En el Congreso
Junts tumba con PP y Vox la senda de estabilidad del Gobierno para los Presupuestos
Todas las formaciones critican el reparto del déficit y la escasa capacidad financiera que se otorga a las comunidades autónomas

El diputado de Junts Josep Maria Cruset y la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, llegan a una sesión plenaria, a 12 de diciembre de 2024, en Madrid (España). / EP

El Gobierno llegó este jueves al Congreso habiendo asumido ya la derrota de la senda de estabilidad, el paso previo a la elaboración de los Presupuestos. No ha habido sorpresa alguna. Como ya hiciera el año pasado y venía avisando semanas de que lo volvería a hacer, Junts ha votado en contra, junto a PP, Vox y UPN. 178 'noes' que se han impuesto a los 164 'síes' del Gobierno y la mayoría del resto de aliados, a excepción de los cuatro diputados de Podemos y una parlamentaria de Compromís que se han abstenido. Ahora, el Gobierno deberá intentar, por segunda vez, aprobar los objetivos de estabilidad antes de poder acudir a la última regla de gasto vigente, aprobada en 2022, para confeccionar las cuentas públicas. La única victoria es haber logrado la aprobación del último decreto con ayudas para los afectado por la dana.
Hace poco más de una semana, el Consejo de Ministros aprobó el techo de gasto de 216.177 millones de euros para las cuentas del año que viene, una cifra récord que supone un 8,5% más respecto a los 199.171 millones de 2025. Este jueves, antes de la votación, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, mostraba su confianza en que algunas de las posiciones expresadas por los grupos se pudieran "reconducir". Y dejó claro que, independientemente del resultado, tramitarán los Presupuestos y se van a "dejar la piel" en las negociaciones con todos los partidos para que "cada grupo pueda tener motivos suficientes para apoyar estas nuevas cuentas".
Además, defendió que será la Administración General quien asuma la mayor reducción del déficit público previsto en la senda de estabilidad. Así, explicó que para cumplir con lo pactado con la Unión Europea -bajar del 2,5% del PIB de este año al 2,1% en 2026- las comunidades podrán tener un déficit del 0,1%, el Ejecutivo central reducirá su déficit del 2,2% de 2025 al 1,8% el año que viene, a los ayuntamientos se les exigirá un déficit cero y a la Seguridad Social se le permitiría un 0,2%. "Creo que hay un reparto equitativo de los esfuerzos fiscales", sostuvo la ministra.
El reparto del déficit
Sin embargo, su mensaje ha caído en saco roto. "¿Cómo cuenta con aprobarla si su propuesta es exactamente la misma que el año pasado le tumbamos en este mismo hemiciclo? Si se hace lo mismo, se van a cosechar los mismos resultados", ha sentenciado el diputado de Junts Josep Maria Cruset. Tras una dura crítica a la situación económica de España, el dirigente posconvergente ha criticado que el Gobierno no haya publicado las cifras de ejecución del último presupuesto en Catalunya por ser "escandalosamente bajas". El año pasado, Miriam Nogueras ya defendió su voto en contra de la senda de estabilidad alegando la "baja ejecución presupuestaria" en Catalunya.
Además, Cruset ha criticado que el Gobierno se quede con el 2% del déficit y deje solo un 0,1% a las autonomías. En este sentido, ha dicho que, como mínimo las comunidades deberían tener "un tercio del déficit autorizado". "A no ser que cuente con aprobar los presupuestos con el PP, todo el mundo sabe que no tendrá Presupuestos. Hoy le hemos visto cuál es su intención, usted no quiere aprobar los Presupuestos, usted lo que quiere es que el PP le tumbe los Presupuestos para poder hacer así su campaña en Andalucía", le ha espetado.
Pero ha quedado claro que el PP tampoco entrará en esa ecuación. El vicesecretario general de Economía de los populares, Juan Bravo, también ha criticado que el planteamiento de Montero supone que el Gobierno se quede con la mayor parte del déficit. "Nos ha traído a debatir un objetivo de estabilidad de un Gobierno que no es estable. Hoy pretende que vengamos a darle normalidad a un Gobierno que no es normal. Por lo tanto, votaremos que no a más deuda y más impuestos", ha sentenciado. Con un tono más duro, llegando a criticar las "infinitas mierdas" en las que el Ejecutivo gasta el dinero, pero con los mismos argumentos se ha mostrado en contra el diputado de Vox José María Figaredo.
El 'sí' de sus socios
El Ejecutivo sí ha contado con el apoyo de la mayoría de sus socios, aunque todos ellos con ciertas reservas. La diputada de ERC Teresa Jordà ha dejado claro que desean negociar los Presupuestos para que se de cumplimiento de todo lo pactado, pero que aun así están en contra del reparto del déficit, asegurando que "niega una capacidad financiera que es clave para las comunidades autónomas y para los ayuntamientos". La misma crítica ha expuesto la diputada del PNV Idoia Sagastizabal que ha defendido un "diseño de objetivos que sea justo y coherentes con las competencias de cada nivel de gobierno". También han contado con el respaldo de EH Bildu, del BNG y de Coalición Canaria.
No así de los cuatro diputados de Podemos y la parlamentaria de Compromís Águeda Micó, que se han abstenido alegando que el Ejecutivo no está dando respuesta a las verdaderas necesidades de la ciudadanía.
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