08 de noviembre de 2019
08.11.2019
Entrevista

Joan Clos: 'València tiene los activos para ser una ciudad cosmopolita en la nueva economía del conocimiento'

El ex alcalde de Barcelona afirma que 'hay que rediseñar ciudades más densas y habitables con modelos de movilidad no contaminantes'

08.11.2019 | 17:43
Joan Clos, ex alcalde de Barcelona.

Su experiencia como primer edil de Barcelona y como ministro de Industria, así como su responsabilidad en la ONU en la Dirección de Desarrollo Urbano, aporta una perspectiva muy amplia y estratégica sobre este tema tan importante para el crecimiento y la sostenibilidad de las ciudades.

Las ciudades juegan un papel cada vez más estratégico en este entorno global y complejo. Tienen ante sí un reto competitivo para potenciar su posicionamiento, tanto desde el punto de vista de desarrollo económico y atracción de la inversión como de calidad de vida. En este desempeño, todos sus agentes, incluyendo tanto a la administración e instituciones, como a las empresas de todos los sectores de actividad y sus ciudadanos tienen un papel clave.

Sobre todo ello, hablará Joan Clos el próximo 18 de noviembre en el evento València CityHub que se celebrará en la capital de la Comunitat Valenciana.

La marca ciudad tiene hoy más valor incluso que la de los países en el entorno globalizado de hoy día. ¿Cuáles considera que son los valores principales a trabajar para potenciar la marca y el posicionamiento de una ciudad?

La novedad está en que la ciudad juega un nuevo papel en el contexto económico, concentrando, como nunca antes, los puestos de trabajo, sobre todo aquellos de mayor valor económico. Esto la convierte en un imán para las personas con talento, generando una concentración de salarios altos, que contribuye a configurar una sociedad dual. Por lo tanto, nos encontramos con este nuevo reto, que requiere políticas públicas que ayuden a generar equidad e igualdad.

¿Desde qué ámbitos considera que se deben trabajar todos esos aspectos (empresas, ciudadanos€)?

Como propone la nueva agenda urbana de Naciones Unidas, hay que asumir las consecuencias de este cambio del papel económico de las ciudades y desarrollar una política nacional urbana que entienda esta nueva función. Por ejemplo, la ciudad moderna tiende también a atraer más pobreza haciendo más visible la desigualdad y provocando la crisis social.

Por lo tanto, además de tener unas administraciones a todos los niveles que funcionen, hace falta que los estados en general se aperciban de que hay un nuevo fenómeno al que hay que dar respuesta con las medidas mitigadoras necesarias. Simplemente la realidad de la ciudad como el territorio que va a concentrar en mayor medida las migraciones hace entender que estamos ante un reto que requerirá mucho esfuerzo.

¿Cómo valora la trayectoria que está llevando València en este momento y qué fortalezas destacaría?

Las ciudades, tanto en general como en Europa y en España en particular, están siguiendo este modelo universal a mayor o menor escala. Nuestras ciudades, como València, con unas condiciones climatológicas muy atractivas, que a lo señalado sobre su función económica se le añade su atractivo geográfico y turístico, se van a encontrar con estas realidades.

Debemos evitar concentrar la mayor actividad económica exclusivamente en los aspectos turísticos y atraer también talento para llevar a cabo actividades de valor añadido. Para esto es necesario tamaño y centros de conocimiento de alta especialización que hagan la ciudad atractiva para todas las actividades relacionadas con el conocimiento.

Últimamente, se habla mucho sobre sostenibilidad, más allá de la referente al medioambiente, que también es clave. ¿Qué ámbitos debe contemplar y qué papel desempeña la sostenibilidad en todo esto?

Afortunadamente, hay ya un gran consenso sobre el problema del cambio climático y sobre los recursos naturales, pero la sostenibilidad va más allá y afecta también a la sostenibilidad económica y social. La económica requiere de algunas reformas importantes, yo diría que fundamentales en lo referente al equilibrio de las cuentas públicas.

Estamos en un momento que requiere inversiones, por lo que hay que buscar un espacio en los presupuestos para que haya margen para las inversiones públicas. Esto es muy complejo políticamente ya que afecta a políticas fiscales, pero si queremos estar en la competición con las grandes ciudades del mundo, habrá que hacer este esfuerzo.

Además de alcalde de Barcelona o ministro de Industria, usted ha liderado en la ONU durante ocho años el programa destinado a conseguir un mejor futuro urbano. ¿Qué referentes internacionales podría destacar y en qué enseñanzas podríamos obtener de cada uno de ellos?

Las transformaciones del modelo económico de producción son tan rápidas que, en general, está cogiéndonos poco preparados. Si a asuntos como el cambio climático, la sostenibilidad y la matriz energética le añadimos las migraciones y, en nuestro caso, el envejecimiento de la población, estamos ante una serie de retos sobre los que aún no somos conscientes de su transcendencia.

Se hace necesario un cambio de paradigma sobre la urbanización porque el actual modelo no es sostenible. Hay que rediseñar las ciudades, haciéndolas más densas y más habitables, con modelos de movilidad no contaminantes. Hay también que buscar sistemas de cohesión social en los que convivan personas de diferentes estratos económicos, sin segregar a la población en guetos cerrados. Estamos ante un verdadero cambio de modelo urbano que lamentablemente ya llega tarde porque el cambio de modelo social va por delante y hace años que está entre nosotros.

Adelántenos alguna recomendación que pueda hacer a la ciudad de Valencia en su charla del próximo día 18.

Más que recomendaciones específicas para València, que yo creo que es una ciudad que tiene dirigentes y una fortaleza que viene demostrando en los últimos años para diseñarse a sí misma, yo creo que todas las ciudades deben llevar a cabo este análisis de ventajas e inconvenientes. València es una capital mediterránea con muy buenas condiciones climáticas, instituciones de conocimiento, investigación y cultura de primer orden.

Estos activos ponen las bases para una València cosmopolita, internacionalizada y abierta que puede atraer no solo inversión extranjera, sino también talento que la ayude a triunfar no solo en aspectos como turismo, grastronomía, calidad de vida y clima, sino también en otros más profundos relacionados con el futuro de la economía moderna, es decir, la economía del conocimiento.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook