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Impresoras para la nueva fabricación

Xavier Martínez Faneca, CEO de BCN3D

Xavier Martínez Faneca, CEO de BCN3D

BCN3D es una de esas empresas jóvenes que basan su crecimiento en la internacionalidad de su actividad y perspectivas más allá de lo previsible. Nacida como una ‘spin-off’ de la Universitat Politécnica de Catalunya (UPC) está especializada en el desarrollo de la producción aditiva. Fabrica impresoras 3D para el entorno empresarial. Con una facturación de unos 4,1 millones de euros, la empresa catalana con sede en Gavà (Baix Llobregat), ya suma casi un centenar de trabajadores y se encuentra a las puertas de abordar nuevos retos de crecimiento. Gracias a la captación de recursos a través de rondas de inversión ha ido puliendo sus desarrollos con máquinas caracterizadas por elevada polivalencia y la capacidad de usar múltiples materias primas para realizar modelos 3D. Las máquinas de BCN3D se venden ya en 65 países y el 90% de los ingresos provienen del extranjero. Está presente en países con tanta competencia como EEUU, China, Rusia o India, por ejemplo.

BCN3D abre cada día nuevas expectativas de negocio, propias y ajenas. Ha logrado en rondas de financiación 5,5 millones de euros, con inversores como los fondos JME VC, Accurafy4, Victoria, el CDTI, Danobatgroup y el grupo Mondragón.

Son las impresoras de BCN3D aparatos distanciados de las impresoras domésticas, con precios de entre 3.500 y 10.000 euros. En los últimos modelos se incorporan dobles cabezales de extrusión. El diseño cerrado y su cámara con control de humedad son destacables.

Se puede imprimir con plásticos, pero también con ABS, poliamidas o fibra de carbono. Los clientes de BCN3D hacen prototipos de piezas para ser reproducidas en serie posteriormente. Xavier Martínez Faneca, consejero delegado de BCN3D, explica que «los sectores que más utilizan las impresoras 3D son la automoción, las ingenierías, los hospitales, diseñadores de producto y el sector educativo». También sirven para fabricar en poco tiempo herramientas básicas en procesos cuya reposición no puede depender de terceros. La impresora 3D abre nuevas cotas de independencia productiva para las empresas.

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