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En clave personal

Daniel Palacio siempre ha estado orgulloso de su padre, Santiago, y no le importaba trabajar con él, pero cuando acabó sus estudios se negó a incorporarse a Mosto Greip, la empresa que fundó su progenitor: «Me producía sonrojo ir sin tener ninguna experiencia laboral solo por ser hijo del dueño».

Al final, la vida le llevó a trabajar con su padre, pero no en la empresa de mostos, sino en Tutti Pasta, donde él ha podido desde el principio dejar su huella. Un día su padre, después de visitar una feria en Italia, le dijo que había visto una máquina de hacer pasta y le propuso montar con ella un negocio. Se pusieron manos a la obra para fundar Tutti Pasta.

Daniel Palacio es un hombre risueño, optimista, emprendedor, simpático, hablador y transparente. Una persona que trabaja para vivir, no al revés, que pone a su familia por delante del trabajo y al que no le faltan aficiones.

Una de sus pasiones es el fogón -enseñó a cocinar a su mujer- y otra, los viajes. Le gusta conocer culturas diferentes y ha viajado por placer a medio mundo.

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