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El rearme español

La Armada despliega el submarino Isaac Peral para misiones de inteligencia y disuasión en el Mediterráneo

Cincuenta y cinco tripulantes operan en este momento en un punto no desvelado el buque de combate más avanzado de España

El submarino S 81 Isaac Peral, en aguas de Cartagena.

El submarino S 81 Isaac Peral, en aguas de Cartagena. / Armada

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

En algún discreto lugar a dos días de navegación de Cartagena, el submarino S-81 Isaac Peral ya está desplegado por la Armada para una misión de vigilancia y disuasión de la OTAN, la operación aliada Noble Shield.

Defensa aporta su medio naval más moderno y sigiloso, una de sus armas más potentes, a un dispositivo crucial de la Alianza Atlántica. Este año, las circunstancias geoestratégicas convierten en clave la labor del submarino en el grupo naval permanente más meridional de la OTAN, el SNMG 2, que patrulla el Mediterráneo. Se trata no solo de mostrar potencia naval ante Rusia, también de "asegurar rutas comerciales importantísimas", explica una fuente de ese ministerio consultada por EL PERIÓDICO.

Con ese fin se integra el S-81 con otros buques aliados. Es su segundo despliegue. El primero, finalizado en noviembre de 2025, le sirvió de prueba; este, de confirmación tras lo que la Armada ha calificado de "exigente periodo de adiestramiento y alistamiento centrado en la instrucción avanzada de la dotación, evaluación de sistemas y ejecución de ejercicios tácticos de alta complejidad".

Es el estrés test al que el joven buque y su tripulación han sido sometidos antes de meterse de lleno en Noble Shield. Estar en esa misión le permite a la Armada poner a prueba también la interoperabilidad del S-81 con otras fuerzas aliadas.

Alta tecnología

En esa interoperabilidad se incluye una de las misiones que lleva a cabo el Isaac Peral, de las menos conocidas del arma submarina: obtener inteligencia de costas, obstáculos y embarcaciones, en este caso en el Mediterráneo central y oriental, donde el SNMG 2 lleva también a cabo una importante actividad de prevención contra minas.

El S 81 Isaac Peral, durante unas pruebas de Navantia en Cartagena

El S 81 Isaac Peral, durante unas pruebas de Navantia en Cartagena / Armada

Con motivo de este despliegue, la Armada ha difundido declaraciones del comandante del S-81, el capitán de corbeta Fernando Clavijo Rey-Stolle. Cuenta que el Isaac Peral aporta a la escuadra OTAN en el Mediterráneo "capacidades mejoradas de obtención de inteligencia".

Ese trabajo se hace en solitario, a veces a gran distancia, muy por delante -o también muy a popa- de la escuadra enviando al buque insignia datos precisos. Parte de la información ya no se recoge con un periscopio tradicional, sino con sistemas optrónicos que lleva incorporado el Isaac Peral. Los datos recogidos se transmiten con potentes antenas de conexión vía satélite, y, en tiempo real, con el sistema Data Link 22, que permite al submarino operar en red con los otros buques implicados en la misión.

Enseñar los dientes

Para el efecto de disuasión de una escuadra de guerra es también clave el submarino. "Para disuadir son necesarios tres factores: tener la fuerza, tener voluntad de emplear esa fuerza y que aquel al que se quiere disuadir sepa que tenemos esa voluntad, que no se va de farol", explica un alto dirigente de la Armada, buen conocedor del S-81. "El submarino participa de esa disuasión por su capacidad de ocultarse. Aquel al que se quiere disuadir no sabe desde dónde ni cuándo puede ser atacado".

Para el capitán Clavijo, la capacidad notable del submarino es "vigilar y disuadir amenazas sin ser detectado" lo cual "ayuda a prevenir conflictos antes de que se produzcan".

A bordo del S-81 van estos días 55 hombres y mujeres. La dotación ha sido sometida a una extenuante formación, parte de ella con simuladores de Navantia e Indra, los que ayudaron a la construcción del sumergible ingresando a España en el reducido club mundial de fabricantes de este tipo de buques de guerra.

Cada navegación del Isaac Peral es también una prueba personal para cada tripulante. "Vivimos y trabajamos en un espacio reducido, aislados del exterior, y eso exige confianza mutua, respeto y una gran cohesión de equipo. Sin ese equilibrio humano, la tecnología por sí sola no funciona”, ha dicho el comandante del Isaac Peral.

El grupo naval SNMG2 es una de las cuatro patas marítimas de la OTAN. Su área de despliegue es un punto sensible para la defensa de España: el flanco sur. Actualmente bajo mando francés, ese grupo marítimo aliado ha hecho en la última rotación -mandado por el contralmirante italiano Francesco Lavazzo- más de 20.000 millas de patrulla.

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