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Lluvias y heladas ponen patas arriba las frutas de verano

El abril más frío de les tres últimas décadas en el Mediterráneo y las heladas en Francia e Italia dejan bajo mínimos la producción de melocotones, nectarinas o ciruelas

Lluvias y heladas ponen patas arriba las frutas de verano

Lluvias y heladas ponen patas arriba las frutas de verano

Se acerca el verano. Y como todos los años comienza la recolección de frutas de hueso (nísperos, cerezas, melocotones, nectarinas, ciruelos, albaricoques...) en la Comunitat Valenciana. Este año registra un sabor agridulce, según sus productores. En el cómputo general, el arranque continuado de campos de estas últimas décadas debido a la crisis de rentabilidad evitará que el aforo aumente respecto a la media de las campañas precedentes y, por tanto, los precios mejoren. Además, la temporada refleja una significativa reducción de oferta de frutas de hueso en zonas productoras del norte de España así como en Francia e Italia por las fuertes heladas. ¿Podremos llenar las despensas del viejo continente?

Hay riesgos. El Ejecutivo galo ha tenido que declarar el ‘estado de calamidad climatológica’ tras la ola de frío de abril. Y es que, en el Valle del Ródano se da por seguro que los siniestros en frutales pueden llegar al 90% de una producción normal. Según la Federación Nacional de Productores de Fruta de Francia (FNPF), la merma de producción por las heladas para esta campaña puede situarse entre un 40 % y un 50 % respecto al año anterior. El mismo temporal ha azotado regiones italianas como la Toscana, Piamonte y Lazio con daños medios de hasta el 80% en frutas. Esa falta de oferta puede beneficiar a los productores españoles.

En la montaña de Alicante

Acaba de iniciarse la campaña en la IGP Cerezas de la Montaña de Alicante y las perspectivas son optimistas, pues se espera, como mínimo, la misma o más producción que hace dos campañas. La calidad es inmejorable y si las condiciones climatológicas acompañan durante las próximas semanas estará garantizada la calidad a largo de toda la temporada. A estas fechas, las fisiopatías asociadas al exceso de humedad apenas representan, en variedades más tempranas de algunas zonas muy concretas, el 1%. Tampoco, a diferencia del año pasado, ha habido problemas relacionados con ataques del hongo de la monilia o podredumbre marrón.

La Unió de Llauradors sostiene que la producción de esta apreciada fruta de hueso en la Comunitat Valenciana, que cuenta con unas 2.700 hectáreas, «vuelve esta campaña a la normalidad y a la calidad, tras los problemas climatológicos ocurridos en la pasada, y se situará alrededor de las 6.700 toneladas, el triple de la de 2020, pero en la media de los últimos años», asegura la organización liderada por Carles Peris. Las lluvias de estos días en el conjunto de las zonas productoras son muy bien recibidas por los agricultores, porque ayudan a aumentar el tamaño de la cereza, aunque podrían convertirse en preocupantes si se alargan mucho más, ya que empezarían a aparecer problemas relacionados con el exceso de humedad.

La temporada anterior, como consecuencia de una climatología muy adversa, la cosecha fue de solo unas 2.140 toneladas, un 66% inferior a la producción normal y en algunas zonas y variedades concretas el descenso fue incluso mayor, hasta del 90%. En las comarcas de Castelló, sobre todo en el norte, la campaña va más atrasada, lo que posibilitará un periodo más largo de comercialización y menor sobreoferta, algo que indudablemente se debería convertir en precios mas altos y estables para todos los productores. La provincia con mayor producción de la Comunitat es Alicante, que concentra el 83% de toda la producción autonómica y que espera una cosecha de unas 5.500 toneladas, lo que significa un incremento de más del 200 % respecto a la pasada.

Trabajadoras en la cooperativa de Alfarp, en la línea de procesado de melocotones. | PERALES IBORRA

Proliferación de hongos

No todo son alegrías para los agricultores de frutas de verano. El popular refrán de ‘en abril aguas mil’ se cumplió de una manera excesiva y algo nefasta para algunos cultivos . El abril más frío de los últimos treinta años, combinando horas de lluvias con horas de sol, ha causado algunos daños ciertamente graves en algunas explotaciones, tanto en forma de pérdidas directas de cosechas como en proliferación de hongos y en retrasos de labores que pueden acabar provocando dificultades de comercialización.

Desde la Ribera Alta, José Luis Sanz, productor de melocotones que comercializa a través de la cooperativa de Alfarp, lamenta el exceso de lluvias, pues ha dañado la fruta y provocado mermas de entre el 30 % y 40 % en los almacenes. Además, otro 10 % de la producción de las variedades más precoces se ha perdido en el campo .

También las nectarinas han sufrido las inclemencias meteorológicas. Según el responsable de la sectorial de frutas de AVA-Asaja, Juan José Alepuz, expresidente de la cooperativa de Benifaió, las perspectivas al inicio de 2021 eran muy buenas pero el exceso de lluvias y los cambios bruscos «están perjudicando la piel de las frutas», apunta este productor con cuatro décadas de experiencia en este tipo de cultivo. «La campaña arrancaba con buenas perspectivas, sobre todo tras los resultados del año pasado, cuando la elevada demanda supuso incrementos de consumo. Pero el tiempo lo ha cambiado todo», destaca Alepuz.

También reconoce que las producciones más perjudicadas por las lluvias persistentes son las frutas de hueso, que se encuentran en un estado muy avanzado de maduración e incluso, en el caso de las variedades más tempranas, en plena fase de recogida. Paraguayos, albaricoques, nectarinas y melocotones que hasta hace unos días presentaban un aspecto inmejorable sufren desperfectos que impiden su comercialización, debido a un rápido engorde de la fruta y el posterior rajado de la piel (‘clavillat’ o ‘cracking’).

A la vista de la situación, el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, reclama «calma» a productores y comercializadores que operan en la Comunitat Valenciana porque las condiciones objetivas de mercado, especialmente la menor oferta nacional y europea, favorecen la obtención de precios justos para todos los eslabones de la cadena, sin necesidad de sacrificar al productor como viene sucediendo.

«El talón de Aquiles de este y otros cultivos es el ruinoso precio en origen», lamenta el citado dirigente de la organización agraria. Y concluye: «Los agricultores lo tenemos muy claro: si no obtenemos una remuneración digna, seguiremos dejando más y más campos sin cultivar; si en cambio recibimos un precio razonable que permita cubrir los costes de producción, entonces la agricultura tendrá futuro y ayudará a rodar al resto de la economía».

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