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Habla (y resuelve muchas dudas) la jefa de rastreadores en Asturias: “Una cuarentena dura 10 días; se hagan una, dos o seis PCR”

María José Villanueva, coordinadora de Programas Covid de la Consejería de Salud de Asturias: “En el cribado de jóvenes llevamos 1.058 positivos, el 16% de las pruebas realizadas”

María José Villanueva, coordinadora de programas de covid de la Consejería de Salud.

María José Villanueva, coordinadora de programas de covid de la Consejería de Salud.

María José Villanueva Ordóñez es coordinadora de Programas Covid y jefa de los rastreadores de la Consejería de Salud del Principado. En esta entrevista, detalla el trabajo que está llevando a cabo su equipo en esta peculiarísima quinta ola de la pandemia de covid, protagonizada por gente joven.

–La eclosión entre jóvenes ha sido tremenda.

–Sin duda. Y el primer mensaje que debemos lanzar tiene una importancia primordial: los contactos estrechos tienen que estar cuarentenados diez días. Y eso con independencia de que les hagan una PCR, dos o seis.

–Han dejado de hacerles la PCR del segundo día.

–Para los contactos estrechos, en Asturias siempre hemos hecho más de lo que establece el protocolo del Ministerio de Sanidad. Quizá porque nuestra comunidad tiene una enorme capacidad de hacer pruebas PCR de altísima calidad. Para el diagnóstico son una herramienta extraordinaria. Pero una PCR no vale para levantar una cuarentena. El protocolo del Ministerio determina que al décimo día se levanta la cuarentena sin necesidad de PCR. Sin embargo, en Asturias siempre hemos hecho la PCR del décimo día. Y en algunas fases de la pandemia también hemos hecho otra PCR al segundo día de cuarentena. Pero eso no es lo decisivo. Lo importante es detectar casos, cuarentenarlos y cortar la cadena de transmisión. Ese es el cometido de los rastreadores. Además, ahora el Principado ofrece un cribado para todos los jóvenes de 15 a 30 años que quieran hacerse pruebas PCR.

–¿Qué ocurre ahora?

–La subida es explosiva y la curva sigue hacia arriba. Debemos admitir que esperábamos repuntes, pero una situación de estas explosividad no la esperaba nadie. El detonante de esta ola han sido las fiestas de fin de curso y los viajes: a Conil, a Mallorca... Y nos ha salvado que España no llegó a la final de la Eurocopa.

–¿Qué es lo más novedoso con respecto al pasado?

–Que esta ola está centrada en jóvenes, con unas tasas de positividad altísimas, que llegan al 15 por ciento. Y además baja la trazabilidad, el porcentaje de casos del que conocemos quién lo infectó. Si uno mira el ritmo de crecimiento de la curva ve que nos estamos enfrentando a la subida del Angliru.

–¿Cómo se ataca esta situación?

–Ya digo que nuestro cometido como rastreadores es identificar casos, localizar a sus contactos, aislarlos en sus casas y cortar la transmisión. Ahora bien, lo que nos encontramos no tiene nada que ver con las olas anteriores. Son jóvenes, con múltiples contactos estrechos... Hace unos meses, cada persona que daba positivo declaraba tres o cuatro contactos estrechos en las 48 horas anteriores. Ahora estamos entre 8 y 10. Repito: con el criterio estricto del Ministerio de las 48 horas previas al inicio de los síntomas. Y con otra peculiaridad...

–Que es...

–Que antes la mayor parte de la gente que daba positivo lo contaba todo. Ahora, por miedo a cuarentenar a un amigo, muchos no declaran todo lo que tienen que declarar. Y cuando les preguntamos la fuente de su infección para obtener la trazabilidad responden: “No sé, estuve en muchos sitios con mucha gente distinta”. La carga de trabajo para los rastreadores es descomunal. Y, así y todo, no logramos averiguar dónde se infectaron la mitad de los jóvenes.

–¿Se ha dejado el retrorrastreo, que llevaba la búsqueda de contactos hasta siete días antes del inicio de los síntomas?

–Si mirando 48 horas ya tenemos listas ingentes de contactos a los que llamar y cuarentenar, con siete días sería una locura. Además, es un proceso laborioso y lento, con muchas preguntas. Y los chavales han estado con gente conocida, pero también con pandillas que son amigos de amigos, de los que no saben el teléfono ni prácticamente el nombre. Ese esfuerzo no es rentable. Cuando la situación se estabilice, volveremos al retrorrastreo.

–Cuenta mucho la conducta de cada cual.

–Claro. Lo relevante es apelar a la responsabilidad de los jóvenes. Y que si dan positivo tienen que llamar a sus contactos y decirles que se queden diez días en casa, y que si dan síntomas que soliciten una PCR. Es inimaginable la cantidad de incidencias que tenemos por jóvenes que se hacen un test estando en cuarentena, dan negativo y deciden volver a salir. Los porcentajes de hospitalización son muy bajos, pero, ojo, hay casos graves y va a haber más.

–¿Qué se hace con los contactos estrechos que ya han sido vacunados?

–No se cuarentena a los que ya están vacunados con pauta completa y se supone que ya han adquirido inmunización. Pero sí se les dan una serie de recomendaciones. Pueden trabajar extremando las medidas de precaución, por si forman parte de ese pequeño porcentaje de vacunados que pueden volver a infectarse. Y después deben usar siempre mascarilla y restringir la vida social en todo lo posible. Y se les hace una PCR al inicio y otra al séptimo día.

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