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Carlos Pollán, un candidato sin estridencias con el que Vox aspira a conquistar parte del electorado del PP

El candidato autonómico de los de Abascal recibe elogios de sus rivales, que le consideran una buena baza de la extrema derecha en la región más grande de España

Carlos Pollán, junto a Santiago Abascal.

Carlos Pollán, junto a Santiago Abascal. / Vox.

Madrid

Agilidad, flexibilidad y reflejos, muchos reflejos. Son sobre el papel, y según los manuales, las tres características físicas que debe tener un buen portero de balonmano, la posición en la que el candidato de Vox en Castilla y León, Carlos Pollán Fernández (León, 1967) practicó ese deporte durante casi una década en su juventud, mientras se licenció en Derecho y se convirtió en asesor laboral, y antes de seguir vinculado a la disciplina, primero como entrenador del filial del Ademar León, y desde 2009 como presidente del célebre club de su provincia natal. La aventura en los despachos terminó mal, muy mal, y cuatro años después tuvo que abandonar su cargo al verse abocada la institución a un concurso de acreedores por no poder hacer frente a una deuda de casi un millón de euros.

Corría 2013, y casi a la vez que este hijo de minero, separado y con dos hijos, trataba de recuperarse del gran fracaso de su vida, Santiago Abascal abandonaba el Partido Popular (PP) para fundar Vox. Más de una década después, ambos son los protagonistas principales de la campaña de la formación de la extrema derecha en Castilla y León, donde como en todos los demás comicios Abascal se implica hasta la extenuación, eclipsando casi inevitablemente al candidato autonómico.

Pollán ha sido durante la última legislatura el presidente de las Cortes de Castilla y León, fruto del acuerdo con el PP que fraguó en 2022 la primera coalición entre ambos partidos, con el ínclito Juan García-Gallardo como vicepresidente del ngobierno lideradon por Alfonso Fernández Mañueco, antes de que en 2024 Abascal rompiese unilateralmente las coaliciones con el PP. Todas las personas consultadas por EL PERIÓDICO, de formaciones distintas del arco parlamentario en Castilla y León, incluida la izquierda, coinciden en dos cosas sobre su figura. La primera, que no se parece a García-Gallardo, y la segunda, y precisamente por eso, que es un buen candidato para Vox en una región como Castilla y León, de las más envejecidas y despobladas de España.

Y una tercera consideración: que si bien, y por lo antedicho, puede ser un problema para Mañueco en la votación del día 15, para el escenario posterior de pacto, y quien sabe si de nuevo de coalición, será un perfil menos problemático para el presidente de la Junta. "Si les ves juntos, hablando, parece que son dos dirigentes del PP", comentaba hace no mucho, durante las semanas de precampaña, un miembro del equipo de Mañueco. "Bueno, en realidad casi parecen papeles cambiados, Mañueco encaja más en Vox y Pollán no desentonaría en el PP", comenta con malicia un procurador socialista, mientras que otro diputado autonómico que no es de la derecha comenta: "Cubre un perfil de persona mayor, de orden, institucional... y frente a Mañueco eso es una baza, a poco que rasque votos entre los mayores de 65 años, eso puede ser duro para el PP". Todo ello partiendo de la base de que entre los votantes más jóvenes el arrastre de la marca de Vox, y de su líder nacional, es más que suficiente para obtener un muy buen resultado en esa franja del electorado. Pollán, en síntesis, se presenta como un candidato de Vox sin las estridencias del pasado.

Sonadas polémicas en las Cortes

Pese a todo ello, Pollán no ha sido ajeno a polémicas en una legislatura turbulenta, algunas vinculadas a las posiciones más duras de su partido. Acabó con los guiños que tradicionalmente se hacían en la cámara anualmente al colectivo LGTBI e incluso tuvo un enfrentamiento con el PSOE cuando los socialistas sacaron una bandera arcoíris que pidió retirar, amenazando incluso con recurrir a los servicios de seguridad. Y en otra ocasión, la oposición le reprochó que en el minuto de silencio por una mujer asesinada en la región no se refiriera a ello como un caso de violencia de género. Aunque eso mismo pone más en valor la buena consideración que ha terminado recabando de algunos procuradores de la oposición, pese a las discrepancias y desencuentros.

Otro sonado episodio de su presidencia de las Cortes, nada más iniciarse en 2022, fue cuando por error la derecha votó a favor de unas enmiendas del PSOE a los Presupuestos. Pollán trató de enmendar el error convocando un receso, lo que provocó las airadas protestas de la oposición en medio de un gran caos en la Cámara. Finalmente, aquellas primeras cuentas del Gobierno de Mañueco nacieron con ese pecado original, que afectaba a varias cuestiones tributarias. Su agilidad, su flexibilidad y sobre todo sus reflejos se pusieron a prueba aquella tarde, como ahora se están poniendo a prueba en la campaña, antes de la gran cita de su carrera política, las elecciones del día 15, donde no en vano tiene el reto de superar un resultado de su partido que ya fue muy bueno hace cuatro años, con el 17% de los votos.

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