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Feria València arranca motores

Tras un año en el dique seco por la pandemia, la institución ha vuelto al tajo esta semana con la celebración del salón del automóvil. hasta final de año acogerá otros 11 eventos

arranca  motores

Casi un año más tarde, Feria València ha levantado el telón de sus certámenes profesionales, prácticamente bajado desde la irrupción de la pandemia. La Feria del Vehículo de Ocasión, inaugurada el pasado jueves, se ha convertido en el pistoletazo de salida en una carrera que no se disputará en condiciones normales hasta el año que viene, según espera el director general de la institución, Enrique Soto. Para entonces, la normalidad podría haber vuelto a las vidas de los ciudadanos si el proceso de vacunación concluye con éxito y la pandemia no sufre un regreso a sus orígenes que obligue a nuevas restricciones. Habrán sido dos ejercicios estériles desde el punto de vista del negocio, con la plantilla en ERTE y el único consuelo de que en la misma situación se han encontrado todos los recintos del continente europeo. Es decir, los competidores no le han ganado terreno en un momento de complejidad añadida porque la institución valenciana sigue aún viviendo el casi eterno proceso de reestructuración y definición de su futuro modelo de gestión y naturaleza jurídica, que siempre que parece que se acerca a su fin encuentra otro obstáculo en un recodo del camino.

Poco después de celebrar su principal certamen (Cevisama) en febrero de 2020, el Gobierno decretó el estado de alarma y la actividad ferial echó el cierre. La desescalada del verano del año pasado permitió la celebración en el recinto de Benimàmet de dos eventos comerciales -uno profesional (Día Mágico) y otro de público (el salón del automóvil)- que fueron más bien un falso señuelo, porque los contagios, a la vuelta de aquel verano, se dispararon y los certámenes que Feria València tenía previstos para el otoño acabaron por ser cancelados. Desde entonces, la firma ha organizado o alquilado su recinto para la celebración de eventos de diversa perfil, como rodajes, oposiciones públicas y algún congreso híbrido. Ahora, el salón del automóvil vuelve a ser la llave que pone en marcha el motor de la actividad, con la esperanza de que ya sea de forma definitiva.

De aquí a finales de año, la entidad tiene programados once eventos comerciales. Cinco de ellos son profesionales, empezando en octubre por Iberflora, cuya comercialización «va muy bien, como todos los sectores relacionados con el hogar, que han tenido un impulso durante la pandemia por la obligación de los ciudadanos de permanecer más tiempo en casa», y siguiendo por Ecofira, Funermostra, Gastrónoma e Higenalia. Las otras seis son ferias de público, como la ya citada del automóvil, Urbe, Fiesta yBoda, Dos Ruedas, Valencia Boat Show.

Pero eso será más adelante. De momento, las ferias autóctonas se han convertido en el gran banco de pruebas del sector en Europa, según asegura Juan Puchalt, secretario general de la Asociación de Ferias Españolas (AFE). El estallido de la pandemia provocó la parálisis total del sector en el continente, donde, con la salvedad de España, no ha habido certámenes por el riesgo que comporta un tipo de evento en el que el contacto personal es clave y en el que, sin movilidad de expositores y, sobre todo, visitantes profesionales, no hay forma de hacer negocio. Puchalt asegura que «los gobiernos europeos no han dado pasos hacia la reapertura como aquí». De momento, porque en Alemania ya hay cuatro ‘lander’que planifican la vuelta de las ferias y en Italia está sucediendo algo parecido. No es que en España «haya una prohibición, salvo en Cataluña, para celebrar ferias, sino que los clientes no acudían por los cierres perimetrales, los toques de queda y las cuarentenas en el exterior».

Con salvedades de escaso relieve como pequeños eventos celebrados del estilo de los ya citados de València, el sector en España estuvo en sus cuarteles de invierno prácticamente un año entero. Los primeros pasos en la vuelta a la actividad llegaron con la primavera, en marzo de este 2021, en Zamora, con una pequeña feria de la industria musical, y en Madrid, con un salón de hostelería. En abril y mayo se han celebrado eventos en Bilbao, Irún, Gijón, Málaga… Y, sobre todo, por su magnitud y su impacto mediático, la madrileña feria del turismo Fitur, que, según Puchalt, ha sido «el emblema y una prueba de fuego, con Europa mirándonos con asombro». Lo cierto es que dicho certamen, donde se aplicaron severos protocolos sanitarios, incluidas pruebas PCR y test de antígenos para sus visitantes, terminó sin incidencias, aunque también es cierto que no alcanzó los niveles de público de una edición prepandemia.

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Barcelona

La Fira de Barcelona ha reanudado también esta semana su actividad con ISE, un certamen del sector audiovisual que, según Puchalt, «tenía que haber sido un segundo Mobile, pero que se ha quedado en un evento más pequeño». El Mobile del que habla es, en efecto, el Mobile World Congress, la gran cita de la industria de la tecnología que acoge la capital catalana. Su cancelación a mediados de febrero de 2020 fue tal vez el primer indicativo serio de que la covid 19 iba a convertirse en un cataclismo. Este junio, volverá, pero con menores dimensiones que otros años por la ausencia de muchos de los principilas expositores. La previsión de visitantes muestra un descenso desde unos 130.000 a 35.000. Luego, Barcelona acogerá su también tradicional salón del automóvil. Todo ello siempre y cuando la pandemia no vuelva a desbocarse y haya que tomar medidas restrictivas.

Una encuesta de la AFE pronostica que la recuperación del sector llegará en 2022 «con cierta normalidad», aunque en el segundo semestre de 2021 ya habrá ferias internacionales. Puchalt prevé unas 180 en todo el país. En 2019, antes de la pandemia, los afiliados a la asociación organizaron 424 certámenes comerciales. Tras un 2020 desastroso, el presente ejercicio supondrá un balón de oxígeno. El cálculo del sector es alcanzar un 63 % de las cifras precovid, incluyendo las 180 previstas entre julio y diciembre. «Hay cierto optimismo», asegura, aunque advierte que todos los eventos tendrán menos expositores y menos visitantes porque «no todo el mundo está o estará vacunado» ni todas las empresas estarán los suficientemente saneadas para permitirse el gasto de exponer en una feria.

Puchalt coincide con Enrique Soto en que este año y medio en el que la labor comercial de las empresas se ha circunscrito al mundo virtual no va a pasar factura al sector ferial. Dicho de otro modo, si a muchas personas el teletrabajo se les ha acabado indigestando y sueñan con volver a la oficina, las mercantiles también desean el contacto físico que supone acudir a un certamen. En relación con esto, el director general de Feria València recuerda recientes informes de la Unión de Ferias Internacionales (UFI) que concluyen que los eventos virtuales,que han susituido en ocasiones a los presenciales, «no han generado satisfacción en expositores y visitantes. Están esperando la presencialidad. Aunque han ahorrado gastos, reconocen que acudir a la feria les permite acceder a nuevos contactos y clientes». Soto añade que las experiencia de organizadores de eventos como Feria València «no ha sido buena ni para nosotros ni para nuestros clientes» en relación a las plataformas digitales con las que han pretendido sustituir a las ferias canceladas. De ahí que concluya que la tecnología «no va a sustituir a corto plazo a las ferias, será complementaria, pero las ferias virtuales no han sido rentables». Al menos por ahora.

En cualquier caso, el objetivo de la institución valenciana está puesto en el primer trimestre del año que viene, cuando de verdad se la juega con la organización de sus grandes ferias: moda infantil (Fimi) en enero, azulejo (Cevisama), en febrero -supone el 25 % de sus ingresos-, y Fimma-Maderalia en marzo, que es la segunda en facturación. Con vistas a estos eventos, los empleados de la entidad están saliendo del expediente de regulación temporal de empleo que afectó en marzo del año pasado al 80 % de la plantilla, aunque el resto sufrió reducción de jornada y, en realidad, la fuerza laboral solo alcanzó el 10 %, según Soto, quien anuncia que ya se ha llegado al 30 % y que para septiembre -hay que empezar a preparar los certámenes del año que viene- se superará el 50 % con el objetivo de alcanzar el 100 % en octubre.

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