Mercedes Gallego, Alicante

-¿Puede explicar qué está ocurriendo en el Tribunal Constitucional

-Lo que está ocurriendo puede acabar con este órgano tal como lo conocemos, como un tribunal encargado de dirimir con autoridad y con consenso social los más altos conflictos del Estado. Se han creado dos bloques ideológicos, los conservadores, afines al grupo popular, y los progresistas, al Gobierno, que a través del sistema de la recusación, que se estableció con la noble idea de garantizar la imparcialidad, se está atentando precisamente contra ella.

-¿Cómo

-El peor ataque a la imparcialidad de un órgano colegiado es manipular su constitución, excluyendo a determinados magistrados por su ideología y mediatizando así sus decisiones. Eso es a lo que estamos asistiendo con este juego de recusaciones y abstenciones.

-Entonces, ¿lo están haciendo igual de mal Gobierno y oposición

-Lo están haciendo mal ambos y lo está haciendo mal el propio Tribunal

-¿Podía negarse

-Podía haberse opuesto, creo que habría sido un mal menor. El TC tiene que garantizar la llamada imparcialidad subjetiva, una doctrina que creó el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, que aplica el TC y todos los juzgados de España y que es garante de que los órganos jurisdiccionales sean como la mujer del César: que no sólo sean imparciales sino que a los ojos de la sociedad lo parezcan. Y lo que sucede con el TC es que no puede garantizar esa imparcialidad subjetiva salvo que manipule su composición.

-¿Por qué

-Porque los miembros del TC no tienen sustitutos, es el único órgano judicial en España que no los tiene. En una Audiencia se recusa a un magistrado y no hay problema porque se suple con otro, pero en el TC, cuando se recusa a alguien, el órgano se va reduciendo. Si a esto le añadimos que las partes en los conflictos de constitucionalidad, es decir, el Gobierno y el principal partido de la oposición, disponen a su antojo de la renovación o del cómodo expediente de no renovar... pues eso, el hecho de que no haya suplentes y el que el sistema de mayorías pueda ser de interés frente a un tribunal renovado en un futuro inmediato hace que se pueda manipular su composición. Yo superé en un año mi mandato porque PSOE y PP no llegaban a un acuerdo.

-¿Hay alguna solución

-No, es insoluble salvo que se reforme la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. Se acaba de aprobar una reforma en junio pero no se ha contemplado la elaboración de un censo de suplentes.

-Pero los suplentes también tendrían su ideología...

-Claro, pero el censo lo compon- drían los más de setenta magistrados del Supremo y se les elegiría por sorteo. Con ello se cubrirían las vacantes que dejaran los recusados sin manipular la composición del pleno del TC.

-El panorama actual puede llevar a cuestionar las resoluciones de este órgano cuando tiene pendientes temas de la importancia del Estatuto catalán o la Ley de matrimonios gays.

-Lo que creo es que el propio TC tendrá que salir de la situación en la que se encuentra. No dudo de la integridad de los magistrados recusados, abstenidos y recusables y hay años de jurisprudencia en qué basarse. Si el TC hace una reflexión colectiva, prescinde de los bloques y aplica la Constitución, recobrará el prestigio que está perdiendo.

-¿Es muy diferente lo que se está viendo de lo que sucedía cuando estaba allí

-RespuestaEsto nunca había ocurrido. En mis nueve años como magistrado del TC nadie, ni el Gobierno ni la oposición, me indicaron cómo debía fallar una sentencia, ni se formaron bloques. Naturalmente que había ideologías, el juez no es aséptico, y los hay de derechas, de izquierdas y de centro, pero para eso están los votos particulares. Si uno hace un análisis sociológico de estos votos se puede ver que hasta hace poco no existían esos bloques.

-¿Significa eso que vamos para atrás

-Vamos para atrás en el sentido de que si se aplica el pronóstico que se está barajando y un grupo ideológico determinado llega a la mayoría a través de este sistema de recusaciones, se puede crear una tercera cámara legislativa negativa que derogue todas las leyes de esta legislatura y el TC se convertirá entonces en un apéndice de una de estas fuerzas políticas. Y si eso sucede el TC no servirá para nada, habrá perdido su legitimación, su independencia de todos los poderes del Estado y de todos los partidos políticos.

-Con la renovación del Consejo General del Poder Judicial no se está haciendo mucho mejor...

-Los dos grandes partidos debieran llegar a un acuerdo para que pueda hacerse esa renovación porque ellos también están vinculados por la Constitución, que es la que ha establecido un programa de renovación de los altos órganos del Estado, y hay que cumplirlo. Tienen que ponerse de acuerdo tanto para el CGPJ como para el TC.

-Cambiando de tema. ¿Cómo se explica que candidatos imputados hayan arrasado en las elecciones

-La explicación es que la obra pública da empleo a mucha gente, que el PP ha sabido utilizar muy bien esa baza y que la oposición no ha estado a la altura de las circunstancias porque el PSOE está en una crisis profunda.

-¿Qué responsabilidad tienen los partidos en situaciones como ésta

-Los partidos políticos no hacen bien metiendo en sus listas a personas imputadas. Junto a la responsabilidad penal también está la de los propios partidos de evitar que personas sospechosas de corrupción puedan desempeñar cargos públicos e incluso presentarse a las elecciones.

-Por cierto, ¿qué opina de las acciones penales contra los ataques a la Monarquía

-La Monarquía se protege por sí misma, por su propio prestigio, está consolidada, y no necesita de actuaciones penales cuando en el otro lado de la balanza puede estar la libertad de información o la ideológica, que también son derechos fundamentales. No son materias que deban dilucidarse a través de procesos penales. Está la vía civil de protección al honor.