La Ponencia de Alertas del Ministerio de Sanidad ha propuesto, en una reunión mantenida este lunes, cerrar el ocio nocturno y estudiar la posibilidad de aplicar un nuevo toque de queda ante el resurgimiento de casos de contagio de coronavirus.

Según han informado a Europa Press fuentes autonómicas, los técnicos de Sanidad consideran necesario tomar medidas "de manera urgente" para frenar la transmisión del virus, para lo cual también proponen limitar el horario nocturno en los interiores de aquellos establecimientos en los que no se puedan garantizar el cumplimiento de las medidas de prevención.

Además, abogan por suprimir la celebración de los eventos multitudinarios si no se pueden garantizar el cumplimiento de las medidas de prevención, y señalan que la organización de estos eventos deberá estar sujeta a las recomendaciones incluidas en el documento de 'Actuaciones de respuesta coordinada para el control de la transmisión de COVID-19'.

Otras medidas que han propuesto los expertos del departamento que dirige Carolina Darias pasan por garantizar la disponibilidad de hoteles u otros recintos para la correcta realización de cuarentenas y aislamientos cuando no se pueda garantizar la realización de manera adecuada en su domicilio.

Del mismo modo, aconseja valorar la realización de cribados en grupos de población de interés tras una valoración del riesgo desde salud pública según la situación de cada territorio. Algunos ámbitos a valorar podrían ser grupos de edad definidos (jóvenes) aprovechando el momento de la vacunación o de forma estratégica ante determinados brotes o en determinados ámbitos.

La Ponencia de Alertas subraya también la necesidad de valorar la instauración de limitaciones de horario nocturno para la movilidad, y de reforzar los equipos implicados en las actuaciones de prevención y control de la transmisión, especialmente de Salud Pública y atención primaria, incluido el apoyo del ejército para tareas relacionadas con la gestión de contactos.

"Mientras continúe el incremento de la transmisión, los protocolos de actuación deberán adaptarse a un escenario de mitigación que permita la priorización de recursos y flexibilización de procesos para un adecuado seguimiento de la situación. Se debe insistir en la importancia de cumplir las medidas de prevención de la transmisión especialmente en los ambientes de mayor riesgo como el ocio, promoviendo opciones de ocio responsable por parte de los ayuntamientos y entidades locales", zanjan los técnicos de Sanidad.

Castilla y León reconoce que se están planteando volver al toque de queda Agencia ATLAS | Foto: EP

Curva ascendente entre la juventud

A día de hoy, la curva sigue en ascenso entre la juventud, y sus positivos arrastran la incidencia acumulada a catorce días por cada 100.000 habitante de la media nacional situada ya en 204: por edades son los menores de 30 los que copan las infecciones: 584 entre los de 12 a 19 años; 640 de 20 a 29; y 248, de 30 a 39.

Los datos en grupos de más edad es bastante distinta gracias a la vacunación pero también están subiendo de forma que la incidencia entre los de 40 a 49 años es de 138; 72, entre los de 50 a 59 años; 62,23 los de 60 a 69 años; 25,71 en los de 70 a 79; y 31, en los mayores de 80.

"Lamentablemente estamos iniciando una quinta ola desde hace días y es muy previsible que siga aumentando", señala desde la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), Joan Caylà, que, en declaraciones a Efe, destaca que ya hay más de diez comunidades por encima de los 100 casos por 100.000 habitantes, además los territorios turísticos tienen incidencias "bastante altas".

Caylá tiene claro que esta ola será distinta a las anteriores por "la gran suerte" de que la gente más vulnerable, la de más edad, está vacunada, pero advierte de que es posible que algunos de los jóvenes infectados, que en su mayoría son asintomáticos o con signos leves del virus, desarrolle la enfermedad de forma grave y requiera hospitalización incluso precise de cuidados intensivos.

Además, recuerda que hay grupos de población de más edad que no están plenamente vacunados, como los de 60 a 69 años, que al recibir sobre todo el fármaco de AstraZeneca, el tiempo entre dosis es mayor, con lo que están aún expuestos al contagio, sobre todo, con la aparición en escena la variante delta que es más contagiosa si bien puede controlarse con los dos pinchazos.