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La tercera fusión fallida de Liberbank

La tercera fusión fallida de Liberbank

La cancelación de las negociaciones de Liberbank y Unicaja para integrarse y dar lugar al sexto banco español por volumen de activos y de negocio supone la tercera renuncia que protagonizan ambas entidades a acometer fusiones financieras que llegaron a estar en avanzado estado de estudio.

El actual Liberbank (que se constituyó como tal en 2011 mediante la integración de las cajas de ahorros de Asturias, Extremadura y Cantabria) nació en realidad como proyecto en 2010 bajo el nombre provisional de Effibank y, como tal, protagonizó un pacto de integración con la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) en la primavera de 2010 que saltó por los aires en marzo de 2011 tras haber estado a punto de fracasar en el verano de 2010. La causa determinante fue la constatación de que los estados financieros de CAM no reflejaban su real situación patrimonial. Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria excluyeron a CAM y retomaron su propia fusión a tres con la denominación definitiva de Liberbank.

El Banco de España avaló la causa esgrimida para la ruptura: CAM fue intervenida el 22 de julio de 2011; el entonces gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, dijo luego en el parlamento que CAM era «lo peor de lo peor» y la cúpula de la caja alicantina fue procesada en varias causas judiciales por la gestión de la entidad. La entidad fue adjudicada en 2012 al Banco Sabadell.

La otra fusión fracasada de Liberbank fue el abandonado proyecto de integración con la fusión por absorción puesta en marcha por la aragonesa Ibercaja sobre Caja 3, resultante a su vez de la unión de la aragonesa CAI, la burgalesa Caja Círculo y la extremeña Caja Badajoz.

Las negociaciones entre Liberbank y Ibercaja-Caja 3 se desarrollaron entre mayo y octubre de 2012, y se rompieron cuando se acrecentaron las necesidades de dotar riesgos de Caja 3 y cuando Liberbank, a resultas sobre todo del impacto de su entonces banco filial castellano-manchego CCM (adquirido por Cajastur en 2009), pidió una ayuda de Estado de 124 millones en bonos convertibles contingentes (cocos) que devolvió antes de la fecha pactada.

El proyecto de unión con Unicaja, abandonado esta semana, es, por lo tanto, el tercer intento serio y apalabrado de integración que no prosperó en la corta historia de Liberbank. En esta ocasión, el motivo aducido por ambas firmas financieras ha sido el «no alcanzar un acuerdo en cuanto al eventual reparto accionarial en la nueva entidad».

El banco malagueño Unicaja acumula el mismo número de intentos fracasados. El 2 marzo de 2009, Unicaja y CCM anunciaron la apertura de un proceso de negociación para su posible fusión. La caja malagueña renunció semanas después a la operación (ocurrió durante el proceso de análisis de la contabilidad y estados financieros respectivos) y esto abocó a la intervención de CCM por el Banco de España el día 29 de ese mes.

La siguiente operación frustrada de fusión de Unicaja se produjo en mayo de 2010. Tras las conversaciones entre la caja malagueña y la cordobesa Cajasur por la que esta entidad (de pequeño tamaño y propiedad del Arzobispado de la provincia) se integraría en la malagueña (resultado de la fusión en 1991 de cinco cajas de ahorros andaluzas), el proyecto decayó pese a que el consejo de administración de Unicaja aprobó la operación. La renuncia la protagonizó de forma unilateral Cajasur, que a partir de entonces, y a consecuenciencia de su delicadísima situación financiera, se vio imposibilitada de seguir en solitario. Cajasur fue intervenida por el Banco de España y en julio de 2010 fue adjudicada a la caja vizcaína BBK. En la actualidad es filial de Kutxabank, el banco creado por la fusión de las tres cajas vascas.

Unicaja acometió con posterioridad la integración de Caja Jaén (2011) y en 2014, tras un largo proceso de meditación y dudas, se quedó con el grupo CEISS (tambien rescatado por el Estado), resultante de la fusión de las cajas castellano-leonesas Caja España y Caja Duero.

Tanto Liberbank como Unicaja protagonizaron otros tanteos, contactos y aproximaciones con varios operadores desde 2009, bien porque sondearan otras opciones o porque fueran objeto de interés por diversos grupos financieros, pero ninguna de esas operaciones alcanzó el grado de maduración y concreción que sí tuvieron las abortadas con CAM, Ibercaja, CCM y Cajasur y la fracasada esta semana entre Unicaja y Liberbank.

En realidad, el intento de integración abandonado entre el grupo andaluz y el de origen asturiano fue el más serio de los tres intentos que se produjeron entre ambos grupos. En 2011 y en 2012 se le atribuyeron a Unicaja dos acercamientos a Liberbank y que no habrían encontrado receptividad en este grupo.

El fin irreversible de la negociación entre Liberbank y Unicaja abre la expectativa de que se puedan producir otros movimientos en el futuro. De momento, ambos han dicho que seguirán en solitario con sus propios proyectos y planes estratégicos. Pero el BCE y el Banco de España siguen pidiendo fusiones para sortear los tipos de interés nulos y otros riesgos. Queda la duda de si el banco gallego Abanca puede intentar por tercera vez hacerse con Liberbank tras haber fracasado en el verano de 2017 y el pasado febrero.

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