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Rosa Aguilar: "No soy para nada un animal político, soy una persona de sentimiento"

Su década de alcaldesa de Córdoba terminó abruptamente un 23 de abril de 2009, cuando su evolución ideológica se topó con José Antonio Griñán, que le abrió las puertas de la Junta

Rosa Aguilar: Experiencia política

Rosa Aguilar: Experiencia política. A.J.González

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Rosa Aguilar: Experiencia política. Irina Marzo

De ser militar, Rosa Aguilar Rivero (Córdoba, 1957) luciría en la solapa de sus icónicas chaquetas galones para aburrir a un ejército. Ha sido todo o casi lo que se puede ser en política, la actividad a la que ha consagrado 35 años de su vida y ahora anuncia que la deja. Su década de alcaldesa de Córdoba terminó abruptamente un 23 de abril de 2009, cuando su evolución ideológica se topó con José Antonio Griñán, que le abrió las puertas de la Junta. Cerró entonces su etapa en IU e inició una carrera ascendente que la llevó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y, más tarde, de vuelta a Andalucía, donde concluye su maratón. De silencios a veces más elocuentes que sus palabras, Rosa dice que deja la primera línea de batalla, pero "ni la segunda ni la tercera".   

Pronto será técnicamente una jubilada, le haré las tres preguntas que se hacen en estos casos: ¿Echará de menos su trabajo? ¿A qué va a dedicar ahora el tiempo? Y ¿cómo le va a quedar la pensión?

He estado toda mi vida trabajando, tengo cotizados 39 años o por ahí. Empecé a trabajar en CCOO cuando aún estaba estudiando. Me he ido de la primera línea de la política, pero no me siento en ese sentido jubilada sino activa. En ese espacio de la política voy a seguir trabajando, cuando me inviten a alguna conferencia o mesa redonda. Pienso que puedo seguir aportando. 

Pero, ¿qué planes personales tiene?

Voy a seguir trabajando en el PSOE con los Cristianos Socialistas. Creo que es importante para que muchas personas en la izquierda que son creyentes, practicantes o no, sepan que hay un espacio para hacer realidad esas políticas sociales que nos hagan más iguales y que se avance en solidaridad y justicia social.   

Entonces se retira de la primera línea, pero no de la segunda. 

Ni de la segunda ni de la tercera, voy a estar en política de otra manera. Qué duda cabe que esa decisión comporta que tendré más tiempo para mi familia y amigos, a quienes les he quitado demasiado y quiero devolvérselo. Me siento en deuda con ellos. Aunque siempre me han tenido en los momentos que me han necesitado, para mí no es bastante. 

 Pese a sus vaivenes, ¿la vida siempre la mantuvo en Córdoba?

Siempre. Estando en el Congreso de los Diputados, estuve un año que iba y venía todos los días en AVE. Trabajaba en el tren, en los aviones, y trataba de descansar, porque a veces llegaba fundida.

La política ha sido finalmente su profesión... y su vida.

Yo me empeñé en hacer Derecho porque hubo personas de ese ámbito que influyeron en mí, como Filomeno Aparicio o Rafael Sarazá, que ayudaban a la gente a través de la abogacía y tenían un compromiso social. Cuando nos veían con 17 o 18 años ya metidos en la política siempre nos decían: lo primero es terminar la carrera, que luego seréis mucho más útiles a los trabajadores. Seguí esa senda y estuve durante un tiempo ejerciendo.

 Entiendo que no podía imaginar para nada lo que vendría después.

Para nada. No me gusta imaginar las cosas, me gusta vivirlas cuando llegan, pero cuando me paraba a pensar me veía en ese mundo del Derecho ayudando a gente. Cuando me plantearon que fuera de asesora a la Diputación me fui de una forma temporal; luego me plantearon ir a las elecciones con Herminio Trigo, aunque para mí era un momento muy difícil con mi madre muy enferma, por eso dije que bueno pero para no salir. Lo que pasa es que luego salí. Empecé en el 87 como concejala. Entonces siempre pensaba: cuando termine esto me vuelvo a mi despacho. Pero surgieron circunstancias...

...Iba cambiando el Código Penal.

La situación... Del Ayuntamiento, al Parlamento, a la Diputación... En un momento dado llegué a estar en los tres sitios a la vez. Siempre tuve la referencia de mi despacho, pero a veces las cosas no son como tú las piensas, sino como surgen. Del Parlamento, al Congreso, donde fui la primera mujer portavoz, y de ahí a la Alcaldía. Los compañeros de aquella época depositaron la confianza en mí y yo tenía que devolvérsela hecha trabajo y compromiso. Es lo que he hecho: trabajar y trabajar. Yo me he vaciado trabajando, me he entregado de lleno y de corazón. Entiendo que la política es cercanía y realidad, y tienes que estar con la gente y que nadie se confunda con el populismo. Populismo es otra cosa y lo estamos viendo ahora.  

¿Qué queda de aquella adolescente que se afilió al PCE y qué ha cambiado irremediablemente?

Quedan muchas cosas. Lo más importante: los valores que te hacen caminar por la vida. Si no los tienes no tiene sentido que estés en política porque no los puedes transmitir: ser más humano, solidario y justo. De pronto nos hemos encontrado en un mundo donde solo existe la competitividad y eso nos destruye al final a todos. Hay que sustituir eso por solidaridad, compañerismo y humanismo, que es lo que nos puede hacer avanzar. Ahí tenemos un campo muy importante en la izquierda para trabajar. 

¿Y qué ha cambiado?

La experiencia te cambia para mejor, porque, soy autocrítica, y te das cuenta que queriendo acertar te has equivocado y tienes que saber pedir perdón. Situarse siete escalones por encima por ser político, pues no, no hay súperhombres, ni súpermujeres. Hay que normalizar la relación y que la gente nos conozca tal cual somos.  

¿En qué difieren la Rosa Aguilar privada y la Rosa Aguilar pública de la que usted habla a veces en tercera persona?

Hay solo una Rosa en política y en el ámbito personal. Hombre, en el ámbito personal soy una persona bromista y que me gusta disfrutar, mis amigos lo saben. A veces en la tensión del día a día te cogen en gestos serios, y aunque soy seria, a mí me gusta reírme como a cualquiera.

Ha conocido a muchos políticos, ¿con cuál se queda?

Hay personas especiales y muchos con los que quedarse. Sería injusta si señalara a uno solo. He tenido la fortuna de trabajar con personas excepcionales tanto en mi etapa de IU como en mi etapa del PSOE. He aprendido mucho de ellos y te puedo asegurar que vienen conmigo.  

¿Qué piensa si le digo Julio Anguita?

Una persona muy importante en mi vida. Eso es así, no lo voy a negar nunca. He aprendido de mis mayores y podría nombrar a tantas personas... Concha Caballero, mi amiga del alma... En mi etapa socialista, igual. Pienso en Pepe Griñán, en Alfredo Pérez Rubalcaba, en Carmen Chacón... Siempre he agradecido lo que me han enseñado y las manos que me han tendido. 

¿Tiene sentimientos un animal político?

No soy para nada animal político. Si se bucea un poco en mí, soy una persona de sentimiento, que es el que me ha llevado a tomar decisiones, el motor de mi vida. Otra cosa es que hay momentos en política en que no puedes mostrar esos sentimientos, pero no he tenido ningún pudor al hablar en público de algunas personas desde el sentimiento. 

Usted ha sido muy cauta en mostrar sus emociones en público, pero quedaron retratados momentos como aquel abrazo partido con el entonces responsable de IU, Enrique Centella, ¿fue aquello un antes y un después con su antigua formación? ¿Qué fue lo más duro de separarse de sus antiguos compañeros?

Precisamente, lo más duro eran los sentimientos y afectos que tenía con muchísimos de ellos. Yo a la gente que quiero la quiero para siempre. Si quiero, quiero de verdad. Afortunadamente los amigos que tenía entonces los conservo en un 99%. Tengo amigos que siguen perteneciendo a IU y al PCE. 

¿Qué fue lo más doloroso de entonces?

El tener que romper. Si analizas declaraciones mías antes de marcharme ya se ponía de manifiesto que no estaba cómoda en el proyecto [de IU] y lo dije públicamente, que estaba tomando un sesgo con el que no me identificaba. Pensaba que aquella no era la Izquierda Unida que habíamos conformado. En ese contexto, la vida hace que vivas circunstancias que te corroboran que no debes estar y que te tienes que marchar.

¿Cuándo dijo en IU ya no puedo más?

Ya llevaba tiempo pensando que no debía estar más tiempo. Hablé con los compañeros que tuve que hablar y nos pusimos manos a la obra a trabajar por la ciudad, pero ya con otro horizonte. 

¿Qué pasa el 23 de abril de 2009?

Nadie imaginaba que Griñán iba a ser presidente de la Junta. Pepe y yo teníamos amistad desde hacía mucho tiempo porque la forjamos trabajando cuando él era ministro por temas que afectaban a empresas y trabajadores de Córdoba. Nos tenemos muchísimo cariño e hicimos una amistad que perdura en el tiempo. 

Nadie esperaba que Griñán fuera presidente, pero tampoco que usted dejara de ser alcaldesa. 

Yo no esperaba que Pepe me llamara, pero en el horizonte mío estaba marcharme. Hay personas que lo saben y estoy diciendo la verdad. No quiero hablar de esto porque nunca lo he hecho y no lo haré ahora porque me vaya. En ese momento en que me llama Pepe, me hace llegar que quiere que forme parte de su proyecto, respetándome totalmente y sin pedirme que me afiliara al partido, y yo hablo con quien tengo que hablar. Entonces tomo la decisión de que es el momento de hacer el relevo en la Alcaldía y de marcharme. Pensé, además, que desde la Junta podía hacer mucho por Córdoba.

Pepe Griñán me hace llegar que quiere que forme parte de su proyecto, respetándome totalmente y sin pedirme que me afiliara al partido, y yo hablo con quien tengo que hablar"

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¿Qué piensa por cierto de Griñán respecto al tema de los ERE?

Ahora se ha puesto de manifiesto cuando ha presentado su libro que es una persona muy querida. La gente se ha volcado con él para mostrarle el cariño y el respeto. Pepe es un tío muy honesto y muy querido. 

¿Qué quiso hacer como alcaldesa y no pudo?

Siempre hay cosas. Algunas planificadas, que pueden parecer poco importantes pero que pueden transformar un barrio, que se han hecho luego más tarde y me ha dado alegría. La plaza de San Agustín, por ejemplo. Hasta el crecimiento que está teniendo la ciudad que es todavía del plan general que nosotros hicimos. Pero algo que creo que hubiera venido muy bien fue el Palacio de Congresos de Koolhaas. No salió y no fue por falta de trabajo ni de apuesta municipal, pero parece que todos se volvieron en contra. 

Costó mucho dinero pese a no hacerse, ¿no fue por tanto un error?

Al final conseguimos rebajar bastante, pero bueno no se pudo realizar y ya está.

¿Dónde cree que ha dejado su huella?

En el Plan de Ordenación Urbana que hacía de Córdoba una ciudad diferente, en lo que significa mantener una ciudad humana, con espacios para el disfrute y el encuentro de la gente, que respetara el sentir cordobés de vivir en la calle. Hemos conseguido entre todos una ciudad amable, frente a otras que han crecido mucho pero sin planificación. Eso costó su trabajo porque entonces era el tiempo de las obras mastodónticas y de los bloques de 20 pisos, aquí se mantuvo otra línea. 

Aquí teníamos el tope de la torre de la Mezquita. Por cierto, ¿entiende zanjado el debate sobre su titularidad?

Creo que el Gobierno de España ha dado un paso adelante y que se consiguió que toda la información relativa a la Mezquita apareciera como tal, y que se estén haciendo inversiones permanentes.

¿Cree que habría que cambiar la gestión del monumento?

Ya manifesté como consejera que hubiese sido bueno crear una comisión con la Iglesia y el ámbito público para trabajar en un objetivo común. Ahora el Gobierno ha dado unos pasos, en aquellos momentos se dieron otros, y algo se ha avanzado.  

En lo urbanístico también hay alguna mancha: las parcelas, que proliferaron mucho durante su etapa, y las naves de Colecor. 

Precisamente en mi etapa no proliferaron las parcelaciones. De todos maneras, me alegro de que el anterior Gobierno de la Junta, con el PSOE y el Consejo del Movimiento Ciudadano, avanzara en la LISTA y que se abran puertas para dar una solución definitiva a miles de personas que viven ahí desde hace muchísimos años. Hay que ir dando pasos. 

¿Y las naves de Colecor?

A ver, yo ya no estuve y vinieron otros y ahí están. 

El fútbol ocupó un capítulo importante de su vida, decían que fue la arquitecta del Córdoba de la etapa de Sandokán y Pepe Romero. ¿Qué se lleva de aquella época?

Y un poquito antes también. El recuerdo que tengo es que tuvimos que tomar una decisión para salvar el Córdoba CF y echamos adelante, fuimos decididos y nos pusimos al lado del equipo. Entonces estaban Perico Campos, Roberto y muchos más, todo el mundo empujando para salvar el equipo y el Ayuntamiento arrimó el hombro para salir al frente. 

¿Sigue siendo tan futbolera?

Sí, y sigo animando al equipo. He sido socia muchísimos años. Hemos ascendido y tenemos que seguir porque Córdoba es una ciudad de primera y el equipo merece estar también en Primera. 

¿Dónde ha visto más machismo: en las direcciones de los partidos o en las gradas de fútbol?

El machismo es transversal y se encuentra en todos sitios. La realidad es que existe el machismo, la violencia de género y siguen asesinando a las mujeres. El compromiso tiene que ser cada día más y mayor para erradicar definitivamente la violencia de género y caminar hacia la igualdad plena. No es fácil, porque la igualdad real en todos los campos cambia el mundo y hay mucha gente interesada en que no cambie.

El 'rosismo' no existe. La gente lo inventa. Que haya personas que a mí me quieren y me hayan defendido, sacando la cara por mí, eso es simplemente una opinión que hay que respetar"

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¿Qué es el rosismo?

Eso no existe. La gente lo inventa. Que haya personas que a mí me quieren y me hayan defendido, sacando la cara por mí, eso es simplemente una opinión que hay que respetar. Cuando tienes la oportunidad, como yo he tenido, de conocer a la gente en la cercanía, de escuchar, de conocer problemas suyos, se establecen unos vínculos que lo mismo que defiendo yo a esas personas a capa y espada, esas personas que te conocen como alcaldesa y en lo humano hablan desde su experiencia. No es que sean rosistas, son seres humanos con quienes has conectado por distintas razones. 

Una promesa que hizo, no cumplió y aún recuerda.

No soy consciente de ello, si fuese así pido perdón. En la Alcaldía aprendí una cosa importante: a las personas les tienes que decir la verdad. Decirles que no puedes hacer algo y si no puedes, al menos orientarlas, decirles haz un escrito o ve a tal sitio.  

¿Cuál era su truco nemotécnico para recordar caras y nombres y saludarlos luego a todos?

Te acuerdas porque te han contado muchas cosas. Nadie se puede imaginar lo que es el despacho de una alcaldía. No viene todo el mundo a pedir, a veces simplemente vienen a hablar, a contarte lo que les está pasando. A veces van a pedirle a su alcaldesa una opinión. ¿Cómo se te va a olvidar una persona que te ha confiado cosas íntimas, personales? 

¿Pisan los políticos de hoy más el ‘tiktok’ que la calle?

Las redes están bien [ella no tiene] A mí lo único que no me gusta es que se haga con ellas política a base de fake news. Están bien, pero la relación humana no la sustituye nada. En el espacio de la política y en la propia vida. Hay que estar al lado de la gente, escucharla y mirarla a la cara. Y si te equivocas, pedir perdón y rectificar.

En el poder, ¿todo tiene que ser transparente o hay cosas que es mejor que no conozca el ciudadano?

A nivel de Estado, para eso está la comisión de secretos oficiales, porque hay cuestiones, que no es que no deba conocer la ciudadanía, pero que deben quedar en ese ámbito. Más allá, no hay nada que esconder: las cuentas son públicas y las decisiones se toman y aparecen en las actas. 

Las cuentas son públicas ya hasta para el Rey. 

Y está bien que lo sean. Cuanto mayor transparencia, mejor.

Usted que lo ha conocido de cerca, en el Ayuntamiento, en la Junta de Andalucía y en el Gobierno, ¿qué es el poder?

Cada persona tiene una sensación y un sentimiento sobre lo que es el poder, precisamente por eso cada uno lo ejerce de una manera distinta. El poder es la gente, no eres tú, el poder está fuera de ti.

¿Han intentado comprarla alguna vez?

No, no lo hubiera permitido. No lo han intentado y no lo hubiera permitido. 

No han intentado comprarme nunca y no lo hubiera permitido"

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Hasta sus enemigos políticos le han alabado la capacidad infinita de trabajo, ¿cuál ha sido el combustible de ese motor y qué papel ha jugado su ambición?

Trabajar 24 horas no es por ambición personal, es por el sentido del compromiso que tienes. Si contraes un compromiso con tu ciudad, tienes que volcarte, arrimar el hombro. Si estás ahí para hacer el bien a la ciudadanía, para que Córdoba avance, para que sea un referente internacional te tienes que volcar. Además me ha servido el cariño que he recibido, algunos no estaban de acuerdo conmigo pero me respetaban. 

Ha sido una jefa muy dura, ¿cuántas veces pensó que se había pasado?

Lo reconozco soy muy exigente, pero si me he pasado he pedido perdón. Además con mis colaboradores he tenido mucha suerte. 

¿De qué se ha tenido que privar por ser un personaje público? ¿Qué no ha podido hacer pese a apetecerle mucho?

Un montón de cosas. Te tienes que privar de muchas. Cuando tú eres personaje público sabes que tienes limitaciones y lo aceptas con normalidad. No quiere decir que no puedas pasártelo bien, pero hay líneas que tienes que preservar, porque si eres un referente tienes que serlo en positivo.

Usted que ha sido muy celosa de su vida privada, ¿qué lugar ha ocupado el amor en su vida? ¿Cuántas parejas ha perdido por su trabajo?

Alguna. Cuando tienes que trabajar tantísimas horas, cuando sabes dónde empiezas la mañana pero no donde terminas la noche, es complicado, pero bueno para todo hay espacio. Las personas cuando te quieren así son generosas.

¿Ha cosechado en política más amigos o más enemigos?

Amigos, no me cabe la menor duda. Me quedo con lo bueno, me puede caer mejor o peor una persona pero no he tenido con nadie ningún problema en ninguna de las instituciones que he estado. 

¿Se arrepiente de algo en su vida política?

Siempre hay cosas de las que arrepentirse, porque cuando eres joven eres muy impulsiva y con el tiempo te das cuenta de las consecuencias de las cosas que se dicen. Pero las cosas pasan y lo mejor es reconocerlo, hablarlo y solucionarlo si la vida te da posibilidad.

Desde que Susana Díaz perdió las primarias, usted ha mantenido un perfil muy bajo de apariciones públicas. ¿Por qué?

No es exactamente así, pero es que al iniciarse la legislatura vino la pandemia, que al principio viví regular como todo el mundo por la incertidumbre. Al Parlamento no se ha podido ir como era lo habitual durante meses. Yo me he dedicado sobre todo a la presidencia de la comisión de Hacienda y Financiación Europea, que ha sido bastante buena desde el punto de vista de los contenidos y de la relación. Era una etapa en la que yo ya estaba de salida, para entendernos, y era bueno que otros compañeros más jóvenes estuvieran en la primera línea. 

¿Qué le diría a la gente que dice "Juanma Moreno no lo está haciendo tan mal"?

Creo que la pandemia ha tapado muchas de sus decisiones y no se han notado aún los efectos, pero cada día hay más conciertos privados en la sanidad pública y más universidades y educación privadas. Juanma hace lo mismo que hizo Rajoy y que hizo la derecha: preparar el camino para privatizar servicios públicos esenciales. Ha preparado el camino de la privatización sigilosamente y abrazado a la extrema derecha.

¿Cuál es su quiniela para el 19J?

Espero que haya una movilización importante de la izquierda. En Andalucía nos jugamos perder derechos y oportunidades, y no tener un gobierno de la derecha y de la extremaderecha que sería tremendamente negativo. Las mujeres que queremos caminar en igualdad, tenemos que pensar que estamos hablando de un partido que niega la violencia de género y que no cree en Andalucía ni en las autonomías. 

Rosa Aguilar: Elecciones andaluzas

Rosa Aguilar: Elecciones andaluzas A.J.González

Pues Macarena Olona ha dicho que se "postra ante Andalucía". 

Sí, postrada, Olona lo que quiere es hacer el caldo gordo con Andalucía. Lo que tiene que explicar es por qué se presenta si no cree en esta tierra, ni en su autonomía. Igual que nos levantamos un 28F habrá que hacerlo el 19J. Hay que decir por aquí no, porque al final nos desmontan Andalucía con todo lo que hemos arrimado el hombro todos los andaluces. No nos puede dar igual. 

Después de la entrevista me queda claro que está feliz, pero no sé si se va a jubilar o no. 

Yo estoy feliz con la decisión que he tomado, porque voy a tener más tiempo para estar con la familia y poder viajar.  

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