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Q’omer: Productos del Amazonas para la industria valenciana

Juan Escobar, a la izquierda, y un operario en las instalaciones de Q’omer. | Francisco Calabuig

Ahora que los ánimos parecen encrespados a una orilla y otra del Atlántico por el pasado colonial español en América, sus culpas para unos y sus bendiciones para otros, una historia de mestizaje y cooperación tal vez sea ilustrativa de un tono más neutro entre el negro y el blanco que suele predominar en tantos debates. València se mezcla en este caso con Colombia y el comercio tiene una dirección: productos naturales de la amazonía y los Andes con destino a las industrias alimentarias y cosméticas europeas. Todo ello se resume en una palabra, Q’omer, que en quechua significa verde y que es el nombre de una empresa.

Q’omer: Productos del Amazonas para la industria valenciana

El colombiano Juan Escobar llegó a estas tierras en 2003 con el propósito de estudiar en la Universitat Politécnica de València (UPV) un master en ciencia y tecnología de los alimentos. A finales de aquel año hizo otro master de cooperación internacional para el desarrollo donde conoció a su mujer, la valenciana Alicia Carpio. Entre 2005 y 2008, Escobar fue director de industrialización en Natracéutical, donde sacaban estractos y antioxidantes a partir del cacao. Un año después, constituyó con un socio la firma San Juan de la Amazonía Europa, que se dedicaba a comercializar a la industria farmacéutica camu-camu, una baya amazónica rica en vitamina C y antioxidante. La aventura terminó en 2011 cuando la esposa de Escobar, que trabajaba en desarrollo a la cooperación en la Generalitat, fue destinada a Perú.

Perú

Ya en el país americano, donde desde la capital, Lima, se mueven tanto por su zona andina como por la amazónica, se fragua Q’omer. «Nos dimos cuenta de que la población local y nativa tenía acceso a productos naturales», como aceites (de rosa de mosqueta, de argán o de cannabis) y mantecas, granos y semillas como el amaranto, el altramuz o la quinoa, y extractos botánicos. La empresa se dedica a la comercialización de esos productos en base a dos principios: la sostenibilidad («evaluamos que la cadena de abastecimiento sea sostenible a nivel social, económico y medioambiental») y la excelencia científica y tecnológica («validamos que los productos cumplen con sus especificaciones técnicas y su funcionalidad saludable»).

Sede valenciana

Con sede en el parque científico de la Universitat de València, Q’omer tiene acceso a un total de 129 productos, aunque en estos momentos importa fundamentalmente 13. El año pasado vendió en volumen 110 toneladas y en este 2021 espera llegar a las 150, según explica su propietario. La facturación también ha crecido de forma exponencial: los 330.000 euros de 2020 subirán a medio millón en 2021, a un millón en 2022 y a un millón y medio en 2023, según los cálculos efectuados por Escobar.

La empresa cuenta con tres trabajadores, pero otros 30 intervienen en la cadena de abastecimiento, dado que la compañía trabaja con 19 países y en cada uno de ellos tiene «exportadores acreditados y auditados de que cumplen todos los requisitos». Toda esa producción va dirigida a la industria alimentaria, a empresas como la valenciana Dacsa; a los insumos agrícolas (Idae Nature, por ejemplo) o , a través de la distribuidora Tecal Químicas en Cataluña, la cosmética, otro de cuyos clientes es la alcoyana Mirvel.

De cara al futuro, los objetivos de la compañía pasan por su internacionalización. Por un lado, proyecta realizar una contratación en Alemania para atender a ese mercado. Por el otro, pretende constituir una filial en Canadá que también suministrará a Estados Unidos.

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