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Macrobrote

Desmadre y fiestas sin control en el interior del Hotel covid

Una habitación inundada, lanzamiento de comida desde los balcones y escupitajos a los trabajadores, algunos de los actos vandálicos

Algunos estudiantes saltaron de habitación en habitación.

Algunos estudiantes saltaron de habitación en habitación. MANU MIELNIEZUK

Una habitación inundada, lanzamientos de bandejas de comida a los viandantes e incluso escupitajos a los operarios del Hotel covid. Estos fueron los actos vandálicos que llevaron a cabo algunos de los jóvenes confinados en el Palma Bellver durante la última semana, según apuntaron fuentes cercanas a los trabajadores que lo vivieron desde dentro.

Esta serie de incidentes también dejaron parte del mobiliario del hotel puente deteriorado, con una mampara y una puerta rota, atascos en los retretes y la piscina interior llena de bolsas y comida. Asimismo, a lo largo de la semana se formaron una serie de motines por parte de los estudiantes con el objetivo de abandonar el hotel, animados en muchos casos por los monitores de las empresas que habían organizado el viaje.

De hecho, el pasado sábado varios adolescentes salieron del hotel por la mañana y el personal del complejo no los pudo detener. Estos mismos jóvenes regresaron por la noche después de haber estado fuera durante todo el día y dos de estos resultaron ser positivos en covid. Ese mismo día, alentados por los monitores, toda la segunda planta bajó al hall con el objetivo de irse y al final tuvieron que intervenir seis efectivos de la policía nacional para frenarles.

Saltos entre las habitaciones

Otro de los altercados destacados fueron las fiestas que se llevaron a cabo dentro del propio espacio medicalizado, con varios avisos a la Policía por la música alta. También se notificaron a los agentes saltos de varios adolescentes entre habitaciones distintas, pudiéndose juntar así positivos con negativos.

Incluso fuentes cercanas al personal del hotel afirmaron que uno de los huéspedes insultó y escupió a la cocinera. Vinculado a las fiestas, también se detectaron varios pedidos de alcohol a los bares, los cuales subían mediante cubos y sábanas atadas.

Una de las zonas del interior del hotel, llena de comida y bolsas de plástico.

Así, el pasado martes se volvió a producir un intento de fuga de dos estudiantes a los cuales se les intentó convencer para que se quedaran. «Nos estáis reteniendo», aseguró uno de ellos, mientras que los operarios de seguridad le contestaron indicando que «no os estamos reteniendo, pero estáis en cuarentena».

Tras una tensa situación, los estudiantes consiguieron salir del hotel con una de las manifestantes negacionistas que aguardaba en la puerta. Uno de ellos, mayor de edad, se arrepintió y volvió a la mañana del día siguiente, mientras que el otro, que era menor, se quedó bajo la supervisión de un tutor en la isla ya que la madre dio su consentimiento para que abandonara el hotel.

La policía, atenta

Durante la última semana, y en vista de los acontecimientos que se producían, la presencia policial frente al hotel fue constante. De esta manera, los agentes llevaron a cabo un dispositivo de vigilancia el martes tras las quejas de los vecinos de la zona en la noche del lunes. Según explicaron, el dispositivo se desarrolló sin novedad y no se detectó venta de alcohol.

Dos jóvenes que acabaron siendo positivos salieron del complejo hospitalizado varias horas

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El lunes, la Policía notificó la reproducción de música a todo volumen, griterío y actos vandálicos, por los que los agentes desplazados pidieron a los jóvenes que lo detuvieran.

Tras la marcha de los estudiantes no positivos del hotel, habrá que esperar si estos hechos se siguen produciendo con los 64 jóvenes contagiados que permanecerán en el interior del complejo.

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