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Eclosión de edificios de autor

Malilla y Quatre Carreres se llenan de inmuebles de diseño gracias a la flexibilidad de los PAI y la competencia de las grandes promotoras respaldadas por los fondos de inversión

Edificio Malilla Parque de Habitat, diseñado por Quino Bono.

Edificio Malilla Parque de Habitat, diseñado por Quino Bono. Miguel Ángel Montesinos

València está viviendo una revolución arquitectónica con edificios de diseño que emplean nuevos materiales en las fachadas y dejan espacios abiertos. Ha coincidido la competencia de las grandes promotoras que buscan diferenciarse para vender mejor sus proyectos con que los arquitectos han encontrado la libertad para poder ejecutar diseños futuristas que hasta ahora solo estaban al alcance de ciudades como Berlín gracias a la flexibilidad de los PAI de Malilla y Quatre Carreres. Las inmobiliarias han descubierto que cuidando el diseño exterior de los edificios venden más rápido los inmuebles y han dado rienda suelta a arquitectos valencianos de referencia como Quino Bono, Vicente Corell, Joaquín Monfort o Juan Añón. El arquitecto urbanista Alejandro Escribano, padre del actual PGOU de València, destaca la importancia de esta nueva arquitectura de diseño.

Escribano incide en que es un fenómeno nuevo en València en el que han confluido dos factores: el interés por vender de las grandes promotoras y el potencial de los PAI de Malilla y Quatre Carreres. «Detrás de esto hay un interés comercial legítimo. En España nadie hace arquitectura de forma altruista salvo la Administración. Hay un cambio cultural en los ciudadanos que compran una casa. Antes era una cuestión de interiores y ahora vemos que los exteriores tienen mucha importancia», apunta. El responsable del diseño de la nueva València insiste en que los edificios de Malilla tienen una calidad equiparable a los de Berlín o a la de los nuevos barrios de Londres. «Son fachadas con elementos prefabricados que no estábamos acostumbrados a ver. En Malilla coincide con que el ambiente urbano ha quedado muy bien, aunque está mal que lo diga yo. Tiene un parque lineal que separa el bulevar. En el pasado se dio algo parecido en la avenida de Francia y en la de las Cortes Valencianas, pero allí se intercalan edificios de calidad con otros de menor valor arquitectónico. En Malilla hay edificios como la Torre Iberia de Monfort y Corell que son muy buenos. La Torre Iberia es un edificio que perfectamente te podrías encontrar en Londres. Esta arquitectura se puede hacer porque estos PAI permiten más libertad en las fachadas». Escribano insiste en que además los despachos que han arriesgado y diseñado estos edificios rupturistas son valencianos.

Torre Iberia

Vicente Corell (socio fundador de Corell, Monfort, Palacio y Magraner Arquitectos) destaca que Malilla permite diseñar edificios singulares porque no son bloques de fincas sin separación como en el resto de la ciudad. «Nuestro edificio es muy rotundo. Hemos apostado por la geometría y una fachada de cerámica ventilada. Desde el punto de vista del mantenimiento es inalterable y tiene la ventaja de la climatización con una cámara que supone una buena solución como aislante». Corell incide en la importancia de la sostenibilidad y la eficiencia energética. «Tiene el sello Breeam, que es el certificado de construcción sostenible. No es obligatorio, pero para nosotros tiene mucha importancia», destaca.

Juan Añón, director general de AIC Equip y responsable de proyectos emblemáticos como la Ciudad Administrativa Nou d’Octubre, coincide con Corell en la importancia de la sostenibilidad energética. «El gran reto está ahí y es el próximo gran cambio que vamos a ver. El 20 % del consumo europeo de energía se produce en los edificios. La última modificación del código técnico de edificación impulsa el consumo casi cero y con fuentes renovables. Hay fondos de inversión (que han entrado en el sector inmobiliario) que apuestan solo por proyectos que tienen en cuenta la huella de carbono», asegura. El arquitecto (que tiene tres proyectos en Malilla) subraya que es novedoso lo que está ocurriendo en el PAI situado frente a La Fe y en el de Quatre Carreres, donde el planeamiento permite una mayor libertad a la hora de diseñar los edificios. «En otras zonas de expansión como Patraix no ocurre. Esa libertad sí que es habitual en zonas de Madrid como Valdedebas o Sanchinarro», asegura. Añón afirma que tras la última gran crisis que vivió el sector «en estos momentos la gente valora más la calidad formal de los edificios. La estructura de los promotores en España ha cambiado. Ahora, las inmobiliarias están respaldadas por grandes fondos de inversión» que en València están acometiendo este tipo de proyectos.

Edificios de viviendas que recaen a la avenida Fernando Abril Martorell. M. A. Montesinos

Arriesgar

Quino Bono, CEO de QBA | Quino Bono Arquitectos y responsable de las cuatro torres de Sky Homes de Neinor y del edificio Malilla Parque de Habitat, pone en valor el cambio de mentalidad. «La clave está en los que hemos querido arriesgar. Los promotores, que son fondos de inversión, van a una hoja de Excel en busca de la rentabilidad de los proyectos. Nosotros hemos sido valientes y hemos ganado los concursos (con los que las promotoras adjudican los contratos) demostrando que es rentable. Sky Homes y Malilla Parque vienen de un PGOU muy estricto, pero en una zona donde sí hay un cierto margen (de libertad) en las fachadas. En el departamento de licencias del Ayuntamiento de València han sido algo permisivos. Son proyectos que se han vendido muy rápido porque los compradores valoran el diseño de los edificios. Estamos recibiendo encargos de Madrid y de otras zonas de España como Sevilla para hacer este tipo de edificios». Quino Bono destaca la apuesta que hicieron por las terrazas cuando diseñaron los proyectos de Malilla meses antes de la pandemia . «Hemos jugado con la edificabilidad para conseguir terrazas espectaculares. Son viviendas muy disfrutables», remarca.

El CEO de QBA incide en la importancia de los materiales ligeros como el composite (que está fornado por dos láminas de aluminio unidas por un núcleo de resinas termoplásticas). «Es un material muy duradero, resistente e ignífugo», explica.

Torre Iberia, proyecto de Corell, Monfort, Palacio y Magraner Arquitectos. M. A. Montesinos

Juan Valero, portavoz de la Asociación de Empresas Promotoras de Valencia (Aprova), reconoce que históricamente algunos edificios que se hacían en València «dejan que desear, pero hoy se valora mucho al arquitecto. Es algo que ha venido para quedarse».

Otra clave de los nuevos edificios es la industrialización, que permite incorporar elementos de las fachadas fabricados de antemano. «Es una tendencia que se está acelerando. Un sector de la producción busca la industrialización. Nosotros tenemos una promoción con paneles de hormigón prefabricado», precisa Corell. El arquitecto puntualiza que «lo más singular del desarrollo de Malilla es toda la zona de la avenida de Fernando Abril Martorell que está compuesta por edificios aislados y con alturas de 14 y 20 pisos.  

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