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Juan Jiménez: "Ucrania ha sido proveedor nuestro de cereales los últimos 30 años"

Presidente de JISAP

Juan Jiménez muestra orgulloso crías de cerdo en una de sus granjas | María Dolores Sánchez Juan Jiménez, presidente de Jisap

De familia humilde, es un hombre inquieto, trabajador y con visión de negocio. Comenzó con una pequeña camada de lechones y ha conseguido levantar, en torno a Jisap, una gran red de pequeñas granjas integradas y propias. En Lorca es una institución. Su empresa produce cerca de 2 millones de cerdos al año. Con sencillez y hospitalidad, nos explica los planes de futuro de la empresa y las dificultades que, en estos tiempos convulsos, afronta el sector.

Ucrania es un productor estratégico de cereal para España, ¿cómo le impacta a Jisap la guerra?

Nos afecta mucho. Ucrania ha sido proveedor nuestro de cereal para alimentar a los animales casi 30 años y ahora nos vemos abocados a buscar nuevos mercados. Estamos sufriendo dificultades. Tenemos que irnos a otros países como Estados Unidos, Brasil o Argentina, donde nos cuesta más caro. Nos afecta mucho que se haya cerrado totalmente el mercado ucraniano.

Y el precio de la materia prima ya venía subiendo.

Sobre todo, ha subido el precio del cereal, pero también el de la grasa, la soja y el resto de los componentes del pienso. Todo sube.

Por no hablar, imagino, de la luz, el gas o los combustibles.

La subida del petróleo nos trastoca. Nosotros distribuimos con camiones. El gas lo utilizamos para calentar las camas de los cerdos, y la electricidad, para alumbrar. Las salas de parto, por ejemplo, tienen que estar iluminadas toda la noche para que las madres vean y no aplasten a los recién nacidos. También consumimos mucha luz en las fábricas de pienso y estas subidas afectan a nuestra cartera.

Y sube también la carne, ¿no?

Sí. El precio de la carne está subiendo, pero no lo suficiente para cubrir los costes de producción.

Distribuyen por carretera, ¿han sentido las consecuencias de la huelga de transportistas?

Sí. Están siendo estos unos días difíciles. Estamos teniendo en algunos casos dificultades para abastecer a los animales de pienso.

Jisap abarca toda la pirámide reproductiva del ganado porcino...

Es una cadena. Desde la selección, la gestación, la maternidad y la cría hasta el desarrollo del animal, cubriendo todas sus necesidades, tanto nutricionales como sanitarias.

¿Ahora se consume más o menos carne de cerdo que antes?

Igual. En España funciona muy bien la venta de carne de cerdo. A los consumidores españoles nos gusta la carne sabrosa y somos muy fieles. En nuestro país consumimos más de 50 kilos de carne de cerdo por persona y año. Eso sí, en Dinamarca, por ejemplo, nos ganan. Consumen 70 kilos por persona y año.

La empresa nació y tiene su sede en Lorca, pero se ha extendido a otras comunidades.

Allá donde me dan un poco de cariño, voy (ríe). Tenemos más de 500 instalaciones en catorce provincias de seis comunidades. Además de Murcia, estamos en Andalucía, en Comunidad Valenciana, en Extremadura, en la Comunidad de Madrid y en Castilla-La Mancha.

La mayoría de estas instalaciones son granjas integradas, ¿no?

Eso es. Es un modelo de integración. El pequeño granjero integrado pone la instalación y yo pongo los animales, el alimento y la dirección veterinaria. Y hay un porcentaje para cada uno. Él cobra siempre y yo, cuando se gana. Tenemos 430 instalaciones integradas y 75 propias.

Los animales nacen en las instalaciones de Jisap y luego los crían en las granjas, ¿correcto?

Normalmente, nacen aquí y cuando tienen 20 días de vida los llevamos a la granja de un integrado. «¿Cuánto me cobras por hacerme este lechón hasta los 20 kilos?» Se acuerda el pago de un tanto por ciento y el integrado se dedica a criarlo hasta que alcanza los 20 kilos. Después, cuando tienen ese peso, nos lo llevamos a otro integrado que se encarga de alimentarlo hasta los 120 kilos. Ahí va otro tanto por ciento, con lo que hay varias familias beneficiándose de un mismo cerdo. En eso consiste, sí.

No estamos hablando, en todo caso, de macrogranjas...

En ningún caso. Macrogranjas aquí no existen. No tengo ninguna. Son pequeñas granjas integradas. Cuando se piensa en grandes empresas de cría de ganado porcino, como es nuestro caso, en muchas ocasiones se imagina una producción centralizada, en naves inmensas con decenas de miles de animales. Lo que hoy en día se llaman macrogranjas. Nada más lejos de la realidad. La base de la producción porcina en nuestro caso son las pequeñas granjas integradas.

¿Dónde hay macrogranjas? ¿Cuántos animales tiene una macrogranja?

Macrogranjas hay en China. Allí, en algunas granjas, tienen, a lo mejor, 80.000 (cerdas) madres en un mismo núcleo. Eso sí que es una macrogranja. En España están autorizadas hasta 2.880 madres y 6.000 plazas de cebo. Nosotros macrogranjas no hacemos.

Vinculándolo a las macrogranjas, el ministro Garzón habló de maltrato animal... ¿en qué se concreta el compromiso de Jisap con el bienestar animal?

En nuestras granjas nadie maltrata a los animales. Cumplimos con toda la normativa sobre bienestar animal, que le puedo asegurar que es muy exigente. Por ejemplo, controlamos las temperaturas, les ponemos calefacción en invierno y aire acondicionado en verano. El aire acondicionado -siempre lo digo- llegó a mis granjas diez años antes que a mi casa (ríe). Cualquiera de nuestras salas de parto para animales valen (tanto dinero) como las salas de parto humanas.

Parece que se arreglan las cosas entre el ayuntamiento y los ganaderos de Lorca después de aquel episodio en el que irrumpieron en el pleno municipal...

No se le tenía que haber dado tanto bombo a aquello. En realidad, no fue nada. No tuvo la menor importancia. Se interpretó mal. Son todos gente buena y se ha reconducido el diálogo, que es lo importante. Tenemos que entendernos y perdonarnos los unos a los otros. Lo más importante, y lo que hay que contar, es que hacemos una carne de mucha calidad que estamos llevando con profesionalidad a muchos rincones del mundo.

¿Cuánto representan las exportaciones en Jisap?

Aproximadamente, el 35%-40% de nuestra producción se destina a exportación. El otro 60%-65% es mercado nacional. Exportamos a países de la Unión Europea y otros como China, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Chile...

Más hacia Asia que Europa...

Sí. Del cerdo vale todo, hasta los andares (ríe): la carne, la pezuña, el hígado, la tripa, la cabeza, las orejas. Hay países asiáticos que quieren oreja e igual te compran cuatro contenedores de oreja. Los hay también, como China, que compran contenedores de manos y pies de cerdo. Asia es un mercado importante, sí.

¿Y mercados donde estratégicamente quieran crecer?

Canadá, EEUU y Japón. Los canadienses son muy consumidores de cerdo. Nos interesa también mucho el mercado americano, que tiene un poder enorme. Queremos crecer allí. Estamos haciendo un jamón serrano de muy alta calidad y creemos que tenemos recorrido en el norte de América.

Desde los años 60 que empezó a criar cerdos hasta hoy ha mejorado mucho el sector en España...

Mucho. El porcino español estaba muy rezagado por aquel entonces, y hoy es puntero. Somos un referente. Nos hemos convertido en uno de los primeros productores del mundo. Y es porque se están haciendo bien las cosas. Se cuida la salud del cerdo, se garantiza el bienestar animal y se da prioridad a la calidad y a la trazabilidad de la carne. Yo fui uno de los primeros ganaderos que se tomó en serio la trazabilidad del producto. Entre otras cosas, porque me lo exigió Mercadona...

...que es uno de sus principales clientes.

Sí. Mercadona nos exigió la trazabilidad hace ya más de 30 años y nos lo enseñó todo. Si se parte una aguja, se anota. Si se le vacuna al cerdo, se anota. Y toda la información perfectamente registrada en crotales como exige la normativa. Mercadona ha sido muy importante en la historia de Jisap. Ha sido un muy buen compañero de viaje. Se lo agradeceré toda la vida.

Menciona a Mercadona, ¿cuáles son sus principales clientes?

Para cerdo vivo tenemos clientes importantes como La Comarca, Incarlopsa, El Pozo, Faccsa, Famadesa o Tello. A Mercadona, por ejemplo, le vendemos directamente un tipo de cerdo para carne y otro, a través de Incarlopsa, para hacer jamón serrano. En porcino ibérico, el 60% de las ventas las acaparan dos compañías: El Pozo e Incarlopsa.

¿Cuántos cerdos vivos y cuánta carne producen al año?

Nos estamos acercando a los dos millones de cerdos blancos vivos vendidos al año. Además, tenemos 150.000 cerdos ibéricos y 15.000 terneros. Hablamos de más de 210 millones de kilos producidos al año.

Jisap se dedica, sobre todo, al cerdo, pero tiene también vacuno. ¿Qué peso tiene en el modelo de negocio?

Vacuno, aproximadamente, el 8%; cerdo ibérico, el 12%, y cerdo de capa blanca, el 80% restante.

Y tienen también cuatro fábricas de pienso, ¿cómo les va esa línea de negocio?

Bien. Producimos 650.000 toneladas al año. Es todo autoconsumo. O sea, para las granjas que están integradas en nuestra red.

Habló antes de más de 500 granjas en total. Son muchas las familias que viven en la órbita del negocio de Jisap. Y se trata de población del entorno rural...

Efectivamente. En muchos casos, si son cinco de familia, los cinco están trabajando en su granja. Es generación de empleo que ayuda a fijar población en los pueblos. Hay granjas en pueblos tan pequeños que vienen a trabajar de varios pueblos de alrededor. Es desarrollo rural, sin duda. El campo es mi vida.

Se levanta diariamente 4.30

Juan Jiménez es un trabajador incansable. De origen humilde y criado en una familia con siete hermanos, sabe desde su infancia lo que es pasar penurias.

Con 15 años dejó la escuela y se puso a trabajar de albañil en Lorca. Era ayudante de un tal Alfonso, que un día decidió irse a vivir a Lyon. «Llévame contigo a Francia, Alfonso», le dijo Juan que, pese a su juventud, era resuelto y no se amilanaba. Alfonso accedió y Juan cumplió su voluntad de marchar a Francia. Allí consiguió empleo en una fábrica llamada Jambon Cru de Lyon (Jamón Crudo de Lyon).

Cinco años después, ya con 20 primaveras, volvió a Lorca unos días para visitar a sus padres. El destino quiso que conociera entonces a Paquita, la mujer de su vida. Se enamoró, dijo adiós a Lyon y volvió a su tierra.

De vuelta en España, lo primero que hizo fue comprar una pequeña máquina cosechadora y se puso a segar al tiempo que inició su actividad como ganadero con una pequeña camada de lechones. Al principio, las cosas no fueron fáciles: «Para ganarle 20 duros a un cerdo había que tener mucha suerte».

Juan Jiménez ha hecho del sacrificio por el trabajo su filosofía de vida. Se acostumbró a madrugar en Francia. Y con la puntualidad de un reloj suizo, se levanta todos los días a las 4.30 horas, cuando aún no ha salido el sol, y se prepara para irse a caminar. A las 5 de la mañana ya está en la calle, junto a un grupo de amigos, con los que recorre a pie, a diario, ocho kilómetros. Después desayunan juntos.

Así empieza su jornada Juan Jiménez, un hombre sencillo y muy respetado en Lorca y alrededores.

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