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Hola, ¿unión europea?

HOLA, ¿UNIÓN EUROPEA?

HOLA, ¿UNIÓN EUROPEA?

Y a no sé si es una cuestión personal pero lo cierto es que muchas veces creo que la Unión Europea -o más bien las autoridades comunitarias- se alejan cada vez más de lo que piensa la ciudadanía en general y, más concretamente, de los agricultores y ganaderos europeos. Antepone la política a sus ciudadanos, a sus sectores, y el nuestro sin duda es uno de los que sale más perjudicado ante cualquier cuestión, ya sea por incidentes diplomáticos relacionados con asuntos políticos o acuerdos preferenciales.

Esta misma semana hemos conocido que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha firmado una nueva prórroga al embargo alimentario que impuso en 2014 en respuesta a las sanciones que la Unión Europea, EE UU y otros países introdujeron contra Rusia por su papel en el conflicto de Ucrania. La decisión del Kremlin es la respuesta unos días después al acuerdo de los líderes de la UE para extender durante seis meses las sanciones económicas impuestas a Rusia. Y las autoridades comunitarias favorecen la entrada de las importaciones ucranianas en nuestro territorio sin pagar aranceles. De un plumazo, nos crean dos problemas: sigue el veto ruso y crece la importación de Ucrania. No debemos olvidar que Rusia era hasta aquella fecha el principal país no comunitario al que iban destinadas nuestras exportaciones de frutas y hortalizas, por lo que el daño es más que evidente.

Por otra parte, hace unos días también denunciábamos que mientras los aranceles impuestos por EE UU en noviembre del pasado año fueron a hacer daño y atacaron a grandes exportaciones de la UE hacia este país; como puedan ser los cítricos, aceite de oliva, vino, aceituna de mesa o los quesos, las impuestas ahora por la UE son contra exportaciones minoritarias. En este sentido, cabe lamentar como no se hayan incluido en la lista algunos productos que se importan a mayor volumen y son feroces competidores con nuestros productos locales, como es el caso de la almendra. Y por no hablar de los acuerdos con terceros países sin estudiar antes los efectos en los diversos sectores afectados de la UE y sin la necesaria reciprocidad. Nosotros cultivamos bajo normas más estrictas a nivel mundial, mientras otros a los que les ponen la alfombra para entrar sus productos en la UE ni son tan sostenibles ni seguros.

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