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Una vendimia corta pero con mejores precios

El pedrisco y la ola de calor recortan las previsiones de cosecha de 2022 de uva para vinificación en un 30 % en comparación con la campaña precedente en los territorios productores de la Comunitat Valenciana

José Luis Robredo, en la imagen de la izquierda, junto a una nueva cosechadora cerca de su explotación vitivinícola de Requena. A la derecha, viticultores en tareas de recolección en Alicante. | FOTOS: EMV Y ÁXEL ÁLVAREZ

José Luis Robredo, viticultor con explotaciones de uva para vinificación incluidas en la Denominación de Origen Utiel-Requena, está muy ocupado esta semana. Trabaja de sol a sol porque hay que vendimiar antes de que lleguen las lluvias previstas para estos primeros días otoñales de septiembre. Es propietario de una explotación de 40 hectáreas de uva para cava y otros vinos en Campo Arcís (Requena) y constata a pie de campo que la presente campaña ha arrancado antes de lo habitual a causa del calor y la sequía. Una inmensa cosechadora que este año ha contratado Robredo mejorará las tareas de recolección de su uva en una temporada que, en líneas generales, será corta aunque con mejores precios en origen en los diversos territorios de la Comunitat Valenciana.

Una vendimia corta pero con mejores precios

El granizo del pasado mes de julio no perdona y las previsiones realizadas por las organizaciones agrarias reflejan una cosecha menor que la de la campaña anterior, con recortes que se sitúan entre un 20 % y un 25 % inferior. En 2021, en el caso de Utiel-Requena, se alcanzó una producción de unos 212 millones de kilogramos de uva. Y es que las inclemencias meteorológicas causaron 6,4 millones de euros en pérdidas en esta comarca vitivinícola. Así, las tormentas de pedrisco y las fuertes rachas de viento destrozaron entre 6.000 y 9.000 hectáreas de cultivo en la comarca a principios del verano, principalmente de viñedo y, en menor medida, de almendros y olivos, recuerda Robredo. «La sequía, la excesiva humedad en primavera y los intensos pedriscos pronostican esta cosecha más baja, ya que algunas zonas productoras han sido muy castigadas», explica este viticultor de Requena. El problema es que esas cosechas a la baja se arrastran ya desde hace más de tres campañas.

En parecidos términos, Luis Javier Navarro, agricultor y vicesecretario general de la Unió de Llauradors, prevé una campaña de uva de vinificación en el conjunto de zonas productoras de la Comunitat Valenciana bastante mala, ya que a las perspectivas de una reducción de cosecha «hay que sumar el brutal incremento de los costes de producción», puntualiza. No obstante, destaca que la uva en esta campaña «posee una gran calidad». En su opinión, «la Ley de la Cadena Alimentaria está para cumplirse y no es de recibo que los agricultores percibamos precios, tras el sudor y el esfuerzo de todo el año, por debajo de lo que nos cuesta producir. «Tenemos que acabar ya con esta situación que no sucede en ningún otro sector más que en el agrario y exigir un precio justo», comenta. En ese sentido, hace un llamamiento a los viticultores a formalizar contratos por escrito de compraventa de uva con el establecimiento de calidades, precios y condiciones concretas, e informa de la obligación de las bodegas de pagar las uvas a los viticultores a 30 días según la actual ley de morosidad, independientemente de la fecha de calificación del vino por una Denominación de Origen.

Precios en el campo

En cuanto a los precios percibidos por el productor existen pocas operaciones y las que hay son para variedades blancas, con precios de entre 0,15 y 0,18 €/kg, ligeramente superiores en un 7% a los de la pasada campaña, «si bien totalmente insuficientes», opina Navarro. Este pequeño incremento del precio medio no va a compensar, ni de lejos, la importante reducción de cosecha, por lo que un simple cálculo da como resultado que los ingresos de los productores disminuirán en más de 11 millones de euros sobre la campaña pasada.

Además, el precio medio percibido por los productores valencianos de uva de vino es el más bajo de España y se sitúa un 33% por debajo de un productor catalán o un 95% menos de lo que percibirá un extremeño. Comparado con los modelos comerciales de otras autonomías, las diferencias son aún más abismales, Así, respecto de un productor riojano o castellanoleonés, los valencianos recibirán esta campaña un 79% menos o si los comparamos con los gallegos esta diferencia se incrementa hasta el 90%. En relación con los costes de producción, un reciente estudio de la Unió de Llauradors cifraba los mismos en la Comunitat Valenciana durante esta campaña en 0,36 €/kg. A la vista de estos datos, los productores valencianos pierden un poco más de 800 euros por hectárea, lo que hace que se hayan convertido, de facto, en jornaleros de sus explotaciones y los ingresos que generan son derivados de su trabajo directo y no de su actividad como empresarios.

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