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José Bogas: "Vetar inversiones va en contra del atractivo que pueda tener España"

Consejero delegado de endesa

Bogas en la sede central de Endesa en Madrid | David Castro

Bogas en la sede central de Endesa en Madrid | David Castro

José Bogas. (Madrid, 1955) es el consejero delegado de Endesa, primera eléctrica de España en número de clientes. Llegó a la compañía con tan solo 27 años y cuando todavía era una empresa pública española. Ahora el 70% del capital de Endesa es propiedad de la semipública italiana Enel. En plena crisis del coronavirus, Bogas lleva la compañía con el foco en la transición ecológica y la digitalización.

No le ha ido mal a Endesa en el último año, a pesar de la crisis. Ha aumentado su beneficio y la transición energética se ha acelerado...

El 2020 ha sido un año extraño, pero los resultados han ido muy bien [un 36% más de beneficio ordinario] y hemos seguido progresando en nuestra estrategia. Siendo una empresa que hace unos años era básicamente carbonera y analógica, ahora estamos en una transformación hacia una empresa más limpia, renovable y digital.

Este año, pese al rebote económico, prevén repetir los 4.000 millones de Ebitda ordinario del 2020.

No estamos como el año pasado, pero ni mucho menos va a ser un año normal todavía. Seguimos inmersos en la incertidumbre. La prudencia nos llevó a augurar repetir los resultados del 2020, que fueron extraordinarios, y no hemos cambiado esa previsión.

¿Es más posible que se queden por debajo o que la superen?

Se están confirmando nuestras previsiones más bajistas e incluso podría ser peor de lo que pensábamos. No se están dando las circunstancias para lograr unos resultados mejores de los previstos, pero seguimos confiados en obtener los que habíamos comprometido, estamos trabajando para ello.

¿Cuáles son sus prioridades?

Las prioridades son las renovables y la red. Pero más allá de eso, diría los clientes. En este sector hay centenares de comercializadoras y todas nacen siendo ya digitales. La forma de combatir eso es la digitalización y la ‘platformización’. Hemos lanzado hace dos o tres meses una tarifa llamada Tarifa Única que es un modelo de suscripción. Aunque todavía nos faltan un par de años para cristalizar todo el valor, ya utilizamos ‘advance analitics’ o inteligencia artificial para analizar a los clientes. Y ofrecemos una tarifa plana dependiendo de los productos. Puedes tener gas, electricidad, servicios de mantenimiento, etcétera, y también queremos meter a terceros, para que sea realmente una plataforma.

¿Por ejemplo?

Pues dentro de unos días vamos a incluir Netflix, que no tiene nada que ver con nosotros. La idea se basa en que a Netflix a lo mejor le interesa si le consigo clientes y a mí no me cuesta. Hay compañías que son digitales desde su nacimiento, pero los que tenemos ya las bases de datos y hemos logrado enviar todo a la nube podemos tener un valor diferencial.

Como empresa perteneciente a un grupo extranjero, ¿qué impacto cree que tendría que el Gobierno vetase la entrada de un fondo extracomunitario en Naturgy?

Todo lo que sea vetar va en contra del atractivo que pueda tener España. Además, hay sectores más o menos estratégicos que están regulados ¿Alguien puede imaginar una empresa en un sector como el energético que decidiera ir contra el Gobierno y hacer centrales nucleares y de carbón? Se habría vuelto medio loca. Hay mecanismos para regular las cosas.

¿Qué responde a quienes dicen que Endesa se ha descapitalizado?

No creo que Endesa se haya descapitalizado ni que, como dicen algunos, esa supuesta descapitalización tenga que ver con unos dividendos que quería Enel. Hoy valemos algo más que en 2005, cuando Gas Natural lanzó su opa, pese a que entonces teníamos el negocio de Latinoamérica. Enel no ha querido que pagáramos el 100%. Llevado al extremo, decía que el 0%. Problema de liquidez no tiene y retener el dividendo le permitía mantener el control de ese dinero y reducir la deuda del grupo. Mi pelea era explicarle que, tal y como estaba el mercado, tenía que dar el 100% del beneficio por los accionistas minoritarios. Entonces siempre me decían: 'Pero cuando empecemos a invertir tienes que bajarlo'. Y ahora vamos a distribuir el 70%.

¿Y qué contesta a quienes insinúan que la remuneración que recibe por prestar servicio en las islas explica su política de dividendos?

En las extrapeninsulares, en 2019 hicimos un 'write off' (reducción del valor contable de los activos) de 400 millones y este año de otros 400 millones, lo que significa que las islas no están bien remuneradas. Viene de un cambio de hace años, que hemos recurrido y esperamos ganar. No se ha sido consciente del daño y los problemas que ha provocado a las islas. Estamos hablando con el Gobierno y creo que lo que pueda solucionarse se solucionará. Pero las islas nunca han sido las que nos han permitido dar el dinero.

¿Cree que Enel puede utilizar a Endesa como moneda de cambio en una operación corporativa?

No es un escenario que contemplemos. Somos un 25% de Enel. Cuando hubo rumores de que nos iba a vender a unos fondos, me fui a Roma, cené con el consejero delegado, Francesco Starace, y le pregunté. Me dijo: 'Han venido y me han preguntado si Endesa estaba en venta. Les he dicho que no, pero que me hagan una oferta, porque si en su día se valoró a 40.000 millones, al final de las opas, y pagan 80.000 millones, eso no lo recuperaré. No presentaron oferta, pero no sabes el problema que me hubieran creado. Con tanto dinero, o reducía el tamaño y pagaba dividendos extraordinarios, o tenía que buscar una alternativa a Endesa. He puesto a gente a buscar la alternativa y hemos llegado a la conclusión de que volveríamos a comprar Endesa'.

¿Y se plantea Endesa crecer de forma inorgánica?

Todo nuestro crecimiento es orgánico. Pero tenemos músculo para acometer inversiones siempre que proporcionen valor a nuestros accionistas. Hemos estado metidos en muchas operaciones pero hay mucha burbuja. Estábamos en conversaciones muy avanzadas con una pequeña comercializadora que habíamos valorado, por lo alto, en 120 millones, y finalmente se pagaron más de 200 millones. Y hubo un concurso de venta de unas hidráulicas de EDP, que pusimos un precio hasta temerario y se la llevaron los de Engie por un 50% más. Proyectos renovables, que a nosotros nos cuestan 50 euros por megavatio y estamos comprando a 70, 80, 90, pero ha habido negociaciones en las que nos han pedido 200, hemos dicho que no y lo han vendido a otros...Se lo han vendido a gente que ha pagado un tíquet por entrar en el sector.

Hay muchos consumidores que no saben qué tarifa tienen o cuál es su compañía. ¿Hacen autocrítica de por qué pasa eso?

Sí, no tienen ni idea. ¿Por qué pasa esto? La tarifa se publica en el BOE y hay muchas cosas que te obligan a poner. Y para entenderla tienes que hacer un máster. Nosotros creemos que eso lo tenemos que gestionar internamente y cada vez ir más a tarifas que por 100 euros al mes tienen todo.

Después de la última subasta renovable se quejó de la baja rentabilidad de su precio (25 euros de media). ¿Se plantea dejar de acudir a las pujas?

No las necesitamos. Los incumbentes no necesitamos la financiación, tenemos una ventaja tremenda que son nuestros clientes. Pero yo le exijo al proyecto lo mismo que voy a sacar si lo desarrollo por mí mismo. En la última subasta presentamos 1.200 megavatios y ganamos 50 al precio mayor, a 28,9 euros. El coste de las placas o de los molinos, el coste de construcción, el coste de desarrollo... todo esto influye en el precio. Y luego hay otros parámetros como que amortizo las plantas en 25 años. Hay quienes las amortizan en 40. Y esto es una cosa para estudiar porque la subasta te cubre 12 años y te tienes que inventar, incluso en mi caso, otros 13 años de precios, pero en el caso de otros se tienen que inventar 28 años. Y el sistema marginalista va a desaparecer entre el 2030 y el 2035. Nadie se cree que a 25 euros el megavatio sea rentable.

Se ríe...

Sí. Vete a saber cómo han hecho las cuentas porque hay cada uno… Y hay una burbuja. Hay algunos que van a hacer el proyecto y luego lo venden. Es otra fórmula.

Acaban de comprar 11 parques solares ¿El foco es la fotovoltaica?

Ahora mismo es más fácil desarrollar porque es más barata, los tiempos de construcción son más rápidos y, lo más importante, España ha sido eólica siempre, por lo que los mejores emplazamientos están ya cogidos.

¿Y entrar en eólica marina?

Por ahora es una tecnología que cuesta mucho y para mí no tiene sentido desarrollarla. Y, ojo, porque aquí seguro que no tengo razón porque hay mucha gente que lo está haciendo.

Usted se ha pronunciado en contra de nacionalizar eléctricas en España, pero el Estado italiano controla Enel con un 23% del capital ¿No hay una cierta paradoja?

Ciertamente, hay una paradoja. Pero quiero desmitificar. Yo he vivido cuando Endesa pertenecía al Instituto Nacional de Industria (INI) y a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y, más allá de hacerte ir a que les explicases el plan estratégico y alguna recomendación, no se metían en la gestión. Por lo que he vivido en Italia, la intervención es también mínima.

Endesa apuesta por los fondos europeos. ¿Le preocupa que el debate político sobre el control de los mismos pueda perjudicar a las empresas?

Pienso que no hay ninguna razón oculta o rara, pero deben ser los políticos quienes lo digan. Es un tema complejo, porque son muchos millones y tienen que tener un determinado control. Pero, por otro lado, la rapidez con la que se ejecuten es básica para reactivar la economía y transformar el país.

Han anunciado inversiones de 7.900 millones hasta 2023, pero también ha afirmado que podrían acelerarlas y aumentarlas «si se reduce la presión regulatoria y la carga fiscal». ¿Qué pide al Gobierno?

Hay muchas cosas que podrían agilizar las inversiones, como elevar el límite máximo de inversión en distribución para poder alcanzar las previstas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Si queremos favorecer la electrificación de la economía, hay que quitar esas cargas e impuestos de la factura. Este Gobierno al menos está tomando decisiones en ese sentido.

Da la impresión de que hacía mucho tiempo que el sector eléctrico no estaba tan contento con un Gobierno.

Hay una cosa fundamental que es el PNIEC. Hemos estado trabajando muchos años sin horizonte. Viene no solo del Gobierno, sino de la Unión Europea. Uno puede estar más o menos conforme, pero hay un plan y eso es básico. Y España quizás sea el mejor país de Europa para estar, porque el plan es muy ambicioso y proporciona muchas oportunidades.

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