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María José Ballarín

"Hay un repunte de la construcción y el 2022 viene con mucha obra"

consejera delegada de obras especiales

María José Ballarín, en una de las obras residenciales de la compañía en Pamplona | Iñaki Porto

¿Cómo va el año para la empresa? ¿Colean los efectos de la crisis?

Este año lo cerraremos en línea con los tres años anteriores. La pandemia realmente tampoco ha sido tan significativa a nivel de volumen de actividad para nosotros. Aunque bajaron las licitaciones y algunas contrataciones, con lo que traíamos en cartera y lo que hemos contratado en 2020 nos mantuvimos al nivel de lo que veníamos ejecutando en los dos años anteriores. En ventas, del orden de los 150 millones.

¿Repunta ya la actividad?

Va a despuntar, sobre todo, el año que viene. Está habiendo ya un repunte importante de la actividad en el sector y el 2022 viene con mucha obra. Suena fenomenal, ¿verdad?

Claro. Es actividad, es empleo...

Bueno, pues ahora te diré que no tenemos con quien hacer las obras. Tenemos mucha actividad y muy poquitos recursos en el mercado. Somos un sector en el que, en épocas de crisis, mucha mano de obra y muchos técnicos se pasaron a la industria y ahora es muy difícil volver a traerlos. Hay más actividad que capacidad de ejecutar esa actividad.

Se les expulsó, entiendo, en la crisis de 2008...

Eso es. Nuestro sector, antes del año 2008, daba empleo a 2,8 millones de trabajadores y con la crisis bajamos a 800.000. ¿Y dónde están todas estas personas? La mayoría se ha reconvertido a otros sectores como la industria o la hostelería. En estos momentos, estamos en 1,3 millones de personas, pero sigue habiendo una necesidad importante de contratar. Todo apunta a un volumen mayor de actividad. Pero, ¿donde están los recursos humanos para poder ejecutar todo lo que viene? Es un problema.

Obras Especiales igual levanta un edificio de viviendas que hace una carretera, una depuradora, un centro comercial, un hotel, un aparcamiento o un estadio de fútbol. Pero, centrémonos en el mercado de la vivienda residencial. Parece que despega...

Ya ha despegado. Cada vez se está construyendo más. Este año se va a invertir un 25% más en residencial, y yo cada vez oigo más a los promotores que echan en falta suelo nuevo. Están pidiendo recalificación de suelos para poder seguir construyendo. El mercado de la vivienda residencial está en un momento importante. Ojalá podamos ejecutar todo lo que va a pedir el mercado. Se vende todo y se está pidiendo suelo. El mercado pide lo que hay que construir y creo que el mercado, en este momento, está pidiendo más conforme al nivel de ventas que hay.

O sea que, pese a las dificultades, la gente ha ahorrado en los meses de pandemia...

En pandemia la gente ha estado mucho en su casa, se ha dado cuenta de que es antigua o que quiere cambiarla, ha ahorrado y ahora está buscando nueva vivienda. Date cuenta de que debajo de cada grúa hay una obra de edificación con las viviendas ya vendidas. De hecho, sólo se financian si están vendidas. Los bancos sólo ponen el dinero cuando se tiene un 70% de venta, luego debajo de cada grúa hay ventas. No es como antes, que en cada obra lo que había era deseos de ventas. Antes, muchas veces se construía sin ventas y se compraban terrenos sin comercializar.

¿Se ha aprendido entonces la lección de la crisis financiera y de la burbuja inmobiliaria?

Hemos aprendido. Como que ahora no financian una obra si no hay ventas reales. Hay una corrección. La crisis de 2008 fue una crisis bancaria, aparte de inmobiliaria. Se acabó el dinero. Si no te dan una hipoteca para una vivienda y si a la promotora no le financian la promoción, todo se para. Ahora no, ahora no hay falta de dinero.

Entiendo que la escalada en los precios de las materias primas es una amenaza para el sector.

Mucho. Te diré que, de agosto de 2020 a agosto de 2021, el petróleo ha subido un 58%, que afecta al transporte, al PVC y a los aislamientos; el cobre, un 41% (todas las instalaciones eléctricas van con cobre); el aluminio, un 48% (carpinterías de aluminio); el vidrio, un 20%; el betún para asfaltar, un 34%, y el acero corrugado, que se lleva la palma, un 80%. Es un escándalo.

Y altera sus planes de negocio, ¿qué pueden hacer?

Estamos revisando todos los contratos que tenemos firmados y que están en plena construcción porque, claro, hablamos de una desviación media en los materiales en el entorno del 20%. Hasta ahora siempre habíamos asumido y absorbido las fluctuaciones de los precios pero, en este momento, las fluctuaciones son del 58%, el 48%, el 41%... ¡esto ya no es una fluctuación que pueda absorber ya sólo uno de los agentes! Hay que sentarse a negociar con los clientes, aunque tampoco para repercutirlo todo porque todos nos tendremos que dejar algún pelo en la gatera.

Y a todo ello se suma el encarecimiento en el transporte marítimo internacional.

No sólo encarecimiento, también desabastecimiento en el transporte. Están parados los barcos.

La escasez de materiales está provocando retrasos de tres meses en la entrega de viviendas nuevas.

Sí. Está ocurriendo. Es un hecho. Lo que pasa es que ante los problemas, hay que buscar soluciones. Nosotros estamos intentando hacer acopio, y todos los meses tenemos reuniones con todos los jefes de obra y de compras para tratar de anticiparnos a las necesidades.

Al principio eran una empresa de obra civil. Luego diversificaron, ¿fue estrategia o necesidad?

Empezamos como una empresa de obra civil, sí, pero la crisis de 2008 fue terrible. Ahí desapareció la obra civil y tuvimos que diversificar a tipología residencial. Y hemos llegado a tener, en 2019, hasta un 85% de edificación residencial frente a un 15% de obra civil. Ahora estamos, en un 66% residencial, 34% obra civil.

O sea, que el residencial fue su tabla de salvación en 2008.

Correcto. Nos dimos cuenta de que si seguíamos en los mercados en los que estábamos y con la tipología de obra que teníamos, no había futuro. Piensa que el 40% de las empresas cayeron en ese momento.

Fue entonces, en 2008, cuando deciden crecer fuera de España...

Así es. En 2008 me incorporo a la plantilla y es justo ahí cuando lanzamos un plan de internacionalización que nos llevó a cuatro países, Colombia, Brasil, Perú y Chile, con la idea de quedarnos sólo en uno o dos. Había que enfocar muy bien los recursos y nos concentrarnos finalmente en Chile. Hemos verificado que, enfocándonos en dos países, España y Chile, tenemos el volumen de actividad que nos proponemos y que somos capaces de ejecutar con nuestros indicadores de calidad.

¿Qué peso tiene Chile en el volumen de negocio de la empresa?

Hemos llegado a tener hasta el 40% de nuestro negocio en Chile, pero en este momento estaremos en un 30% en Chile y un 70% en España. Por dos razones: primero, porque el sector está creciendo mucho en España, y segundo, porque en Chile la pandemia ha tenido un efecto más ralentizador que aquí.

¿Qué tipo de obra ejecutan allí?

En Chile nos hemos especializado en centrales hidroeléctricas, con muy buenos rendimientos y satisfacción para el cliente. Estamos haciendo allí la número 17. De hecho, nuestra mayor obra en este momento, de 95 millones de dólares, está en Chile. Es una central hidroeléctrica en Los Lagos.

María José Ballarín, que está al frente de la constructora navarra Obras Especiales, asegura que «se vende todo y se está pidiendo más suelo». Denuncia la escalada en el precio de las materias primas y la falta de mano de obra en un sector que ya ha despegado

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