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Renovación en el IVIA

El 25 de septiembre, Levante-EMV, informaba sobre el proceso de renovación en la dirección del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). En breve se oficializará que el ingeniero agrónomo especializado en robótica agrícola y electrónica aplicada, Enrique Moltó, abandonará el cargo que asumió en 2014. El biólogo Rodolfo Canet, experto en compostaje y fertilizantes orgánicos, tomará las riendas del IVIA. Vaya por delante nuestro agradecimiento por el esfuerzo realizado y la competencia demostrada durante estos años por el primero y nuestra felicitación y deseos para el segundo.

Lo dicho es más que un mero formalismo porque desde el CGC somos conscientes del potencial que tiene el IVIA y de lo mucho y bueno que de él podría salir en beneficio de la citricultura. Creemos en el IVIA y por eso mismo queremos estar, involucrarnos más. Porque lamento confesarle al lector no avezado que el comercio citrícola privado -que canaliza en torno al 70% de la exportación nacional de cítricos en fresco y que además tiene un importantísimo peso productivo pues no en vano explota miles de hectáreas- no tiene voz y menos aún voto en el que aún se dice que es el centro de referencia mundial en este cultivo. No, no formamos parte de un consejo rector en el que, por ejemplo, sí están representados los sindicatos de clase. Y pese a ello, pese a permitirse el lujo de prescindir del caudal económico y de la experiencia del colectivo que más y mejor puede pulsar las necesidades del mercado (varietales o fitosanitarias, por ejemplo) nuestras empresas han venido colaborando de manera creciente en muchas de las investigaciones emprendidas por este centro.

La Conselleria de Agricultura , esta y las anteriores, conoce de nuestro interés desde hace tiempo. En 2016 se nos invitó a participar -y así lo hicimos- en un ambicioso proceso de consulta. Se pretendía reformar la Ley 4/1991 por la que se creó el IVIA como entidad autónoma de la Generalitat. En 2018 se repasaron los nuevos retos que planteaba la futura regulación.

Entre tales objetivos se destacaron los siguientes: generar un desarrollo agroalimentario sostenible, potenciar la colaboración público-privada, incrementar la participación del sector y diseñar un nuevo modelo de gobernanza. En el anteproyecto presentado, el CGC no figuraba ni en el remozado órgano de gobierno, ni en el larguísimo y variopinto listado de entidades que iban a estar representadas en el nuevo consejo rector. Aquel anteproyecto sigue en algún cajón. Nuestro interés por el IVIA persiste.

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