30 de julio de 2020
30.07.2020
Levante-emv

Ayuda valenciana para las trabajadoras del hogar en Túnez

La labor de Assemblea de Cooperació per la Pau (ACPP) establece las bases de una estructura sindical y cooperativista entre las empleadas domésticas

30.07.2020 | 11:40
Firma de la declaración conjunta entre la Generalitat Valenciana, ACPP, UGT-PV, CCOO-PV y UGTT.

Túnez se ha convertido, durante los últimos meses, en el principal receptor de migrantes de toda África. Debido al endurecimiento de las políticas fronterizas en Marruecos y Libia, miles de migrantes viajan hasta Túnez para establecerse en el país o para "utilizarlo" como plataforma para alcanzar Europa.

Esta situación ha provocado, a su vez, mayores conflictos con las mafias de tratas de personas, que han aprovechado la coyuntura para captar mujeres provenientes de otros países (como Costa de Marfil y Senegal) e introducirlas en el país como trabajadoras domésticas, a las que se les quita la documentación para evitar que huyan mientras que son explotadas durante largas jornadas de trabajo y sin recibir un salario, pues este se entrega al intermediario entre el país de origen y Túnez.

Este es un caso similar al de muchas jóvenes y algunas menores que provienen de las zonas rurales de Túnez y acaban trabajando en la capital. Todas ellas son víctimas de violencia económica, pero también se exponen a situaciones de abuso psicológico e incluso sexual por las familias que las "emplean".

Dignificar el trabajo del cuidado

Falta de un empleo decente con unas condiciones indignas y sin cobertura social, abusos que llegan hasta la violencia y desconocimiento de sus derechos laborales. Son las principales trabas con las que se encuentran las trabajadoras del hogar en Túnez, a las que Assemblea de Cooperació per la Pau (ACPP), con la financiación de la Dirección General de Cooperación y Solidaridad de la Generalitat Valenciana y el apoyo de sus socios locales AFTURD, UGTT y ATFD, ha destinado su ayuda mediante el programa «Dignificando el trabajo del cuidado: fomento del empleo decente y la acción colectiva de las trabajadoras domésticas en Túnez».

La ACPP ha destinado su ayuda mediante el programa «Dignificando el trabajo del cuidado: fomento del empleo decente y la acción colectiva de las trabajadoras domésticas en Túnez». Foto: Levante-EMV

«Las trabajadoras domésticas representan la segunda mayor concentración de empleo femenino en Túnez y el 77% no tiene ningún tipo de cobertura social. Provienen la mayoría de zonas desfavorecidas del noroeste del país (27,4%). Las jóvenes adolescentes, especialmente de zonas rurales, en situación de abandono escolar, son víctimas de una verdadera trata para cubrir las necesidades de una demanda exponencial de servicios domésticos en las familias de la capital y de las grandes ciudades de la costa», denuncia Anna Rispa, coordinadora de ACPP en el Magreb.

Entre otros aspectos, estas trabajadoras «no poseen contrato de trabajo ni cobertura social; no cuentan con ningún marco legal que rija la relación entre empleador y trabajadora del hogar, lo que imposibilita cualquier tipo de control sobre su situación laboral; son víctimas de diferentes tipos de abusos; o sufren enfermedades de las articulaciones y de la columna vertebral, enfermedades de piel...», relata Lobna Romdhane, coordinadora local de AFTURD.

En ese contexto, la acción del proyecto de ACPP ha tratado de hacer visible esta vulneración de los derechos de las mujeres que trabajan en el sector doméstico, así como crear una estructura sindical que permita defender sus derechos y una cooperativa que ayude a la profesionalización del colectivo. Así, su labor ha permitido «la identificación de necesidades de forma integral, contando con el colectivo protagonista y aportando una visión transfronteriza al problema», según apunta Rispa.

Para ello, las principales dificultades se han encontrado en «el ámbito legislativo, dado que el código del trabajo tunecino no especifica la situación de los trabajadores y las trabajadoras del hogar, además de la falta de acciones colectivas y de coordinación entre ellas», incide Zoubeida Nakib, de UGTT.

Aún así, el proyecto de ACPP ha conseguido desarrollar dos iniciativas de promoción y defensa de los derechos laborales y socioeconómicos de las mujeres trabajadoras del hogar en Túnez. «Para responder a la ausencia de sindicatos específicos que defiendan los derechos de las trabajadoras del hogar, el proyecto ha apoyado el comienzo de un proceso de constitución de un comité sectorial del trabajo del hogar en el mayor sindicato tunecino, la UGTT», apunta Rispa.

Sindicato, comité y cooperativa

El proyecto ha servido para constituir un comité estratégico en el seno de la UGTT, formado por 7 mujeres, de las que 5 son sindicalistas y 2 empleadas del hogar, que ambiciona convertirse en un comité sectorial institucionalizado dentro del sindicato y dedicado a la defensa de los derechos laborales de las trabajadoras del hogar a escala nacional.

También se ha constituido la primera cooperativa de trabajos del hogar en Túnez, compuesta por 24 mujeres. Y se ha iniciado una campaña de sensibilización e incidencia para la dignificación del trabajo del hogar.

Recientemente, se ha constituido la primera cooperativa de trabajos del hogar y de los cuidados en Túnez, compuesta por 24 mujeres. Foto: Levante-EMV

Ratificación convenio 189

La incidencia política se está realizando tanto en Túnez como en el País Valencià con el objetivo de que, a ambos lados del Mediterráneo, los gobiernos ratifiquen el convenio 189 de la OIT que regula los derechos de las trabajadoras del hogar y de los cuidados. En febrero de este año, la secretaria adjunta del sindicato UGTT, Naima Hammami, participó en Valencia en la firma de una declaración conjunta entre la Generalitat Valenciana, ACPP, UGT-PV, CCOO-PV y UGTT comprometiéndose a continuar trabajando colectivamente por la dignificación de las condiciones de trabajo del sector doméstico.

Ahora, desde ACPP se ha presentado una segunda fase de este proyecto para su financiación a la Generalitat Valenciana que tendrá como objetivo consolidar las estructuras creadas en la primera ejecución. «Este trabajo no ha hecho nada más que empezar», augura Rispa.

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