Efe, Bouarfa (Marruecos)

Al menos 200 inmigrantes clandestinos subsaharianos expulsados de Marruecos y abandonados en una zona desértica de la frontera con Argelia, a 600 kilómetros de la ciudad española de Melilla, habían emprendido regreso a pie hacia el norte marroquí antes de que fueran recogidos por las autoridades marroquíes en autobuses.

Otros 300 subsaharianos se habían concentrado en las aldeas próximas a la localidad marroquí de Bouanane, próxima a la frontera con Argelia, donde buscaban un poco de agua y algo de comer para poder sobrevivir.

Estos inmigrantes declararon que fueron abandonados por las fuerzas de seguridad marroquí en una zona desértica fronteriza entre Marruecos y Argelia, y que llegaron al lugar tras caminar hacia el interior del territorio marroquí durante cinco o seis días, sin agua ni alimentos.

Además, según su testimonio, entre 15 y 20 de los subsaharianos expulsados habrían muerto desde entonces, ya que muchos de ellos estaban heridos.

En las carreteras y caminos entre Bounane y Bouarfa, localidades separadas por unos 140 kilómetros de terreno semidesértico, grupos de inmigrantes marchaban penosamente ayer hacia el norte ya que, según decían, no tenían otra alternativa que volver a los bosques próximos a Ceuta y Melilla porque en ese lugar no podrían subsistir. Su marcha concluyó finalmente cuando las autoridades marroquíes los recogieron por el camino.

Los inmigrantes subsaharianos fueron expulsados de Marruecos tras las numerosas detenciones practicadas por las fuerzas de seguridad marroquíes en los alrededores de Ceuta y Melilla a raíz de los últimos intentos de saltar el doble vallado que delimita el perímetro fronterizo entre Marruecos y las dos ciudades autónomas españolas.

Un joven originario de Mali explicó que hace seis días fueron trasladados en autocares y camiones marroquíes hasta una zona desértica situada en el lado argelino de la frontera entre Marruecos y Argelia, oficialmente cerrada desde 1994.