Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Textiles

Más que prendas de vestir

La innovación y la búsqueda de valor añadido están empujando al sector textil valenciano a mejorar sus cifras de exportación

Detalle de una porción de geomembrana.

Detalle de una porción de geomembrana. levante-emv

¿Se imagina vestir prendas que al mismo tiempo le apliquen un tratamiento de belleza? Parece de ciencia ficción pero está mucho más cerca de lo que parece. De hecho ya se ha ensayado en investigaciones. «Unos vaqueros, una camiseta o incluso ropa íntima pueden convertirse en productos cosmetotextiles con los que no sólo es posible modelar la figura, sino hidratar la piel e incluso realizar tratamientos dermatológicos para combatir afecciones cutáneas», es la descripción sobre las posibles aplicaciones prácticas del proyecto Biocell. Desarrollados por el Instituto Tecnológico del Textil (Aitex), los cosmetotextiles aspiran a ser la base de una nueva generación de productos que aúnan las ventajas de la cosmética y del sector textil para el cuidado de la piel.

Apoyado desde el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (Ivace) y cofinanciado por Fondos Feder, Biocell representa el camino exitoso que han iniciado muchas de las investigaciones en las que participan empresas valencianas y españolas para ganar competitividad y generar productos de alto valor añadido. Muy afectado a partir de la década de los noventa de siglo pasado por la irrupción de los productos asiáticos, el sector textil autonómico vive en constante reconversión desde hace años pero los supervivientes están logrando hacerse un hueco gracias, en parte, a la inversión en I+D+i y la búsqueda de nuevos materiales.

En un entorno de fuerte competencia, el textil local está logrando incrementar sus ventas al exterior. En el acumulado en los nueve primeros meses del año, las exportaciones de productos textiles experimentaron un crecimiento del 5,3 % y aportaron a la balanza comercial valenciana 571 millones de euros, de los que 67,5 millones (un 11,6 % más) eran estrictamente textiles de confección. Al igual que otros sectores, septiembre fue un mes de frenazo, pero habrá que esperar a un nuevo informe de comercio exterior para saber si el parón es coyuntural.

Para muchas pequeñas y medianas empresas que están apostando por añadir valor a sus productos a través de la I+D+i Aitex se ha consolidado como centro de referencia. No hay mejor muestra del elevado grado de colaboración y eficiencia en la relación entre los actores de la innovación textil que echar un ojo a los balances del propio instituto. Mientras otros centros cierran ejercicios con dificultades Aitex puede presumir de buena salud financiera. Según las cuentas remitidas al Ivace, el año pasado obtuvo un beneficio de 2,5 millones de euros y acumula unas reservas de 18,5 millones. Al igual que el resto de centros tecnológicos, Aitex financia sus actividades con fondos públicos procedentes de Europa, del Estado y de la Generalitat en virtud de los proyectos en los que participa. Pero también obtiene una porción importante de sus recursos de la facturación con empresas.

Un ejemplo de colaboración es el que ha protagonizado el instituto con la empresa valenciana Resuinsa. En colaboración también con Datamars, la compañía especializada en textil para hostelería incorporará un microchip en sus productos resistente a procesos agresivos de lavandería industrial. El microchip está preparado para someterse a altas temperaturas, altas presiones y centenares de procesos de lavado. «Cualquier hotelero o restaurador puede conocer cuántos lavados tienen una de sus toallas o sábanas y cuál es su probable vida útil. Podrá saber exactamente cuántas sábanas o toallas tiene en el almacén de cada piso de un hotel o cuántas le han robado, además de conocer la carga real de cada tambor de una lavadora, o incluso controlar la rentabilidad de su lavandería mediante el control de la vida útil de la ropa», se afirma desde la compañía.

Jorge Moreno es responsable del área de TIC y textiles inteligentes de Aitex. Sostiene que la demanda de productos textiles con alto valor añadido está creciendo de forma exponencial. «Los proyectos de tejidos funcionales tienen recorrido desde hace tiempo. Aquí hablamos de tejidos que aportan propiedades como antibacterianos o fungicidas. Hace tiempo que nos lo solicitan. Ahora lo que está en auge además es dotar de inteligencia a las prendas», señala. El mundo del deporte es un demandante claro de este tipo de productos. Aitex ha investigado el comportamiento en corredores de las medias compresoras, pero, según Moreno, los textiles con sensores capaces de transmitir y recoger información van a ir consolidándose.

En esta línea y con otras aplicaciones se ubica el proyecto Ambientex, una investigación conjunta de Aitex con el Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen (Aido) para desarrollar tejidos interactivos capaces de autoabastecerse energéticamente. Estos textiles captan energía residual presente en el ambiente y producen electricidad capaz de alimentar sistemas de bajo consumo. Estas baterías sostienen sensores de fibra óptica encargados de detectar cualquier alteración que se produce en las fibras como cambios de temperatura, presión, tensión, campos eléctricos o magnéticos. Las aplicaciones alcanza al mundo del deporte, pero también de la salud y la seguridad laboral y muchas más posibilidades.

Compartir el artículo

stats