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La competencia alumbra un tren más barato

EL ‘low cost’ francés Ouigo inicia este lunes la carrera del sector ferroviario por alcanzar al Coche y al avión

Un tren de Ouigo y al fondo, otro de Renfe| José Luis Roca

Un tren de Ouigo y al fondo, otro de Renfe| José Luis Roca

Ochenta años después de que Renfe iniciase sus operaciones en régimen de monopolio, España da luz verde a la liberalización del sector del ferrocarril. Una apertura que existe desde el pasado 14 de diciembre a efectos teóricos, pero que en la práctica no se efectuará hasta este lunes 10 de mayo cuando, por primera vez, una empresa distinta a Renfe circule por un corredor de alta velocidad.

Ella es Ouigo, la ‘Renfe francesa’, compañía que junto con la hispanoitaliana Ilsa (Trenitalia y Air Nostrum) tiene el permiso necesario del gestor de la infraestructura, Adif, para operar las líneas Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia y Madrid-Sevilla. El objetivo es popularizar este modo de transporte y lograr un trasvase de usuarios del coche y del avión al ferrocarril, que contamina menos. La fórmula: billetes más baratos y un mayor número de frecuencias.

La entrada de la competencia en el sector es una iniciativa de la Unión Europea, para incentivar su uso y lograr un mercado ferroviario único. Primero se abrió el mercado a otras empresas de mercancías, después el transporte internacional de pasajeros y en diciembre pasado el transporte nacional.

Los competidores

En España, los primeros usuarios en hacer uso de los nuevos trenes serán los del corredor Madrid-Barcelona. Desde este lunes con Ouigo, con cinco frecuencias por sentido y paradas en Zaragoza y Tarragona, y a partir del 23 de junio con AVLO, el tren ‘low cost’ de Renfe, que tendrá cuatro frecuencias por sentido y la posibilidad de más paradas (Zaragoza, Lleida, Camp de Tarragona, Girona, Figueres, Calatayud y Guadalajara).

AVLO tenía que haber empezado a rodar en abril del año pasado y Ouigo en diciembre, el coronavirus provocó un cambio de escenario y retrasó los planes de ambas compañías. Pero el final del estado de alarma se aprecia como una luz al final del túnel que puede incentivar la demanda. «Vemos que la gente tiene ganas de revancha, se muere de ganas de viajar», reconoce la directora general de Ouigo España, Hélène Valenzuela. Aunque advierte que ha cambiado el patrón de compra de los consumidores. «Hemos observado que la gente compra en la última semana, en los últimos días, por la incertidumbre» reconoce.

La incógnita es cuándo se pondrán en marcha el resto de rutas (Levante y Sur). Ouigo prevé abrir las ventas en otoño y operar la línea a Valencia antes de 2022 y a partir del próximo año será cuando llegue a Andalucía. ¿Y cuándo llegará Ilsa? La hispanoitaliana no tenía previsto empezar a rodar antes de 2022, esa era su previsión prepandemia y no cambiará, pero se desconoce tanto su oferta como el día de su puesta en marcha.

Futuras rutas y precios

Y después el objetivo será abrir la puerta a otras rutas como a Galicia o Asturias. «Tenemos que conseguir llenar de trenes el resto de la red nacional», asegura la presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera. La primera en postularse públicamente para nuevas rutas es Ilsa, compañía a la que le gustaría tener una red que cuente con destinos como Santiago, Vigo, La Coruña, Bilbao o San Sebastián cuando llegue a ellos la Alta Velocidad, según la firma hispanoitaliana. E incluso también Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya que, según el consejero de Territorio y Sotenibilidad de Catalunya, Damià Calvet, quiere entrar en el sur de Francia y en la conexión con la Comunidad Valenciana.

El nuevo modelo del negocio ferroviario es una réplica del avión. Billetes más baratos pero con menos servicios. Tanto Ouigo como AVLO tendrán precios dinámicos que en el caso de la primera parten de los 9 euros y de la segunda de los 7 euros. Y desde Ilsa apuestan por la misma fórmula: «El servicio personalizado implica la mejor relación calidad-precio», apuntan.

Los extras como las maletas, la elección de asiento, el servicio de entretenimiento (WiFi) o la flexibilidad de los billetes para realizar cambios y cancelaciones se cobrarán aparte. A falta de conocer la propuesta de Ilsa, entre las grandes diferencias de AVLO y Ouigo destaca que los trenes de la primera son de una sola planta y solo dispondrán de máquinas expendedoras de comida y bebida, mientras que los de la segunda son de dos pisos y tienen servicio de cafetería.

Ambas cobrarán 5 euros por los menores de 14 años (los menores de 4 años en Ouigo viajan gratis) con el objetivo de captar a un público que no utiliza mucho este medio de transporte: las familias. «La alta velocidad no será un producto solo enfocado a viajes de negocios sino que abre el servicio a otros actores como familias», decía el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, hace más de un año en la presentación del tren ‘low cost’ de Renfe que tenía previsto comenzar a rodar el 6 de abril del año pasado, coincidiendo con la Semana Santa.

La red de Alta Velocidad española, con 3.806 kilómetros, es la segunda más extensa del mundo, pero está infrautilizada. «La liberalización tiene como objetivo remediar esta situación», según la presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera. De entrada, cuando esté a pleno rendimiento, se elevará la capacidad ofertada en un 65% (un 50% en el Madrid-Barcelona, del 40% en el Madrid-Valencia, y del 60% en el Madrid-Sevilla).

Cambio climático

Impulsar el número de usuarios es una de las claves, para rentabilizar las inversiones realizadas en la red, pero también el tren es una fórmula fundamental para luchar contra el cambio climático. El tren es, según el secretario de Estado de Transportes, Pedro Saura, «el medio de transporte que menos emisiones produce».

Pero todavía falta trabajo como conseguir eliminar uno de los principales cuellos de botella del sector que es la congestión de los nodos de las estaciones. Para ello, la reforma de la estación de Chamartín, el túnel de Atocha o la estación de La Sagrera en Barcelona para oxigenar Sants. Y después hacer de las estaciones «auténticos centros de vida», en palabras de Pardo de Vera. Con más prestaciones y servicios.

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