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Espectacular restauranción

El Pórtico de la Gloria, maravilla de piedra y color

Los restauradores Carlos Nodal yOlga Gago, que trabajaron en Santiago, afirman que esta intervención "abrirá nuevas vías de trabajo"

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Restauración del Portico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela

"Cualquier restaurador querría trabajar en el Pórtico de la Gloria". Olga Gago no puede ocultar su entusiasmo al hablar de su participación en la restauración de la monumental portada románica de la catedral de Santiago de Compostela. Una intervención que ha permitido recuperar el color original del conjunto escultórico realizado por el Maestro Mateo y de la que hablan dos restauradores: la propia Olga Gago y Carlos Nodal.

Uno de los grandes privilegios que supuso para Nodal, licenciado en Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid y especializado en la Escuela Superior de Restauración, la beca concedida por la Fundación Andrew Mellon, de los Estados Unidos, fue el de trabajar a escasos centímetros de todas y cada una de las decenas de figuras que componen el Pórtico de la Gloria. Nodal es experto en policromías y su estudio, previo a los trabajos, y que se desarrolló entre octubre de 2014 y septiembre de 2015, dio pistas a los restauradores para abordar el reto de la "resurrección" del color. "Estudié dos policromías. La original, medieval, de los primeros años del siglo XIII, y la del siglo XVI, hispano-flamenca, a la que le fueron añadiendo retoques numerosos a lo largo del tiempo".

De la original, la que vio el maestro Mateo, el genial "jefe de obra" del Pórtico de la Gloria, todavía quedan vestigios. "Hay zonas en las que aún se observa bien, por ejemplo en el tímpano central". La policromía del siglo XVI no es ni mucho menos una chapuza, sino la obra de "manos expertas", señala Nodal, autor del primer estudio completo de policromía medieval en España.

"Lo que me permitió la beca es poner en relación la policromía del Pórtico de la Gloria con el resto de obras del noroeste peninsular, de las catedrales de León, Burgos o Salamanca, entre otras". Una de las conclusiones es que "las soluciones decorativas coinciden, e incluso las coincidencias afectan a los dos estratos, el medieval y el hispano-flamenco".

El maestro Mateo y su equipo de artesanos que cubrían todas las facetas artísticas -ahora se llamaría un equipo multidisciplinar- tardaron veinte años en realizar esta joya del románico europeo. El Pórtico es arquitectura, escultura y pintura. Pero sobre todo es un mensaje que, en piedra, se envía a todo aquel que quiera entenderlo. Es el paso de dos mundos artísticos, superado el hieratismo del Románico y camino ya de ese gótico más humano, más cercano.

Es en cierto modo el maestro Mateo el que da el salto, el que supera el concepto de artesanía para reivindicar el de arte. Probablemente su mano directa está en algunas de las figuras del Pórtico, pero Carlos Nodal lo imagina más como director de un trabajo muy complejo, al frente de un taller, y con unos niveles de exigencia altísimos hacia quienes trabajaban a sus órdenes. "Hay esculturas con acabados impresionantes", señala el restaurador.

Olga Gago no dudó cuando tuvo la ocasión de incorporarse al equipo de Fundación Catedral para intervenir en la obra magna del Maestro Mateo. "Cuando te especializas en restaurar escultura, tienes que estar preparado para trabajar sobre todos los materiales", explica. Carlos Nodal se fija en una de las figuras. Es el profeta Daniel, que luce una contagiosa sonrisa, muy lejos ya de las expresiones neutras y de vista perdida que formaban parte de la estética de siglos anteriores.

Con el Pórtico de la Gloria no se escatimó en gastos en aquellos albores del siglo XIII. "Se utilizaron materiales que eran escasos y por tanto caros. El lapislázuli para el color azul, y el pan de oro que siglos más tarde se generalizó pero que en la Edad Media era de uso muy restringido", explica Nodal.

Azul, rojo y verde predominan en la policromía del Pórtico compostelano "pero la policromía medieval es difícil de entender porque ha cambiado la significación simbólica de los colores". Cuando en el siglo XVI los maestros hispano flamencos dejan su inconfundible sello en el Pórtico de la Gloria lo hacen con técnicas que hubieran sido impensables tres siglos antes. Por ejemplo, la imitación de los brocados en relieve de los tejidos a base de chapas de estaño.

Los artistas del siglo XVI "pintan" sobre el color original, lo que permitió conservar esos policromados medievales. Estaban ahí pero no se veían. En el año 1520 los rectores de la catedral deciden cerrar el Pórtico. Las puertas lo preservaban de visitas indeseables nocturnas. Tres siglos a la intemperie lo habían deteriorado. "El Pórtico cayó en el olvido hasta finales del siglo XIX, probablemente porque para las gentes del Barroco todo aquello debía de resultarles muy anticuado", explica Nodal.

Olga Gago estuvo dos años y un mes trabajando en Santiago, una experiencia que considera clave para su carrera, pero también para el conjunto de la restauración en España: "En esta obra se ha seguido una metodología que va a abrir nuevas vías de trabajo". En septiembre de este año, Gago se incorporará al Getty Conservation Institute de Los Ángeles (EE UU) como Conservation Guest Scholar.

El estudio de Carlos Nodal será publicado en breve por la Fundación Andrew W. Mellon. Nodal quedó maravillado días atrás en Santiago de Compostela cuando el Pórtico de la Gloria, que él conoce al detalle, se presentó en sociedad con toda la fuerza del color y de la luz. Tras el acto inaugural los invitados asistieron a un vino español en el Parador Nacional de los Reyes Católicos, y Nodal pudo conversar brevemente con la reina Sofía: "me causó una buenísima impresión". Quizá porque sabe de lo que habla y, en materia de cultura y arte, valora lo que escucha.

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