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La alta mortalidad apenas inquieta a la economía

La pandemia se ha cebado con los mayores de 70 años, pero el elevado número de fallecimientos tendrá un impacto limitado en las pensiones o en el rejuvenecimiento de la población

La Comunitat Valenciana acumula más de 5.500 fallecidos por covid mayores de setenta años. | EMV

Hasta la fecha, algo más de 5.520 valencianos mayores de 70 años han muerto por causa del coronavirus desde que se propagó la pandemia por España hace ahora un año. Son muchos. Demasiados. Seguramente, menos de los reales, porque el dato solo refleja la estadística oficial de fallecidos con PCR realizada. Es cierto que algunos se habrían ido igualmente en este tiempo por otras dolencias. También lo es que a una mayoría la covid 19 les ha acortado la vida. Pese a lo abultada de la cifra analizada a primera vista, en términos estadísticos, ¿cuál es su verdadera magnitud? Y ¿cuál es el impacto que tendrá, si lo tiene, en la economía? Los datos dan una idea aproximada de la incidencia de tanta muerte. Por ejemplo, en la Comunitat Valenciana hay 722.273 residentes con más de 70 años, lo que implica que los fallecidos por la pandemia de esa edad equivalen al 0,7 %. Otro dato: la cifra de pensiones superaba al cierre de 2020 el millón. Tampoco resulta un porcentaje demasiado elevado aunque en este caso haya que sumar a personas por debajo de los setenta e incluso de los sesenta. Y otro: 1.882 personas que vivían en residencias para mayores de la autonomía han fallecido en estos meses de crisis sanitaria. En este sentido, el catedrático emérito de Historia Económica de la Universitat de València, Jordi Palafox, cita a la historiadora económica Deidré McCloskey, para quien «en la conversación humana un número es alto o bajo solo respecto a alguna referencia».

En consecuencia, añade Palafox, «la cifra de muertes por covid es baja respecto al número de personas que conforman la denominada tercera edad, también ocurre en las pensiones, pero la cosa cambia si la comparativa se realiza con las residencias o en relación con el gasto sanitario». Francisco José Goerlich, catedrático de Análisis Económico de la Universitat de València, apunta al respecto que, «los números, en términos estadísticos, no son demasiado relevantes. La esperanza de vida caerá algo, pero poco, puesto que el mayor número de fallecidos proviene de personas mayores, que contribuyen poco a ella. Para que efectivamente se produjera un rejuvenecimiento de la sociedad debería aumentar la base de la pirámide poblacional, es decir, la natalidad». Las datos corroboran esta afirmación. La población de la Comunitat Valenciana ascendía a 5,036 millones de personas al finalizar el primer semestre de 2020, una cifra a la que se había llegado tras registrarse un aumento en 6.937 personas con la pandemia desbocada en el tramo final del período. El saldo vegetativo fue negativo en 6.815 personas (hubo más defunciones que nacimientos), que compensó con un saldo migratorio exterior positivo de 12.140 personas.

El economista Vicent Soler, también conseller de Hacienda, precisa que «el impacto en la economía no es tanto el fallecimiento de los mayores, sino la caída de la movilidad y, por tanto, de la inmigración, que permite el rejuvenecimiento de la pirámide poblacional española. Este hecho, unido a la baja natalidad en España – y habrá que analizar el impacto de la covid en la natalidad – provocará que cada vez más haya un mayor volumen de población que se concentre en los estadios superiores de la pirámide. ¿Qué pasará en consecuencia? Que es muy posible que a medio plazo la tasa de dependencia sea muy elevada». Soler añade que, «sin inmigración, la natalidad entra en un círculo nocivo: la población en edad fértil es cada vez menos numerosa, traspasando así el problema de generación en generación. Solo la llegada de población joven del extranjero puede romper este círculo vicioso en el corto y medio plazo, y era la gran esperanza para recuperar cifras de natalidad aceptables. Pero el coronavirus también está truncando esto y será el legado más persistente de la pandemia».

Un familiar visita a un anciano ingresado en una residencia durante la pandemia. | EMV

La covid no ha frenado el crecimiento poblacional tan débil de la autonomía pero sí lo ha mermado. Es una circunstancia que se observa en otras variables. Por ejemplo, las pensiones. Enrique Devesa es profesor en la Universitat de València e investigador del IVIE. Los datos que ofrece sobre España son conclusivos. En todo el país, los muertos oficiales por covid rozaban el pasado jueves los 68.500. De ellos, unos 58.000 eran mayores de 70 años. El año pasado, el número de pensiones aumentó en unas 10.000. Aproximadamente, un 0,1 %. Las de viudaded descendieron en unas 13.000 (un 0,57 %), lo que, según Devesa, pone de manifiesto que muchos de los muertos por la pandemia eran viudos, que tienen una edad media de 80 años, superior a los que disfrutan de una pensión de jubilación. De hecho, estas últimas aumentaron en un 0,6 % o, lo que es lo mismo, en 36.000. En el ejercicio anterior, 2019, las prestaciones de jubilación habían subido un 1,6 %, con un saldo de 94.000 entre altas y bajas. La conclusión es que el gran efecto de la covid es que ha frenado el crecimiento, pero no de forma significativa., sobre todo si tenemos en cuenta que el número de beneficiarios en el país ronda los 8,9 millones de personas. No hay que olvidar que ya en 2020 han empezado a entrar en el sistema los ‘babyboomers’, un factor que ha contribuido a compensar las bajas por la covid y que, dado su volumen población, contribuirá a que aumenten en los próximos años los problemas de sostenibilidad del sistema público.

Algo parecido sucede con el gasto en pensiones, que aumentó el año pasado en un 2,3 %, por encima de lo que lo hicieron en número, principalmente porque el importe de las prestaciones va aumentando conforme pasan los años. No hay que olvidar que muchos de los perceptores actuales, sobre todo los de mayor edad, vienen de una época laboral en que la Seguridad Social no era universal y en la que trabajaron mucho tiempo sin cotizar. Devesa precisa al respecto que el importe de la pensión media de jubilación de los que ya están en el sistema es de 1.328 euros, mientras que la de los que se están incorporando ahora sube a los 1.419. Por contra, el de las prestaciones de quienes son baja en el sistema por defunción -los de mayor edad, en buena medida- están entre los 800 y los 900 euros.

Gasto sanitario

La reducción en el número de ancianos puede tener cierta incidencia en el gasto sanitario, pero tampoco es relevante porque el envejecimiento de la población, sobre todo con la llegada a la vejez de los nacidos en los años sesenta, cuando hubo una explosión población en el país al albur del desarrollismo, no cesa de crecer. Francisco Javier Goerlich considera que «el gasto sanitario actual debe estar en niveles muy elevados, el déficit ha crecido enormemente, y una parte importante de ello se debe a la factura sanitaria. En el futuro es difícil predecirlo, porque todo hace esperar que, cuando la situación se normalice, haya que acometer reformas importantes en la estructura sanitaria».

De las muertes oficiales por la covid, una parte sustancial se han consumado en las residencias. 1.882 en la Comunitat Valenciana y 31.710 en toda España. La presión que sufren estos centros va a menguar, sin duda, pero no tanto como pareciera, tal como asegura el presidente de Aerte , la patronal de las residencias valencianas), José María Toro. En la autonomía hay 26.400 plazas y se calcula que serán necesarias otras 12.000 en los próximos diez años. Ahora, el nivel de ocupación está en torno al 80 % por los fallecimientos, las limitaciones legales (no se deja entrar a nuevos residentes en determinados niveles de alerta o hay que tener un 10 % libre para aislamiento), pero Toro asegura que «se ha notado un aligeramiento en las listas de espera, aunque las pocas plazas existentes y el envejecimiento de la población» augura que este sector,tanto en el ámbito privado como en el público, no perderá ‘clientela’ en los próximos años cuando ya haya pasado la covid.

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