Dicen que los gatos tienen siete vidas. Pues Laguna, el gato salvado en La Palma, casi consumió una de ellas en una dramática situación. Menos mal que cerca de él se encontraba el cabo de la UME, Juan Carlos Núñez, para auxiliarlo y salvarle la vida después de que el felino se estuviera asfixiando por la cantidad de gases y cenizas que había respirado por las emisiones del volcán Cumbre Vieja.

Era de noche y el minino se encontraba inerte y sin poder respirar. Por fortuna este militar que se encontraba de misión de ayuda en la isla, no pudo dejarlo pasar y le realizó una peculiar maniobra de Reanimación Cardio Pulmonar (RCP) con un curioso boca a boca. Después de masajearlo suavemente, el gato volvió en sí.

Maniobra de reanimación al minino

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Más tarde, el pequeño y pelirrojo animal pasó su pertinente revisión en el veterinario para valorar su estado de salud y saber cuándo debía recibir las vacunas pertinentes.

Laguna (que así se llama por el municipio palmero donde fue rescatado) ha encontrado a su ángel de la guarda y una nueva familia: la del cabo Núñez, quien ante la gratitud de una vecina de la zona por haber rescatado al michino lo dejó claro: "la UME no abandona a nadie". Laguna tuvo suerte. No lo abandonaron.