21 de octubre de 2019
21.10.2019
Medicina

I Encuentro de las Familias: cómo desterrar mitos en salud infantil

Especialistas médicos destacan en el foro convocado por Quirónsalud la necesidad de acabar con leyendas en ámbitos como la alimentación, el sueño y el comportamiento infantil

21.10.2019 | 19:15
Participantes en el I Encuentro para familias de Quirónsalud.

Expertos médicos de pediatría y cuidado de la infancia han advertido de que «no hay atajos» en el terreno de la salud y han destacado la necesidad de «desterrar mitos» en ámbitos como la alimentación, el sueño y el comportamiento infantil a través de la información y el conocimiento científico.

Así lo dijeron en el I Encuentro para Familias de Quirónsalud, la doctora en Farmacia y dietista y nutricionista Marián García, conocida en las redes como 'La Boticaria García'; la pediatra, escritora y miembro de Unicef, Lucía Galán ('Lucía mi pediatra'), y el jefe de pediatría del Hospital Quirónsalud València y miembro de la Sociedad Valenciana de Pediatría, Gonzalo Pin.

«La gente es capaz de hacer cualquier cosa, hasta beberse el agua del escobillero, antes que comer lo que tiene que comer», lamentó García, que recordó que «no hay atajos» para llevar una vida saludable. En este sentido, consideró que, aunque «siempre ha habido crecepelos y ungüentos mágicos», el «gran problema» es que la búsqueda de soluciones sencillas y productos milagro «se está extrapolando absolutamente a todas las áreas». Afirmó que las redes sociales «contribuyen a amplificar los mensajes» y denunció que, «a diferencia de otras ramas de la salud, de nutrición todo el mundo se cree un experto, porque casi todo el mundo come tres o cuatro veces al día y casi todos nos metemos en la cocina», por lo que en este sector, «hay un gran intrusismo».

Todo ello, añadió, tiene especial importancia en un momento en que los índices de obesidad y sobrepeso se han multiplicado por diez desde 1975, con el 35 %, y se extienden «bulos» como que «comer saludable es más caro», criticó.

Lucía Galán, que abordó en su conferencia las rabietas y cómo afrontarlas, manifestó que «es muy importante explicar a los padres que las rabietas forman parte del desarrollo normal de los niños, que no es que les pase algo, ni que los padres lo estén haciendo mal». «Vivimos en una sociedad de impacientes, queremos soluciones milagrosas absolutamente para todo, y muchas veces existe esta tendencia de medicalizarlo todo», lamentó la pediatra, que consideró fundamental «conocer cómo funciona su cerebro y asumir que los niños no son adultos en pequeño».

Para afrontar las rabietas, afirmó que los padres «deben ser capaces de gestionarlas desde la serenidad y el respeto» y ser conscientes de que «es imposible intentar solucionar un conflicto desde los gritos, desde las amenazas y desde el desastre». «Hay varios tipos de rabietas: una en la que el niño se tira al suelo y no sabes bien qué es lo que ha pasado, y ahí tienes que mantener la calma y darle espacio para que se tranquilice, porque hasta que no salga de ese secuestro emocional es imposible razonar con él, y otro tipo en el que el niño te avisa de que va a tener una rabieta, te reta, y hay que poner límites», detalló.

Para Galán, el problema es que «todo lo que se escape de nuestro yo racional como adulto lo etiquetamos automáticamente como anormal», lo que consideró un error, y apostó por tratar de entender «qué tipo de explicaciones y de lenguaje» se necesita para llegar a los hijos, así como, sobre todo, «conectar con nuestra infancia» para entender mejor a los hijos.

Problemas de sueño en la infancia


Uno de cada cuatro niños tendrá problemas relacionados con el sueño durante sus años de infancia, y menos del 10 % alcanza unas condiciones para garantizar la calidad del sueño, según Gonzalo Pin, jefe de pediatría del Hospital Quirónsalud València y miembro de la Sociedad Valenciana de Pediatría.

En esta línea, el jefe de pediatría del Hospital Quironsalud València explicó que solo el 9,7 % de los niños cumplen con las condiciones para un sueño de calidad, que pasa por hacer ejercicio físico, pasar por una fase de «desconexión» antes de acostarse y dormir alrededor de ocho horas. «No solo se trata de cuánto descansas sino también de cuándo, de las regularidades en los horarios», afirmó, y explicó que los ritmos de la actividad física, la alimentación y condiciones externas como la luz o la temperatura generan equilibrios o desequilibrios que favorecen o impiden el sueño.

Asimismo, consideró importante «lo que hacemos antes de que el niño duerma, la desactivación, la desconexión, y la comunicación para que el niño se vaya desactivando y le facilitemos el sueño». Además, subrayó la importancia de regular el uso de las tecnologías en las habitaciones de los niños y en las horas cercanas al sueño, y advirtió que «no debería haber ningún tipo de tecnología, que tendría que usarse por última vez una hora y media antes del sueño».

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook