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Cooperativas

El tamaño sí importa

Un sector de 3.844 firmas, 1,18 millones de socios, cerca de 100.000 empleados y una facturación superior a los 25.696 millones de euros pesa mucho en España

Imagen del pasado jueves de una de las líneas de envasado de frutas de la cooperativa Canso, en l´Alcúdia.

Imagen del pasado jueves de una de las líneas de envasado de frutas de la cooperativa Canso, en l´Alcúdia.

Las cooperativas agroalimentarias españolas, entidades que generan el 9 % del Producto Interior Bruto (PIB), están protagonizado un papel clave en el proceso de recuperación económica de España debido a su apuesta por la internacionalización. Las firmas del sector, donde destacan las implantadas en la Comunitat Valenciana, canalizan alrededor del 15 % de las exportaciones totales ya que un tercio de su negocio se factura fuera de las fronteras, sobre todo en la Unión Europea (UE).

El VII Congreso de Cooperativas Agroalimentarias —clausurado este pasado viernes en Valencia— ha puesto de manifiesto que la mayor parte del sector acoge el compromiso las tres «íes»: Integración, innovación e internacionalización. «Estas son las claves del futuro cooperativo», aseguró el director general de esta asociación, Eduardo Baamonde. El presidente de Cooperativas, Ángel Villafranca, apuntó la necesidad de estar lo más cerca posible del «modelo europeo de cooperativas, aunque sin perder la identidad». En su opinión, también han sido pioneras en capacidad de resistencia durante los tiempos de crisis, por lo que han sido «parte del milagro español del cambio de ciclo». Sea como fuere, son muchos los aspectos que debe afrontar este tejido productivo para lograr que la internacionalización sea un hecho y no una mera operación comercial. Y que los procesos de concentración e integración se aceleren.

Ante esa situación, tanto el Gobierno central como la Comisión Europea coincidieron al reclamar al sector cooperativo agroalimentario español un mayor proceso de fusiones e integraciones «para poder competir en todo el mundo». Así lo aseguraron el comisario de Agricultura y Desarrollo Rural de la UE, Phil Hogan, y la ministra del ramo, Isabel García Tejerina. La colaboración o fusión entre cooperativas españolas, que impulsa el Ejecutivo español desde julio de 2013 está en marcha, si bien todavía tiene un largo recorrido dado el escaso tamaño de las firmas españolas en comparación con las europeas. España se sitúa en el quinto lugar de la Unión europea por volumen de facturación, con 25.696 millones de euros. Ahora bien, la primera firma española en el «ranking» del sector en Coren (sector cárnico), que aparece en el puesto 57º, mientras que la valenciana Anecoop (frutas y hortalizas) figura como la 94ª. Según el estudio El desarrollo de las cooperativas agrícolas en la UE en 2014, España aglutinaba 3.844 firmas y la Unión Europea, 21.769 entidades.

La asociación profesional que aglutina los intereses de estas firmas reconoce que «se requieren estrategias comerciales «claras y a largo plazo», así como dimensión empresarial y capacidad financiera para acometer las inversiones necesarias, contar con profesionales y socios comerciales adecuados en los países de destino. Por otro lado, entiende que queden adaptarse a nuevos consumidores, acometer inversiones en innovación y tener capacidad logística. Conscientes de las dificultades en el mercado doméstico tras la pérdida de un millón de consumidores, los gestores de las empresas cooperativas sostienen que la UE es ya un mercado maduro y competitivo donde es muy difícil hacerse un hueco.

De este modo, el 90 % del crecimiento económico se produce fuera del entorno de los países desarrollados. Por tanto, la internacionalización de las empresas parece una necesidad que debe servir como alternativa al mercado nacional y comunitario.

«El tamaño si importa porque genera exportaciones, empleo, solidez«, destacaba en su intervención el catedrático de Economía y presidente del Círculo de Economía de España, Antón Costas. En su opinión, tener una mayor dimensión «no es solo para exportar, sino también para la creación de empleo sólido y para la innovación», agregó.

Planes de innovación

Respecto a los planes de innovación, el sector confía en dos proyectos de gran calado. Uno es el llamado Tesla, ideado y promovido por Cooperativas Agro-alimentarias de España y cofinanciado por el programa Intelligent Energy Europe y el Ministerio de Agricultura. Este programa pretende conseguir ahorros energéticos en la industria agroalimentaria y, especialmente, en las cooperativas pertenecientes a los sectores de bodegas, fábricas de piensos, centrales hortofrutícolas y almazaras. Y el otro es el Sucellog, que prevé promover la participación del ámbito agrícola en el abastecimiento sostenible de biomasa en toda Europa. Tendrá una duración de tres años y está financiado por el programa Energía Inteligente de la Comisión Europea.

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