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Balance anual

Los grandes asuntos a los que debe responder Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno deberá aclarar como afrontar la expansión de la variante delta del covid y hacer balance de la campaña de vacunación

Pedro Sánchez, en una imagen de archivo.

Pedro Sánchez, en una imagen de archivo.

Siguiendo la tradición de los anteriores jefes del Ejecutivo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, celebrará este jueves una comparecencia antes del paréntesis del verano para exhibir su balance anual y la perspectiva de futuro. Estas son algunas de las carpetas pendientes a las que tendrá que hacer frente el próximo curso político.

El covid

España tenía en julio de 2020, aproximadamente, una media de 2.000 nuevos contagios de coronavirus diarios. Un año después, pese a la vacuna, hay unas 25.000 infecciones más cada día. La variante delta, como ya avisaron algunos epidemiólogos, ha supuesto un antes y un después en esta pandemia de la que no existían precedentes en Europa. Es hasta un 60% más infecciosa que la variante alfa, tiene más carga viral y su tiempo de incubación es menor. Se transmite más y con cuadros más graves. La buena noticia es que las vacunas demuestran ser efectivas frente a ella: en Catalunya, por ejemplo, el 73% de los que ingresan en las ucis están sin vacunar. Y son personas en edades a las que ya se oferta la vacunación. La vacuna protege y los datos lo avalan. El fármaco anticovid no excluye la infección, cierto, pero sí los cuadros graves derivados de la enfermedad (excepto en los pacientes más vulnerables: oncológicos, trasplantados, personas de edad muy avanzada).

Es la variante delta la que obligará a aumentar el umbral de la inmunidad de rebaño. Si hasta ahora las autoridades hablaban de que, para estar protegidos, tendría que estar vacunada con las dos dosis de la vacuna un 70% de la población, ahora ya hablan abiertamente de que necesitarán al menos un 85% o 90%. España no tendrá inmunidad a finales de agosto, como había prometido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Llegará, quizás, en otoño, contando a los vacunados y a los que han pasado recientemente la enfermedad. Y siempre teniendo en cuenta que no aparezcan nuevas variantes que sean capaces de sortear la efectividad de las vacunas.

Como tantas veces se ha repetido, no es posible fijar un calendario en esta pandemia, pese a que a menudo se ha hecho. De momento no hay ninguna variante amenazante, pero los epidemiólogos advierten de que, cuanto más se transmita el virus, más posibilidades hay de que sí aparezca alguna que ponga en peligro lo conseguido hasta (de ahí la necesidad de vacunar a todos los países del mundo). Este es uno de los escenarios posibles para los próximos meses y sería un error, insisten los médicos, en fiar el fin de la pandemia a esa anhelada inmunidad de grupo. Por eso insisten en la importancia de reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica (para esta y futuras pandemias) y de perseverar en el rastreo del virus. Se quejan de que la salud pública siempre ha estado muy olvidada en España.

Pero 16 meses después de la pandemia, España, sin olvidar los errores (el más reciente: de nuevo otro levantamiento de restricciones excesivamente temprano, que la ha colocado como uno de los países líderes de Europa en contagios de esta quinta ola), también ha hecho cosas bien. Por ejemplo, pese a ser ahora, también está entre los cuatro países del mundo con la vacunación más avanzada. El 61% de los españoles ya tienen la doble pauta. Pero el actual descontrol de contagios que vive el país refleja que no se puede fiar todo a la vacunación, es necesaria también la prudencia individual y que las autoridades dejen de cantar victoria antes de tiempo. Que digan claramente que el coronavirus seguirá entre nosotros un tiempo que ni científicos ni médicos son capaces de pronosticar. (BEATRIZ PÉREZ)

La economía

Aunque la ministra de Hacienda, María Jesús Montero da por hecho que el Gobierno contará con apoyos suficientes para sacar adelante los Presupuestos del Estado para 2022, el aval al techo de gasto récord de 196.142 millones aprobado por el Ejecutivo será un buen termómetro. Tras salvar in extremis la reforma para reducir el peso del interinaje en las administraciones la semana pasada, en el nuevo curso político deberá afrontar retos hercúleos con que no existe mucha sintonía con sus socios de Unidas Podemos (UP), liderados por la vicepresidente segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Uno de ellos es el control de los alquileres para evitar que se disparen, pero no es el único. El salario mínimo, cuya subida se ha congelado este año y sobre la que la vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, hasta ahora una de las más contrarias y opuestas a Díaz, abrió la puerta, podría frenar un poco la presión de los socios y de los sindicatos.

Pero hay otras carpetas que se tendrán que abrir y que requerirán arduas negociaciones. Además están ligadas a las revisiones semestrales para obtener los 140.000 millones de fondos europeos 'Next Generation' que le corresponden a España hasta 2026, de los que casi 70.000 son a fondo perdido, como los aspectos más complejos de la reforma laboral (subcontratas, nuevos ertes o reducción de la temporalidad, en los que la coincidencia con los empresarios puede ser complicada; o la supresión del factor de sostenibilidad de las pensiones por lo que el ministro José Luis Escrivá llama mecanismo de solidaridad intergeneracional y que ya ha generado alguna polémica a raíz de sus comentarios sobre que los denominados 'babyboomers' tendrán que cobrar un poco menos o trabajar un poco más, pese a que luego matizó.

Por lo pronto, el presidente Pedro Sánchez pretende trasladar la reforma fiscal, otro de los elementos de discordia con UP, a 2023. Y tampoco será nada fácil contentar a las autonomías en el reparto de los fondos europeos 'Next Generation'.

Nadia Calviño, Carmen Calvo, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, en Moncloa. EFE

Cataluña

El diálogo con Cataluña cambia de interlocutores: que ERC maneje ahora el Palau de la Generalitat facilita el deshielo entre gobiernos, pero el 'president' Pere Aragonès hace equilibrios para no enervar a sus socios. La predisposición a sentarse a negociar facilita acabar con la política del choque y las sillas vacías, pero el jefe del Govern reclama una relación de tú a tú centrada en la comisión bilateral y en la mesa de diálogo

El reto de Sánchez pasa por ofrecer a la Generalitat una propuesta que, pese al escepticismo del independentismo, le convenza para seguir negociando y para destensar el conflicto catalán. Superada la convulsión por los indultos con la remodelación de su Gobierno, deberá convencer a ERC para fortalecer el autogobierno abordando cuestiones socioeconómicas urgentes pese a las reticencias de Junts, que ya cuestiona el margen de dos años a la mesa de diálogo. 

La tercera semana de septiembre, Sánchez volverá a escuchar cómo la delegación catalana le exige una consulta y medidas para que los procesados en rebeldía por el 1-O puedan regresar a Cataluña. Descartado de antemano el referéndum y la amnistía, el Gobierno deberá responder cómo se abre a una progresiva desjudialización del 'procés' y cuál es el margen de acuerdo para resolver el conflicto catalán. Pero el compromiso de no volcar responsabilidades políticas en los tribunales se ve enturbiado por una ofensiva de las derechas y por la exigencia de fianzas millonarias por parte del Tribunal de Cuentas, con el Institut Català de Finances y la Abogacía del Estado de por medio. 

'Procés' a parte, el Govern quiere gestionar de forma directa los fondos europeos y asumir el timón de la recuperación socieconómica, mientras Sánchez apuesta por la cogobernanza, un extremo que deberá calibrar para que los republicanos no se descuelguen de los presupuestos generales del Estado. De los avances en la bilateral y en el diálogo dependerá su apoyo. (JÚLIA REGUÉ)

La Monarquía

El presidente del Gobierno ofrece la rueda de prensa de balance del curso político cinco días antes de que se cumpla un año de la salida de Juan Carlos de España. Entonces, Sánchez celebró que Felipe VI quisiera marcar “distancias” con las “presuntas conductas irregulares” del padre y dio a entender que el actual Rey fue el que le instó a abandonar el país. En diciembre, el jefe del Ejecutivo explicó que la Zarzuela tenía una “hoja de ruta de renovación de la Corona en cuanto a transparencia y ejemplaridad”. Dijo que pronto habría “novedades”. Sin embargo, ni el Ejecutivo ni la Zarzuela han dado ningún paso en ese sentido.

Fuentes de la Moncloa explicaron que la ahora ya exvicepresidenta Carmen Calvo estaba trabajando con el jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, en cómo actualizar los “valores éticos” de la institución, pero nada más se ha sabido. Sánchez podría concretar qué medidas se están abordando con la Zarzuela; cuándo se van a aprobar; si el PP, el principal partido de la oposición, está participando de esas negociaciones, y también qué tiene que ocurrir para que la Casa del Rey y el Ejecutivo consideren que Juan Carlos puede volver a España.

El futuro de la institución preocupa al presidente del Gobierno y secretario general del PSOE. En la ponencia marco que el partido de Sánchez llevará al congreso federal de octubre, se incluye la necesidad de “profundizar en la transparencia y rendición de cuentas de todas las instituciones del Estado, incluida la Casa Real”. (PILAR SANTOS)

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