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Reorganización posconvergente

Laura Borràs, posible vicepresidenta de Junts

La jefa del Parlament podría ocupar la presidencia cuando Puigdemont la deje, con Turull de secretario general y con una dirección integradora | Sànchez apuesta por el trabajo estratégico, mientras los distintos sectores van tomando posiciones de cara al decisivo cónclave de junio y julio

Laura Borràs y Jordi Sànchez.

A medida que se acerca la fecha del primer congreso de Junts desde su cónclave fundacional se van ordenando las piezas del puzle de un partido que tiene en su virtud, la heterogeneidad, su principal desafío, la falta de cohesión. El espaldarazo de Jordi Sànchez, secretario general, al exconseller Jordi Turull como sucesor es solo uno de estos movimientos de reorganización del poder interno. Otros, no menores, son la posibilidad de que Laura Borràs, presidenta del Parlament, asuma la vicepresidencia del partido que dirige el expresident Carles Puigdemont, que se forje una lista de dirección integradora de las distintas cabezas visibles y que Sànchez se dedique al pensamiento estratégico mediante un 'think tank', un laboratorio de ideas. Todo ello si se cumple la premisa de los veteranos exconvergentes, que es la del pacto. En caso contrario, la batalla puede ser devastadora.

El primer movimiento de este puzle lo hizo Sànchez. Apostando claramente por Turull, en una entrevista a El Periódico de Catalunya, abrió el baile. De este modo, el todavía secretario general trata de dejar atado un pilotaje del partido coherente con sus ideas: ocupar el centro del tablero, evitar convertir a Junts en un movimiento de agitación, y combinar gestión en el Gobierno autonómico con proclamas en favor de lograr la independencia por la vía de la movilización cuando se den las circunstancias. ¿Qué circunstancias? Nadie en Junts tiene la bola de cristal, pero Turull sin duda -por su pasado convergente- ordenará el partido de forma clásica y mantendrá también el discurso que demandan las bases más radicales en favor de volver a provocar un conflicto abierto con el Estado. El problema del gesto de Sànchez es que puede dar a Turull una imagen de hombre señalado a dedo por el actual secretario general, cuando Sànchez tiene diversos adversarios internos.

El siguiente movimiento, en paralelo con el primero, es la posición de Borràs, que fue candidata del partido en las elecciones y ocupa la presidencia del Parlament. Su entorno sostiene que ha de aspirar al más alto nivel, que en unas primarias -como sucedió con las que ganó a Damià Calvet para ocupar el cartel electoral- arrasaría y que cuenta con el apoyo entusiasta de las bases. Pero cuenta también con un cierto nivel de desgaste y con el rechazo de los sectores más pragmáticos. Si se impone la tesis mayoritaria, debería llegar a un acuerdo con Turull. Y la lógica interna apunta a que ocupe la vicepresidencia del partido a la espera de que Puigdemont decida dejar este cargo -como sopesa- para centrarse en la presidencia del Consell per la República. Está por ver que Borràs acceda a este movimiento de fichas, que podría comportar que desaparecieran las otras vicepresidencias existentes -Josep Rius, ya es portavoz, Anna Erra preside el consejo nacional, y Turull sería aupado a secretario general- para elevar más la figura de Borràs.

Los satélites, decisivos

Pero el ecosistema de Junts es complejo. En torno a Borràs se mueven figuras de dentro y fuera del partido que, como el expresident Quim Torra, enarbolan la bandera de la máxima exigencia para formalizar ya mismo la proclamación de independencia y abominan de la gestión autonómica. Este peso -considerado un lastre inadmisible por parte de las voces más posibilistas- ha de ser tenido en cuenta en las ecuaciones sobre Borràs, por si puede ser dejado al margen de su vicepresidencia.

También es clave la figura de dirigentes que de entrada no están alineados ni con la presidenta ni con Turull, que ocupan puestos en el Govern y el partido y que pueden tener peso específico a la hora de formar la ejecutiva que salga del congreso. Todos esperan que no haya dos listas en liza sino una sola candidatura. Turull cuenta con cargos en el Govern, como las conselleras Cervera y Ciuró, y con dirigentes de gran ascendencia, como Josep Rull o el propio Calvet, que remarán a su favor sin dudarlo. Otros dirigentes a tener en cuenta son Albert Batet, jefe del grupo parlamentario, o Míriam Nogueras, cabeza visible de la formación en el Congreso.

Las estrategia independentista

Sin duda el congreso dirimirá una lucha por el poder, pero en paralelo se pondrán a debate las ideas. Las ponencias -que podrían ser finalmente cuatro: política, organizativa, políticas sectoriales y municipal- debatirán la hoja de ruta. Ahí, en la estrategia, es donde Jordi Sànchez podría ocupar un cargo destacado, liderando un laboratorio de ideas. No ha desvelado su futuro pero sí confirmado que seguirá en Junts y que tiene querencia por el análisis político. Una manera de intentar seguir influyendo en el pilotaje. El enfrentamiento entre Sànchez y los más radicales ha sido constante en estos dos años, mientras Puigdemont ha evitado en todo momento meter baza en cuestiones internas del día a día.

La batalla de las ideas no es una cuestión abstracta, porque impregna decisiones clave como la política de alianzas -Sànchez abre por ejemplo la puerta a pactar con el PSC en el ámbito municipal-, la relación con ERC y la estabilidad del Govern. Un Govern en el que no se descarta que pueda haber cambios de carteras de Junts tras el congreso para afianzar la nueva etapa.

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