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Ayuntamiento de Madrid

¿Qué tienen que aclarar ante el juez los comisionistas del caso mascarillas?

Los imputados Medina y Luceño comparecen este lunes por primera vez ante el juez que instruye la causa abierta en su contra

La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital, Rita Maestre, en los Juzgados de Plaza Castilla.

Ya les hemos visto y oído en una sede judicial, la de la Fiscalía Anticorrupción. Pero Luis Medina y Alberto Luceño todavía no se han visto cara a cara ante el juez que lleva su caso, el titular del Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid, Adolfo Carretero. Este lunes tendrán una oportunidad para explicarle cómo se produjo su participación en la venta al Ayuntamiento de Madrid de mascarillas, guantes y test de antígenos en lo peor de la pandemia a cambio de comisiones millonarias.

Sus explicaciones no convencieron al fiscal Anticorrupción adscrito al caso Mascarillas, Luis Rodríguez Sol, que tras casi 17 meses de investigación decidió presentar una querella contra ambos por los delitos de estafa agravada, falsedad en documento mercantil y blanqueo de capitales. La lista se vio después ampliada con el de alzamiento de bienes, tras comprobarse que se desprendieron de los bienes adquiridos con sus astronómicos beneficios, pese a que ya estaban siendo investigados por el ministerio público.

¿Cómo contactaron con el Ayuntamiento de Madrid?

Uno de los puntos clave para saber hasta dónde llegarán las pesquisas judiciales es saber cómo contactaron con el Ayuntamiento de Madrid para ofrecerse para adquirir mascarillas en China justo en el momento en que eran el producto más cotizado. Anticorrupción afirma en su querella que "la persona que inicialmente contactó con el Ayuntamiento de Madrid fue Luis Medina, aprovechando su condición de personaje conocido en la vida pública y su amistad con un familiar del alcalde" madrileño, José Luis Martínez-Almeida. Se trata de su primo "el guapo", el abogado Carlos Martínez-Almeida.

Así llegaron a la coordinadora general de Presupuestos del Ayuntamiento, Elena Collado, con la que ya solo trató Luceño para formalizar los contratos y, en un momento dado, hasta bromear con pedirle una medalla por su labor. El regidor madrileño sostiene que su primo solo le facilitó un correo electrónico al que dirigirse y que nunca ha sido llamado a declarar por Anticorrupción, lo que excluye cualquiera trato de favor.

¿Por qué cobran comisiones tan altas?

En los tres contratos firmados entre la Empresa de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid y la empresa malaya de San Chin Choon se firmaron tres contratos. Las comisiones pagadas por las mascarillas fueron el 60% de lo pagado por la entidad municipal, el 81% con los guantes y del 71, con los test, una de cuyas partidas ni servía para detectar el virus.

Este es el punto donde más pueden diferir las versiones de los dos imputados, porque Medina asegura que lo que él cobró forma parte del margen previsto en este tipo de negocios y Luceño le engañó, porque cobró tres veces más que él. En las mascarillas el primero cobró un millón de dólares y el segundo, tres, y prácticamente en la misma proporción se repartieron la de los guantes. En los test es donde hay menos diferencia (915.000 dólares cobró Medina y 2,1 millones, Luceño). Cuando Collado, al comprobar el precio al que se venden en un supermercado, advierte de que han sido timados con los guantes, Luceño le devuelve 4 millones de su comisión, aunque lo hace pasar como que ha negociado con la empresa malaya.

¿Por qué aportan documentos falsos para justificarlo?

La empresa madrileña pagó a la malaya un total de 11.14.330 dólares mediante transferencias a una cuenta del Malayan Banking Berhard (Maybank). Desde Malasia Luceño recibió 5,1 millones de dólares en su entidad bancaria en Madrid, que le pidió que justificara el movimiento. Él lo hizo aportando varios documentos que resultaron falsos, entre ellos una carta en la que se presenta como agente exclusivo de la compañía malaya para el suministro y obtención de carne congelada (incluidos productos de protección sanitaria) para su importación y exportación a China. Todos ellos los hizo el propio Luceño, según Anticorrupción. Y repitió la operación cuando Medina se vio en la misma situación, cuando su banco recibió una transferencia de un millón desde Malasia.

¿Por qué gastaron tan rápido el dinero?

Ninguno de los dos tardó en gastar el dinero recibido. Luceño gastó 60.000 euros en una estancia en un hotel, se compró tres relojes Rolex y siete coches de alta gama (solo uno de ellos, el Ferrari, costaba 355.000 euros), así como una vivienda en la madrileña localidad de Pozuelo de Alarcón por 1.107.400 euros. Por su parte, Medina se compró un yate por 325.515 euros al que llamó Feria en honor al título nobiliario familiar e invirtió en títulos financieros.

Para garantizar la responsabilidad civil a la que ambos pueden ser condenados, el juez Adolfo Carretero les ha impuesto sendas fianzas. Al no poder cubrirlas con los bienes en su poder, porque se han desprendido de ellos, decretó el embargo de sus bienes y en el caso de Merino de la herencia de su abuela que le pueda corresponder. En sus comparecencias ante el fiscal, este les advirtió de que cometerían un nuevo delito de alzamiento de bienes si se desprendían de alguno, porque les estaba investigando formalmente.

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