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Miuras a la conquista del espacio

Un operario en la sede central de la empresa en Elche. | Antonio Amorós

La industria espacial española es de las más competitivas en el panorama europeo, pero hasta el momento cuenta con un talón de Aquiles más que notable, como es la falta de capacidad para el lanzamiento de satélites, lo que obliga a subcontratar este servicio. Ese déficit fue el que propició la puesta en marcha en 2011 de la empresa PLD Space, una firma con sede en el municipio alicantino de Elche, que en la actualidad lidera la carrera europea para proveer este tipo de servicios. Tras diez años de pruebas y trabajo ininterrumpido, la compañía anuncia para 2022 el lanzamiento de su primer cohete suborbital, y para solo dos ejercicios después el orbital, con el que ya se podrán enviar al espacio los primeros satélites.

Raúl Torres es uno de los socios fundadores de la empresa junto a Raúl Verdú y José Enrique Martínez. A la pregunta de qué es lo que les llevó a adentrarse en esta aventura, contesta que «la pasión por el desarrollo de la tecnología espacial. Es como cuando a un niño le entusiasman los coches de carreras y acaba metido de lleno en la Fórmula 1. Pues en este caso es igual, pero con cohetes». Verdú había estudiado Ingeniería Industrial y Torres, Ingeniería Aeronáutica. «No habíamos estado en contacto con ninguna empresa del sector, y pienso que afortunadamente, porque es muy probable que no hubiésemos acometido el proyecto, vista después su enorme complejidad. El detonante de todo fue que ganamos un concurso de emprendedores y, a partir de ahí, montamos un plan de negocio y, de forma paulatina, todas las estructuras de la empresa, desde la operativa a la de compras y ventas, pasando por la ingeniería y la logística. Y todo ello partiendo desde cero», señala Raúl Torres.

En la actualidad son cuatro las empresas europeas que se encuentran metidas de lleno en la carrera por lanzar los primeros satélites al espacio. Dos están en Alemania, una en Reino Unido y, la cuarta, PLD Space, en España, que se encuentra muy bien posicionada tras estos años de trabajo de investigación y desarrollo. También gracias a la confianza depositada en ella por importantes compañías del sector espacial, como GMV y Aciturri, de fondos de inversión como JME Venture Capital, el grupo Alzis y, recientemente, del grupo de empresas de asesoramiento financiero y gestión de activos alternativos independiente Arcano Partners. Adicionalmente, ha recibido el respaldo institucional y financiero del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de la Comisión Europea (CE), así como el soporte operacional por parte del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

Desde 2011, la empresa ha recibido financiación por valor de 32 millones de euros, de los cuales el 75% son inversión privada nacional. ¿Y cómo se hace para generar tal nivel de inversión cuando todavía no se han lanzado los primeros cohetes al espacio? Raúl Torres lo tiene claro: «Estamos hablando de un proyecto de país, de concederle a España la capacidad de acceder al espacio. Todos los inversores que han analizado esta oportunidad de forma seria no han dudado en brindarnos su apoyo».

Y los resultados se encuentran a la vuelta de la esquina. Para el próximo año está previsto el lanzamiento del Miura 1, un cohete suborbital de tres toneladas de peso y una altura de un edificio de tres plantas con el que se podrán realizar pruebas y experimentos relacionados con la ingravidez, y que supone el paso previo al Miura 5, este sí un cohete orbital de 30 toneladas y una altura de siete pisos, con el que en 2024 ya se podrán depositar satélites en el espacio. Según Raúl Torres, «este lanzador tendrá capacidad para transportar al espacio satélites de entre uno y 300 kilos, o, lo que es lo mismo, del tamaño de un brik de leche al de un lavadora».

La gama de satélites susceptibles de utilizar el Miura 5 es muy amplia y para campos muy diversos. Entre ellos destacan la agricultura, la defensa e inteligencia, las energías e infraestructuras, la silvicultura, las comunicaciones globales, la conectividad en vuelo, la cobertura rural, o el cambio climático y la monitorización de desastres naturales. Desde la empresa destacan que ya han formalizado acuerdos con algunas empresas, en un interés que se encuentra en dinámica creciente.

PLD Space opera en tres ubicaciones estratégicas, como son su sede central en Elche, dedicada a ingeniería, laboratorios y fabricación; el aeropuerto de Teruel, donde se llevan a cabo pruebas de motores; y el centro de experimentación de El Arenosillo, en Huelva, donde está previsto el lanzamiento del Miura 1. Para el Miura 5 se utilizará el centro espacial europeo de la Guayana Francesa.

No obstante, la intención de la empresa es ir más allá. En la actualidad cuenta con 62 trabajadores, y la pretensión es la de llegar a 250 coincidiendo con el lanzamiento del Miura 1. Y, a partir de ahí, mucho más, porque, según Raúl Torres, «no nos vamos a parar con estos dos cohetes, ya que queremos incrementar nuestra capacidad». Un objetivo podría pasar por el lanzamiento de satélites GPS, para lo cual haría falta un cohete de mil toneladas de peso y 27 plantas de altura. La aventura espacial, por tanto, apenas ha dado comienzo.

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