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Hoteleros valencianos atrapados en la guerra de los cielos

La batalla histórica entre la aerolínea Iberia y el aspirante al trono Pepe Hidalgo (Air Europa) subyace al bloqueo actual que vive el Imserso y que tiene en jaque la temporada turística de invierno

Hoteleros valencianos atrapados en la guerra de los cielos

Hoteleros valencianos atrapados en la guerra de los cielos

Cuando la bandera de España ya paseaba por los cielos del mundo a lomos de los pájaros de hierro de Iberia, Pepe Hidalgo (Villanueva del Conde, Salamanca, 1941) trataba de hacerse camino desde muy abajo. Segando paja en los campos de Castilla, siendo apenas un niño que abandonó la escuela con 12 años. Cuentan quienes han tratado con él, que el presidente del grupo turístico Globalia está especialmente orgulloso de su historia de self-made man, un hombre hecho a sí mismo, emigrante en Suiza, que pasó del campo y cuidar vacas a montar un imperio ligado al transporte y al turismo; y a desafiar el monopolio de Iberia hace 25 años, cuando se liberalizó el negocio aéreo en España.

El conflicto actual que vive el programa de vacaciones para mayores del Imserso tiene detrás, precisamente, esta rivalidad. Un choque que amenaza con retrasar varios meses el inicio de los viajes a las costas españolas, las islas y los balnearios, para disgusto de 900.000 pensionistas y para preocupación de los hoteleros, que ven amenazado un sostén vital para mantener en marcha los establecimientos en temporada baja.

Los empresarios de la Costa Blanca, que acoge a la mayoría de los 190.000 paquetes que se comercializan en la C. Valenciana, son víctimas colaterales de esta batalla por los cielos. Iberia, por un lado, y Air Europa, la compañía de Pepe Hidalgo y joya de la corona del grupo familiar Globalia, por otro, lideran los dos touroperadores que en los últimos años se han repartido este suculento programa subvencionado por el Estado. Son 1.142 millones de euros repartidos en varias anualidades.

En el último contrato, adjudicado el pasado mes de agosto, el Gobierno concedió a Mundiplan (Iberia, Alsa e IAG7) la gestión de los viajes a las costas peninsulares; y a Mundosenior (grupo Globalia) los viajes a las islas, el bocado más sabroso del plan por los viajes en avión. Con todo, la UTE que lidera Hidalgo ha recurrido su exclusión del lote de las costas peninsulares y todo ha quedado en el aire.

Hay mucho en juego. Con el sector aéreo tocado por los altos costes del combustible y la competencia feroz de tarifas, el Imserso garantiza en plena temporada baja cientos de miles de asientos subvencionados por el Estado. Y ambos grupos quieren comerse el pastel.

La guerra viene de lejos y se reactiva con el más ligero pretexto. No es extraño escuchar a Hidalgo críticas públicas que evidencian su aspiración de sustituir a Iberia. Ha ocurrido recientemente con el brexit, que ha puesto a Iberia en un brete. Al estar aliada con British Airways, una hipotética salida de la UE sin acuerdo podría hacer peligrar la licencia de vuelo de Iberia en Europa, ya que sus accionistas dejarían de ser comunitarios. Hidalgo ha cuestionado la españolidad de Iberia, pidiendo a la Comisión Europea que no haya trato de favor a la excompañía de bandera española: «Si Iberia no puede operar, aquí está Air Europa», ha dicho.

La batalla con la exaerolínea de bandera parece consustancial a su historia personal. Hidalgo comenzó en el negocio del transporte en Suiza, haciendo de chófer y ofreciéndose en las estaciones a los emigrantes españoles a bajarlos a España en coche para evitar las incomodidades del tren.

Aquello fue el germen de una compañía de transporte. Primero, con una flota de autobuses que viajaba a aquellos países de emigración, y luego, haciendo lo mismo pero fletando aviones durante los 70 y 80. También tenía una agencia de viajes (Halcón) y, tras años apoyándose en aerolíneas para fletar vuelos chárter, en 1991 hizo de la necesidad virtud y se compró su propia flota, después de que Air Europa, una compañía dominada por un grupo inglés, se fuera a pique. Hidalgo se hace con las acciones y poco después, en 1994, aprovecha los cambios regulatorios para comenzar a competir con Iberia en líneas regulares, según contaba él mismo en una entrevista con la revista sectorial SC.

Desde entonces, no ha habido tregua. Una competencia agresiva con la mirada puesta en los vuelos entre España y América Latina, entrando en las rutas tradicionales de Iberia con precios más atractivos, apuntan fuentes del sector. Pese a que incluso llegó a haber negociaciones para integrarse en las dos últimas décadas, hoy la competencia sigue siendo feroz. Si Iberia firma una alianza con la aerolínea sudamericana Latam para volar a países como Brasil o Colombia, Air Europa responde con una asociación con Air Europa-KLM para ganar presencia en aquel mercado.

La guerra, en ocasiones, se ha producido hasta en la órbita de los dos gigantes. Como cuando Air Nostrum, la aerolínea valenciana franquiciada de Iberia para vuelos regionales, le disputó y arrebató a Air Europa hace unos años los vuelos de deportación de inmigrantes con orden de expulsión que licita el Gobierno.

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