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El rearme español

El jefe de la ciberdefensa militar advierte: “Recibimos a diario ataques de estados potenciales enemigos”

El MCCE, área de guerra informática de las Fuerzas Armadas, duplicará sus tropas ante el crecimiento de la amenaza

El vicealmirante Javier Roca, comandante del Mando Conjunto del Ciberespacio, habla en las jornadas STIC del CNI CCN.

El vicealmirante Javier Roca, comandante del Mando Conjunto del Ciberespacio, habla en las jornadas STIC del CNI CCN. / El Periódico

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

Es la división más joven y pequeña de los ejércitos españoles, pero ya está en guerra. Mientras el resto de fuerzas armadas se adiestran para disuadir o afrontar un conflicto, el Mando Conjunto del Ciberespacio no puede decir que se ejercita en paz. Es lo propio de esta etapa. Lo señalaba este martes el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante Teodoro Esteban López Calderón, en las jornadas STIC de ciberdefensa que organiza el Centro Criptológico Nacional: en el entorno y la época que vivimos, “resulta difícil distinguir cuándo estamos ante actividades en zona gris y cuándo directamente en conflicto”.

La situación ha sido comentada en los mismos términos y en el mismo evento por el vicealmirante Javier Roca, comandante de ese mando ciberespacial que en la sopa de siglas de las Fuerzas Armadas se conoce como MCCE. El ciberespacio es el quinto dominio de la defensa -tras Tierra, Mar, Aire, Cosmos...- y “es un dominio que ya está en guerra; en el ciberespacio hemos pasado a la permanente confrontación”, aseguró.

Y esa confrontación consiste en un conjunto de ofensivas silenciosas que se entrecruzan por el mundo. “Recibimos diariamente ataques de estados potenciales enemigos que intentan infiltrarse en nuestros sistemas -energía, luz, banca, sanidad, transportes...- para que, cuando ellos quieran, puedan doblarnos la rodilla”, relató Roca.

A este escenario operativo se enfrenta el MCCE, que ya ha cumplido 12 años de existencia. De 150 componentes iniciales ha pasado a 500 soldados tocados con la boina gris que poco a poco les está dando a conocer. Y creciendo a un ritmo de un centenar anual, sus jefes esperan contar con entre 1.000 y 1.400 efectivos, el doble de los de hoy, en cinco años. En términos porcentuales, es la unidad española que más va a crecer.

Ataques cada día

El crecimiento previsto del MCCE trata de adaptarse al engrosamiento de la amenaza. La otra parte del dispositivo contra ataques cíber del Ministerio de Defensa, el CCN -cuyo número de efectivos es materia reservada- tuvo que gestionar el último año 200.000 incidentes de ciberseguridad, ataques de los que 278 entraron en la categoría de “críticos” con un crecimiento del 293%.

Fueron detectados y neutralizados también 128 casos severos de ciberespionaje. O sea, aplanando la estadística, prácticamente cada día España sufre un atentado de relieve contra su seguridad informática. Y no es el único país objetivo.

La experiencia ucraniana ha enseñado a los aliados de la OTAN que las campañas intensas de ciberataques preceden a la guerra física, son un preparativo para debilitar la organización y las infraestructuras de quien va a ser atacado cuando la guerra de bits pasa a la guerra de balas. El mundo ha entrado en las llamadas “guerras de información”, conflictos que, dijo el JEMAD, “no solo se van a librar con municiones tradicionales, sino con bits y decisiones tomadas en milisegundos para ayudar al mando”.

Un soldado del Mando Conjunto del Ciberespacio observa el emblema de su unidad.

Un soldado del Mando Conjunto del Ciberespacio observa el emblema de su unidad. / JJF

El Estado Mayor de la Defensa, del que depende el MCCE, ha señalado como objetivo imprescindible conseguir la superioridad en un dominio que creen “transversal”: afecta a la sociedad civil, a las mentes de los ciudadanos, a las plataformas militares marinas, aéreas y terrestres, a las infraestructuras críticas, a las empresas…

Escuela de ciberoperaciones

Estas previsiones se han hecho este martes en las salas de Kinépolis, que acoge las jornadas STIC del Centro Criptológico Nacional (CCN, la división de ciberseguridad del CNI). Es un enorme multicine que está a escasos dos kilómetros de la base militar de Retamares. En ese acuartelamiento madrileño está la sede del MCCE, que se está quedando pequeña. La unidad ha tenido que pedir espacio prestado al Ejército del Aire. La base "no tendrá otra que crecer: necesitamos un centro de proceso de datos para educar a nuestra IA; necesitamos más voltios y más espacio”, apuntó en el atril el capitán de fragata retirado, y asesor del MCCE, Enrique Pérez de Tena.

Entre los proyectos que desgrana, además de la edificación de una inteligencia artificial de respuesta y prevención de ciberataques en colaboración con el CNI, y además del diseño de una ciber-reserva española de voluntarios, el MCCE está construyendo la Escuela Militar de Ciberoperaciones, que ya ha formado a dos promociones y que está a la espera de edificio propio. Su futuro, quizá, sea el de constituirse en academia del dominio, como la hay Naval, del Aire, de Infantería, o Artillería.

Iker y Ainara, los dos soldados del MCCE que protagonizarán un cómic promocional para adolescentes

Iker y Ainara, los dos soldados del MCCE que protagonizarán un cómic promocional para adolescentes / El Periódico

Además, tiene en marcha la creación de un ciber-range, un campo de maniobras virtual y secreto. La OTAN dispone de momento de uno, el del Centro de Excelencia en Ciberdefensa de Tallín (Estonia), que celebra cada año los ejercicios Locked Shield (escudo cerrado) con el servidor CR14, numerosas naciones participantes y un centenar de hackers profesionales contratados para hacer de enemigo.

El MCCE organiza además el hackaton Talent4Cyber, el único del mundo en el que los operadores civiles que participan se ven inmersos en una operación militar real.

Superioridad ciberespacial

Ante la amenaza ciber, en opinión del JEMAD López Calderón no basta solo con el escudo. “La superioridad en el ciberespacio, como en todo lo demás, solo puede obtenerse de la disposición y empleo de capacidades ofensivas”, ha subrayado.

En el atril de las jornadas STIC, el jefe del Estado Mayor de la Defensa pidió un “un compromiso inversor sostenido y sostenible” en innovación, avances en soberanía tecnológica, y entre ellos “una IA soberana, auditable, segura y alineada con el auge de las tecnologías cuánticas”.

Parafraseando un dicho del sector, “no estamos en una era de cambio, sino en un cambio de era”, resumió el vicealmirante Roca. En el Mando Conjunto del Ciberespacio trata de extender una actitud de “eterno aprendiz”, siguiendo una analogía de la Guerra de las Galaxias: el jedai y el padawan, jóvenes militares en constante formación a los que Pérez de Tena tilda con un eslogan: “Boinas grises, guerreros del ciberespacio”.

Con esa prenda de cabeza, con capa y con espadas luminosas como las de Luke Skywalker se está empezando a ver a dos curiosos personajes de cómic. Los militares les han puesto dos nombres vascos, Ainara e Iker. Son los protagonistas de un tebeo dirigido a adolescentes, que están preparando para mostrarse a público joven, la atracción de talento en la que andan empeñadas las Fuerzas Armadas.

La búsqueda de personal, más que nativo digital, preparado en la segunda revolución cibernética, es clave en una defensa en la que, como ha explicado Javier Roca, pesan “las tres P: pasta, personas y proyectos” para asegurar un territorio inmenso, el virtual, en el que “la superficie de exposición es enorme, y en el que tenemos que tapar cada uno de los miles de agujeros que produce el 5G, porque al malo le basta con encontrar una vulnerabilidad para meterse. Ciberatacar es mucho más fácil que ciberdefender”.

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