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Ahorrar céntimo a céntimo sin esfuerzo

Ahorrar céntimo a céntimo sin esfuerzo

Las entidades bancarias se están volcando en entender más a sus clientes y satisfacer sus necesidades. Y en esta investigación han sacado conclusiones como que las personas «ahorran más cuando se presentan oportunidades de ocio, como ir de compras», o también cuando este ahorro se hace de una forma fácil, comentan desde Banco Santander. La clave es que ahorrar no se convierta en una tarea burocrática o compleja, «porque suele generar frustración y abandono», destacan.

Por este motivo, algunas entidades financieras están implementando servicios para ayudar a ahorrar a sus clientes, todos con dos características comunes: la personalización y la automatización de gestiones. Las aportaciones periódicas o el ahorro de una parte de los ingresos son dos de ellas. Se trata de transferir una cantidad determinada cada mes a una cuenta secundaria con un propósito propio: unas vacaciones, un capricho o simplemente tener un colchón financiero para imprevistos. A diferencia de un traspaso habitual a una cuenta de ahorro, en estos casos el dinero se puede retirar en cualquier momento. CaixaBank, BBVA o Santander ofrecen esta funcionalidad.

Según BBVA, un freno del ahorro es la búsqueda de la gratificación inmediata. Por ello, «automatizar una cantidad fija mensual para el ahorro por pequeña que sea, y dar feedback sobre las metas logradas, motiva al ahorro», añaden.

Aunque varias entidades coinciden en que «la herramienta ideal» para ahorrar sin esfuerzo y sin darse cuenta es el redondeo. O dicho de forma llana, guardar las vueltas de una compra. En esta ocasión, es el propio banco el que automáticamente redondea al euro más cercano el pago que realiza el cliente con su tarjeta. El dinero ‘sale’ de la cuenta principal y la calderilla ‘entra’ en una cuenta creada de forma automática al contratar el servicio y se caracteriza por no tener comisiones. Además, suelen ser exclusivamente para ahorrar, por lo que de forma general no permiten realizar ninguna operativa básica de una cuenta corriente. Por ejemplo, una compra en el supermercado de 31,20 euros se redondeará a 32 euros y los 80 céntimos de diferencia pasarán de forma automática a esa segunda cuenta, usada a modo de hucha.

CaixaBank, Banco Santander o N26 tienen disponible este servicio, aunque las pioneras fueron Abanca y BBVA, que ya lo ofrecían en 2019. En el caso del banco azul, completa sus opciones de ahorro automatizado con un espacio de ‘Hucha Virtual’ o ‘Mis metas’ que, además de tecnología, diseño y datos, incorpora técnicas de psicología y economía. Fuentes de BBVA explican que hay todo un equipo expertos en ‘Behavioral Economics’ (economía conductual), encargado de analizar los sesgos que impiden ahorrar. «Sus propuestas se han materializado en una serie de herramientas con reglas automáticas, alertas y otras funcionalidades que apelan a la psicología del cliente para mejorar su salud financiera», añaden.

A su vez, CaixaBank compatibiliza el redondeo con ‘Mi Hucha’, «un rincón de ahorro», según lo denomina la entidad, donde el cliente puede crear hasta cinco huchas distintas para diferentes propósitos e ir «llenándolas» a través de aportaciones periódicas. Por su parte, N26 lanzó su herramienta de redondeo hace un año y desde entonces «se han llevado a cabo más de 12 millones de transacciones automáticas de redondeo que han ahorrado a los clientes más de 12 millones de euros», explica Marta Echarri, directora general de N26 para España y Portugal.

El último en incorporarse a estas técnicas de ahorro ha sido Banco Santander, que a mediados de año activó la ‘Hucha Santander’. Dentro de esta aplicación, además de aportaciones y redondeo, el usuario cuenta con otras técnicas de microahorro como ahorrar con los goles de su equipo favorito en la Liga Santander. «La aplicación permitirá ahorrar de forma fácil, rápida y divertida, con objetivos que el cliente puede personalizar con nombre e imagen y sobre los que puede definir un límite temporal», explican desde la entidad presidida por Ana Botín.

Las reglas del ahorro han cambiado. Las nuevas tecnologías están permitiendo a muchos ciudadanos coger las riendas de sus finanzas a través de las aplicaciones móviles que tienen sus distintos bancos. «Las personas ya no quieren que gestionen sus cuentas por ellos», explica Echarri. En la actualidad, detalla, lo que los clientes necesitan es que «su banco les dé las herramientas tecnológicas para que ellos mismos puedan gestionar sus finanzas a su manera». 

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