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Opinión

Autónomos, en peligro de extinción; por Carmen Pleite

La subida del 22 % en las cuotas indigna a más de 111.000 autónomos valencianos»; «La crisis acaba con la quinta parte de los autónomos valencianos que crean empleo»,? Estos titulares de prensa, publicados en los últimos meses, dan buena cuenta del peso de autónomos y pymes en la economía valenciana, así como de los perjuicios causados por las últimas medidas adoptadas desde el Gobierno, aplicadas con la entrada del año.

El significativo aumento de un 22 % en la cuota a la Seguridad Social que pagan autónomos y pymes se revela ya como una causa directa de destrucción de empleo. La EPA del primer trimestre del año reflejaba una caída de 20.300 autónomos en relación al trimestre anterior. Además, la C. Valenciana es donde más empleo se ha destruido en los primeros tres meses del año. Por desgracia, esta tendencia negativa no es novedosa. La desaparición de 24.100 autónomos con empleados contratados a su cargo durante los últimos cinco años en nuestra comunidad representa una pérdida del 20 % de un colectivo fundamental para la creación de puestos de trabajo.

Si observamos la radiografía del tejido empresarial valenciano, la importancia de favorecer al colectivo de autónomos y micropymes es indiscutible. Un 99,91 % de las empresas son pymes, de las que el 95,44 % son micropymes (menos de diez asalariados). El dato obliga a reflexionar sobre una cuestión de gran calado: las pequeñas empresas y los autónomos son la base de nuestra economía y el verdadero motor para la creación de empleo. De no solucionarse en un plazo razonable, impedirá el crecimiento y la salida de la crisis.

Las políticas de empleo a nivel masivo o generalista son necesarias y quedan muy «resultonas» de cara a la galería, pero la realidad dice que favorecer a los autónomos empleadores puede tener efectos muy beneficiosos. Por ello, medidas como la subida de la cuota a la SS resultan altamente perjudiciales. Para ser justos, cabe felicitar al Ejecutivo por la aprobación de la «tarifa plana», que permite ahorrar casi la mitad de los gastos en contratación. Pero que esta bonificación sea la misma tanto para un autónomo y una gran empresa es un craso error. La medida se queda corta. Las empresas con menos de diez trabajadores deben contar con mayores bonificaciones para partir de una situación ventajosa respecto a las grandes y volver a convertirse en generadoras de empleo. Según una encuesta de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos, uno de cada tres prevé contratar nuevos trabajadores este año. La falta de liquidez es otro escollo que sólo puede superarse con medidas contundentes que obliguen a las entidades financieras a permitir de nuevo el acceso al crédito. Las últimas decisiones del BCE van en esa dirección.

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