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Juan Carmona

"Somos los 'número 1' en la fabricación de detergente y suavizante en España"

Presidente y fundador de Inquiba

Juan Carmona, junto a una línea de producción en la fábrica de Inquiba | Andrés Rodríguez

Nada, ni siquiera el devastador incendio que destruyó por completo la empresa en 1981, detuvo su sueño de levantar una compañía líder. Inquiba, hoy con dos de sus hijos al frente, produce más de 250.000 toneladas al año de productos de limpieza y aseo personal. En los últimos cinco años la empresa ha triplicado sus ventas. Ha pasado de 56 millones en 2016 a 160 millones en 2021. Nos recibe en la sede de Inquiba, situada en el pueblo pacense de Guareña.

Hubo sectores que han sufrido mucho en pandemia. Los fabricantes de productos de aseo personal y de limpieza dispararon sus ventas.

Durante la pandemia crecimos en ventas en torno a un 18%. Las ventas de productos de aseo personal, especialmente lo que tiene que ver con el lavado de manos, crecieron mucho. Y en la parte de productos de cuidado de la ropa hubo un crecimiento al inicio de la pandemia que después se estabilizó.

Y en el caso de Inquiba venían ya creciendo en los últimos años...

Sí. De hecho, en nuestro caso no ha tenido tanto que ver con la pandemia, aunque hubo un repunte, como con la propia dinámica de crecimiento que ya traíamos de años atrás.

¿Cuánto han crecido? ¿Cuáles son los números?

Hemos vivido un crecimiento de ventas muy importante en los últimos años. En 2016 estábamos en 56 millones de euros en ventas y hemos cerrado 2021 con 160 millones. Prácticamente hemos triplicado en cinco años. 2021 ha ido muy bien en ventas (hemos crecido casi un 20% respecto al año anterior), pero a nivel de resultado nos han afectado mucho los precios de las materias primas, la energía y el transporte, que se han disparado.

¿No han podido repercutir esos mayores costes?

No. Somos transformadores de materias primas muy básicas y durante el 2021 no pudimos trasladar estas subidas de precio a nuestros clientes, ni ellos al consumidor, de la manera que habríamos necesitado.

¿No aprovecharon para vender gel hidroalcohólico durante la pandemia?

No pudimos fabricar geles hidroalcohólicos porque no teníamos las instalaciones homologadas para envasar productos inflamables. Recibimos peticiones y fue una frustración no poder atenderlas porque había una necesidad sanitaria a la que había que dar respuesta.

¿Y ya pueden fabricar?

Sí. En el transcurso de 2021 hemos realizado las inversiones necesarias para homologar las instalaciones y las líneas de proceso con el fin de poder fabricar gel hidroalcohólico. Así que la próxima vez sí estaremos preparados.

¿Qué cifras de producción manejan? ¿Qué capacidad de producción tienen en fábrica?

En el año 2021, unas 255.000 toneladas transformadas, pero tenemos capacidad en fábrica para transformar perfectamente hasta 350.000 toneladas al año.

Detergentes y suavizantes es lo que más producen...

Representan el 85%-90% de la producción total. Son 126.000 toneladas transformadas de suavizante; 110.000 toneladas de detergente; 12.000, de productos de higiene personal, y 7.000, de otros productos.

Están con los grandes de la distribución...

Estamos muy centrados en el mercado de la península ibérica y, efectivamente, fabricamos prácticamente para los principales operadores de la distribución a nivel de Iberia: Carrefour, IFA, Ahorramás, Eroski, Mercadona. Con Mercadona, en concreto, iniciamos una colaboración en 2017 como fabricantes especialistas en detergentes y suavizantes que ha impulsado nuestro crecimiento en los últimos años.

¿Cómo quiere Inquiba que se la reconozca en el mercado?

Queremos ser reconocidos como los mejores especialistas en aquellos productos que hemos decidido fabricar. Hoy en día, gracias a nuestros clientes, somos los número uno en la fabricación de detergentes y suavizantes en España.

Juan Carmona, en las instalaciones de Inquiba en Guareña (Badajoz) | Andrés Rodríguez

¿Marca blanca? ¿Marca privada? ¿Cómo lo llaman?

Tenemos una vocación industrial y estamos orientados a diseñar y fabricar productos para terceros. No son marcas blancas. No nos gusta ese nombre. Fabricamos productos que en algunos casos lideran el mercado con calidades igual o superiores a otras marcas de fabricantes.

Ahora lanzan al mercado un nuevo producto: las cápsulas líquidas de detergente...

Sí. Con Icap, que es una sociedad de nueva creación participada minoritariamente por Avante y Corporación Empresarial, que son socios institucionales. Después de dos años de trabajo de innovación en productos y en procesos, sobre los que hemos conseguido algunas patentes, va a salir al mercado en los primeros meses de este año.

Y con Icap, ya son tres las empresas que conforman el grupo...

Eso es. Una es Inquiba, que está orientada a la fabricación de productos de limpieza de la ropa y del hogar. Especialmente, detergentes y suavizantes. La segunda empresa es Ibell, especializada en productos de higiene y cuidado personal (geles de baño, champús, lavamanos, body milk). Y la tercera es Icap que, como decías, fabrica cápsulas líquidas principalmente de detergente.

¿Y qué expectativas hay depositadas en Icap?

Estamos muy focalizados en el mercado de la península porque las limitaciones logísticas condicionan la competitividad de nuestros productos de limpieza en otros mercados. Los suavizantes y los detergentes son productos de volumen. Son de 2-4 litros, llevan mucha agua, y la logística penaliza la exportación de estos productos. Por eso siempre hemos estado muy volcados en el mercado de Iberia. Sin embargo, con los productos de Icap y de Ibell no tenemos estas limitaciones logísticas y aspiramos a desarrollar un proyecto más internacional.

Pretenden impulsar entonces la exportación...

Eso es. Las cápsulas son productos tecnológicamente más avanzados, con sólo un 4%-5% de agua y una alta concentración, y pueden viajar muy bien, con lo que podemos abordar sin complejos otros mercados. Y creemos, por otro lado, que además, más adelante, en un futuro, podemos llevar a otros países nuestra tecnología.

¿Cómo «nuestra tecnología»?

Nosotros mismos hemos diseñado una parte importante de todo el proceso industrial. Es algo que nos diferencia. Lo normal es que tú adquieras los equipos industriales y desarrolles las cápsulas desde una estandarización que te dan los fabricantes de los equipos. Nosotros, los dos últimos años, hemos estado trabajando en nuestros propios desarrollos y estamos convencidos de que nuestra tecnología es exportable porque actualmente no existe. Hemos diseñado y patentado algunas soluciones tecnológicas que nos van a aportar una diferenciación clara con otros competidores. No es inminente, pero no aspiramos sólo a exportar productos, también nuestro modelo industrial.

¿Cuál es la apuesta de Inquiba por la innovación tecnológica e industrial?

En los últimos cinco años hemos invertido 35 millones en mejorar nuestros activos industriales y estamos en una política de continua reinversión. Nuestro equipo de I+D está trabajando en un proyecto innovador muy interesante que consiste en un dispensador en el que se suministra un producto concentrado -por ejemplo, friegasuelos- que permitirá hacer la mezcla con agua directamente en el punto de venta. El consumidor sólo tiene que llevar su envase.

Una especie de venta a granel.

Exactamente. El producto se fabrica con agua en el punto de venta. Buscamos un producto ecológico en el que te ahorras botellas y te ahorras el transporte de litros de agua.

Suena a sensibilidad medioambiental...

La sostenibilidad, junto a la innovación, la calidad y la tecnología, es uno de nuestros principios básicos.

Envasan con plástico, ¿qué hace Inquiba en clave de sostenibilidad?

Tenemos un plan de sostenibilidad donde hay recogidas más de 40 medidas orientadas a objetivos como la reducción del consumo del agua. A este proyecto que desarrolla el área de I+D lo llamamos ‘Menos agua, más eficiencia’. Tiene por objetivo desarrollar formulaciones concentradas que permitan reducir el uso de agua hasta un 50% en detergentes líquidos y un 95% en cápsulas. Reducimos el packaging -menos cartón y menos plástico- y reducimos también el consumo energético porque mejoramos en eficiencia.

Esencial la eficiencia energética.

Es otro de los objetivos del plan: consumir energías renovables a través de autoconsumo o de PPA (power purchase agreement), o sea, acuerdos con compañías de renovables que te venden su paquete de energía. Otra de las medidas es reducir el consumo del PET y de polietileno, incorporando porcentajes de reciclado que pueden llegar a ser del 100% en PET y del 50% en polietileno. Y, luego buscamos el objetivo también de vertidos cero residuos. Llevamos mucho tiempo invirtiendo en una planta depuradora para generar menos vertido y mejorar su calidad. Son medidas concretas orientadas a mejorar la sostenibilidad.

Innovación, sostenibilidad, eficiencia. Detrás siempre hay personas...

Lo importante son las personas. Los hierros se compran con dinero. El cambio del que nos sentimos más orgullosos es el nivel de profesionalización y especialización que hemos alcanzado en los últimos años. Tenemos un equipo humano excelente que ha sabido adaptarse a las necesidades del cliente y del consumidor. Ellos son los verdaderos protagonistas de este proyecto.

¡Qué importante es que empresas como Inquiba permanezcan en pueblos del tamaño de Guareña para fijar población y dar oportunidades a los entornos rurales!

Somos conscientes, sí, de la importancia que tiene una empresa no sólo para que las personas puedan vivir aquí sino también para que se puedan desarrollar profesionalmente. Si queremos retener talento -que es una palabra sobrevalorada; me gusta más esfuerzo o voluntad- los empresarios tenemos que crear proyectos laborales atractivos y entornos de trabajo amables donde los colaboradores puedan desarrollar sus capacidades. Hemos apostado mucho por la formación y contamos con profesionales de una capacidad extraordinaria.

Se vio morir en un incendio

Un día, siendo niño, vio cómo alguien trató mal a su padre en su puesto de trabajo. Él no sabía entonces qué iba a hacer en la vida, pero aquella vivencia lo marcó para siempre y se prometió a sí mismo que no trabajaría jamás para otro.

Su historia nos enseña que no importa caer; lo importante es volver a levantarse. Así lo hizo en 1981 cuando un incendio devoró la empresa que había creado once años antes. Aquello casi le cuesta la vida («me vi morir»), pero no se rindió. Comenzó de cero, y con mayor ahínco si cabe.

Su triunfo es compartido. Reconoce que la historia de Inquiba no se entiende sin su mujer, que ha jugado un papel importantísimo, y se enorgullece de «haber sabido transmitir a mis cinco hijos el cariño por nuestra empresa familiar». Su hijo Juan lleva hoy el timón de la compañía como director general.

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