No te metas en el sector de la moda». Esa fue una de las frases que más me marcaron al empezar mi camino como emprendedor. Por aquel entonces no era del todo consciente del poder de los gigantes, la gran competencia a la que me enfrentaría o de que, con tan solo 6 modelos de camisetas, en 5 colores y 4 tallas por modelo, estaría lidiando con 120 referencias en total. Tenían razón. La moda es un sector complicado: es competitivo, complejo y global. Si bien, una moneda siempre tiene dos caras: igual que esto puede suponer un freno para quienes optan por quedarse en la superficie, brinda un mundo de oportunidades para aquellos que sueñan con revolucionar esta industria y su obsoleto sistema tradicional. Mi pasión por el mundo de la moda empezó a forjarse durante mi infancia. Mis padres son ambos diseñadores y ello me permitió ir desarrollando una sensibilidad especial por esta industria, por desgracia cada vez más contaminante y consumista. Pero eso fue sólo la primera semilla, mi verdadera motivación nació de una necesidad que sentí como consumidor, pues veía que mi única opción era escoger entre el modelo destructivo que ofrece el fast fashion o pagar los enormes márgenes que añaden la mayoría de marcas a sus prendas por el simple hecho de tener un logo. Así nació FABBRIC y la idea de apostar por un cambio de paradigma. La pregunta que marcó nuestro punto de partida fue: ¿Cómo podemos democratizar el acceso a moda de calidad y contribuir a que ésta se consuma de forma más sostenible? Yendo directamente a su origen: los fabricantes. Las marcas se aprovechan de las condiciones de producción asiáticas (sueldos ínfimos, condiciones laborales precarias, producciones masivas…) para apretar los márgenes de los fabricantes hasta el punto de que muchos se ven obligados a aceptar sus pedidos solo por lograr llegar a fin de mes. Con nuestro disruptivo nuevo modelo, el consumidor tiene acceso a prendas de calidad ahorrando hasta un 50%, el fabricante recibe el mérito que le corresponde ganando hasta 20 veces más y contribuimos a la sostenibilidad apostando por un consumo consciente y de proximidad.