Efe, Lisboa/Madrid

La vicepresidenta primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, reclamó ayer al Partido Popular que «abandone la posición que mantiene de permanente confrontación», en relación con la cuestión territorial y en particular con el Estatuto de Cataluña. Lo hizo sólo horas después de que el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, asegurara en México que España está al borde de una confrontación.

En un encuentro con corresponsales españoles en Lisboa, poco antes de regresar a Madrid tras una visita oficial, Fernández de la Vega añadió que el PP «debe optar por el debate, el diálogo, el consenso y el acuerdo, como hace el resto de los partidos políticos, en particular los catalanes».

Además, señaló que la actitud del PP entraña «la confrontación de Cataluña con el resto de España» y juzgó que «debería tener una posición de mayor responsabilidad y abandonar esta actitud que no conduce en nada al entendimiento y a abordar una reforma -del proyecto de Estatuto-, que busque el interés general de todos los ciudadanos». A juicio de la vicepresidenta, hay dos posturas posibles, estar a favor del acuerdo y el debate, o «estar en la permanente disputa y confrontación».

En este sentido, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, acusó ayer a José María Aznar de «recorrer el mundo manchando la imagen» de España y dijo que es el único ex presidente del Gobierno que «da rienda suelta a su rencor sin importarle el daño que provoca a los intereses políticos y económicos» del país. «Ayer mismo le escuchábamos comparar a España con Yugoslavia y profetizar toda suerte de desgracias para nuestro país. Lo más grave no es el contenido de sus declaraciones, que son graves; lo más grave es que las vuelve a hacer fuera de España», apuntó. El dirigente socialista afirmó que Aznar «fue un presidente gris» y ahora «se ha convertido, con el aval de Rajoy, en el más negro embajador de la historia de España».

Nuevas críticas desde el PP

El líder del PP, Mariano Rajoy, afirmó ayer que si el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «tuviera agallas» reconocería públicamente «su error» y «rectificaría» respecto al Estatuto de Cataluña ya que, matizó, «no es un texto que admita tres o cuatro correcciones, ni 50, esa no es la solución».

En su intervención en un acto del PP, Rajoy pidió a Zapatero «un poco de patriotismo y de responsabilidad. Es lo mínimo que cabe exigir a quien ha jurado la Constitución», dijo. Tras asegurar que el texto catalán «no se puede maquillar», subrayó que éste «juega con cosas muy importantes que están en el alma y en el sentir de muchísimos millones de españoles». «Juega con cosas muy importantes, como la nación. La nación de Zapatero, según nos dijo, es la libertad, la mía es España. Mi nación es España», apostilló.

Rajoy, quien afirmó que Zapatero «se ha convertido en una máquina implacable de crearle problemas a los españoles donde no los había», aseguró que el Estatuto catalán «es un torpedo en la línea de flotación de nuestro texto constitucional». Subrayó que el texto catalán «se ha hecho de espaldas a la sociedad española y de espaldas a la sociedad catalana», ya que, continuó, «crea graves problemas para España».