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La robótica se expande entre las pymes

La robótica aplicada a la industria ha sido tradicionalmente un lujo que podían permitirse sobre todo las empresas con un cierto músculo, al menos con el suficiente como para hacer el desembolso por una maquinaria nunca barata. No obstante, los tiempos parece que aquí también están cambiando y cada vez son más las pymes valencianas que deciden invertir en esta tecnología para mejorar su producción y ahorrar costes. Así lo corrobora Carlos Hurtado, gerente de Rivas Robotics, una firma valenciana especializada en el desarrollo de este tipo de tecnología que ha visto cómo en quince años se multiplicaba por quince el número de instalaciones que realiza cada año, en especial para el sector agroalimentario, que ha sustituido al mueble como punta de lanza en Valencia.

Hurtado afirma que esa expansión tiene dos causas principales. Por un lado, la bajada de precios de entre el 50 % y el 60 % en la última década, lo que ha situado la inversión media en una horquilla de entre 60.000 y 200.000 euros. Por el otro, la estandarización de la producción, es decir robots (casi un 80 %) que se hacen en serie y no personalizados (solo un 20 %), lo que abarata el producto.

¿Cuáles son las ventajas prácticas de la introducción de tecnología? Hurtado apunta el ahorro de costes laborales, que afecta sobre todo a la mano de obra poco cualificada. El empresario precisa que se produce una sustitución hacia trabajadores que aportan mayor valor añadido. Javier Yaguas, de Jabipack, incide en esa misma línea. Cuando hace dos años automatizó el llenado de cajas en su empresa de papel higiénico industrial eliminó a un trabajador, «pero no reduje personal, sino que lo reciclé». La firma de mueble kit Distrimobel —un importante proveedor de Conforama— compró un robot que apila los productos en los palets. A esa labor se dedicaban dos personas —«la mano de obra en la industria española es muy cara y dos salarios de 50.000 euros te permiten en poco tiempo pagar el robot», afirma su copropietario Chechu Suárez— pero «nuestros empleados son todos fijos y no despedimos, sino que los reciclamos para tratar de hacer más unidades».

Producción

Es en lo que coinciden todos los consultados: la robotización permite incrementar la producción. Como dice Yaguas, «antes había picos en el llenado de cajas y plastificado de palets en función de cómo tenía el día el operario». Otro factor a tener en cuenta es el de la flexibilidad. Según Carlos Hurtado, «el robot permite cambiar de formatos y envases, sobre todo en agroalimentación y mueble, dado que se adapta al producto y su evolución. Asimismo, «el mantenimiento cuesta poco, porque funciona durante tres turnos ininterrumpidos pero solo debe realizarse cada dos años». Y, además, libera de la realización de «trabajos repetitivos de esfuerzo que generan muchas bajas laborales e incidentes de seguridad laboral». A este respecto, Ivan Almela, copropietario de Áridos Almela, una micropyme familiar con sede en Turís, admite que el gran beneficio que les ha reportado a él, su hermano y el otro trabajador de la firma la reciente adquisición de un robot que apila sacos es haberles liberado del enorme esfuerzo físico de antes, cuando cargaban los sacos de forma manual a una media de tres camiones al día. Además, la máquina «nos permite producir más».

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