
  • El trabajo es nuestro: como siempre, el trabajo para poder disfrutar de las vacaciones en su ausencia sin culpa y sin remordimientos es nuestro. También es responsabilidad nuestra ser refugio para ese cúmulo de emociones que tiene al volver de otra casa y otra situación.

Recuerda, tu hijo está en un lugar en el que también está disfrutando. Trata de atesorar momentos especiales para después podérselos contar.