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Finanzas

El Vaticano pone orden

Los sacerdotes que administran los recursos humanos y financieros de las parroquias y diócesis deberán superar un curso de administración pastoral. Es una iniciativa impulsada por el Vaticano en un intento de sanear el sistema financiero de la Santa Sede y de mejorar la gestión de sus presupuestos para hacer frente a los problemas y superar los escándalos económicos de la institución católica.

­El padre Massimo Cavallo no dejó pasar la oportunidad de volver a la escuela después de luchar con las obras de mantenimiento, los proveedores y los impuestos como director de una residencia para estudiantes católicos de Roma. El sacerdote de 34 años es uno de los 26 asistentes a un curso de administración pastoral inaugurado el 16 de febrero en la Universidad Pontificia Lateranense para quienes administran los recursos financieros y humanos en parroquias, diócesis y otras organizaciones afiliadas a la Iglesia Católica. El curso de quince meses abarca temas como la comunicación estratégica, la ética empresarial y la solución creativa de problemas.

El esfuerzo es parte del intento de la Santa Sede de poner orden en su casa ante los problemas de presupuestarios y de reducir el déficit de más de 24 millones de euros en 2013, último año del que se conocen datos. Este ajuste se lleva a cabo en momentos en los que Italia también tiene dificultades para salir de la recesión. A fin del año pasado, la economía italiana no había crecido desde el segundo trimestre de 2011, de manera que Italia está pasando por la recesión más larga registrada desde la II Guerra Mundial.

El papa Francisco también está intentando aumentar la eficiencia y sanear las finanzas luego de los escándalos en los que se vio envuelto el Banco Vaticano y el organismo administrativo del Vaticano APSA, que administra las propiedades y las carteras financieras del estado más pequeño del mundo. «Hacer que el dinero alcance no es fácil», dijo Cavallo en una entrevista frente a su oficina, que está llena de libros de teología, fotos de él estrechando la mano del papa Francisco y sus dos antecesores, un ordenador de escritorio y una calculadora.

El papa, líder de los 1.200 millones de católicos del mundo, ha reforzado la supervisión y ha ordenado una reforma amplia del sistema financiero de la Santa Sede a través de la creación de una secretaría de asuntos económicos y una comisión especial de control de las actividades del Banco Vaticano, así como con renovados esfuerzos para cumplir con las normas internacionales contra el lavado de dinero. «Los eclesiásticos y sacerdotes caemos en trampas por nuestra ingenuidad, falta de preparación e ignorancia», señaló el rector monseñor Enrico dal Covolo en la biblioteca de siete pisos de la universidad papal, que contiene más de 500.000 libros y documentos. En la mayoría de los casos, «la falta de transparencia no se debe a una maniobra premeditada», asegura.

Limpieza

En marzo de 2014, el papa Francisco apartó al obispo alemán de la diócesis de Limburg después de que su nuevo complejo residencial de 31 millones de euros causara indignación entre los fieles. Poco después, el arzobispo de Atlanta pidió perdón por construir para sí una mansión de 1,9 millón de euros usando dinero donado y destinado a obras religiosas y de caridad. Esos escándalos mancharon la imagen de la iglesia por la que lucha el papa Francisco: «pobre y para los pobres». Como parte del esfuerzo para aumentar la transparencia y reducir los costes, la Santa Sede distribuyó un manual de ética económica y responsabilidad entre algunos de sus departamentos.

«Como enseñan las sagradas Escrituras, no debemos prestar nuestro corazón a la riqueza, debemos cuidar de él de manera oportuna», recuerda el eclesiástico Dal Covolo.

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