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La relación con Venezuela

El Rey sí felicitó a Maria Corina Machado por el Nobel de la Paz: le mandó una “carta privada” al ver el silencio del Gobierno

Felipe VI envió una misiva a la opositora venezolana tras saberse que había ganado el galardón por su “incansable trabajo” en favor de los derechos del pueblo suramericano

El Monarca se reunió con la política en el exilio en marzo en Chile aprovechando su asistencia a la toma de posesión del nuevo presidente

Felipe VI y María Corina Machado, el 11 de marzo en Santiago de Chile, donde los dos asistieron a la toma de posesión del nuevo presidente.

Felipe VI y María Corina Machado, el 11 de marzo en Santiago de Chile, donde los dos asistieron a la toma de posesión del nuevo presidente. / CASA DE SM EL REY

Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid

El gesto no fue público, pero existió. Felipe VI sí felicitó a la dirigente venezolana María Corina Machado tras la concesión del Nobel de la Paz, el 10 de octubre del año pasado. Lo hizo mediante una “carta privada”, confirman este viernes fuentes de la Zarzuela, que se envió en un momento en el que el silencio del Gobierno español comenzaba a adquirir un peso político evidente. La iniciativa del Monarca se produjo en un terreno delicado. La política exterior es competencia del Ejecutivo y la jefatura del Estado debe actuar alineada con esa dirección. Pero, en esa coyuntura, el Rey optó por un gesto discreto que evitara el vacío.

La distinción del comité noruego del Nobel, que reconocía el “incansable trabajo” de la dirigente venezolana en favor de los derechos del pueblo de su país, abrió en España un frente político inmediato. Mientras la oposición (sobre todo PP y Vox) se apresuraba a celebrar el premio, el Ejecutivo de coalición evitaba pronunciarse.

Los precedentes

La ausencia de un mensaje de la Zarzuela se intentó justificar con que no era una práctica habitual con premiados extranjeros, pero contrastaba con con precedentes en los que la Corona sí había trasladado felicitaciones a galardonados de fuera, como ocurrió con el presidente estadounidense Barack Obama (2009) y el dirigente colombiano Juan Manuel Santos (2016), lo que debilitó el argumento inicial de la jefatura del Estado. El 13 de octubre, Santiago Abascal, líder de Vox, lamentó que el Rey no felicitara a la política venezolana y acusó al Gobierno de “secuestrar” la Corona. 

La solución del jefe de Estado en este asunto fue intermedia: una misiva de carácter reservado que permitía al Rey expresar reconocimiento sin desbordar el marco institucional. La insistencia en el carácter “privado” no es menor. Responde a la necesidad de subrayar que no se trató de un posicionamiento político explícito, sino de un gesto acotado dentro de los márgenes que permite la arquitectura constitucional. La Zarzuela no ha concretado la fecha de la "carta privada".

Meses después, cuando el contexto lo permitió, ese contacto se trasladó al plano presencial. En marzo, durante su viaje a Chile para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente, José Antonio Kast, Felipe VI mantuvo un encuentro con Machado. La reunión, que no había sido anunciada previamente y que contó con el visto bueno del Ministerio de Exteriores español, contribuyó a rebajar la tensión acumulada en torno a su figura y a la posición española respecto a Venezuela.

La visita a España

La visita de la opositora a España esta semana ha reactivado el debate. Machado, que recibirá una distinción de la Comunidad de Madrid este sábado, ha sido acogida por Alberto Núñez Feijóo el viernes en la sede de Génova, donde el líder del PP ha cargado contra el Ejecutivo: “El sitio de España es con la libertad, con luz y taquígrafos, y no con la dictadura escondida en el aeropuerto de Barajas”. El episodio al que alude —el encuentro en 2020 entre la actual presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, y el exministro socialista y encarcelado José Luis Ábalos— sigue funcionando como símbolo del choque político en torno a Venezuela.

Desde el Gobierno, Pedro Sánchez ha defendido su posición en una comparecencia en Barcelona junto al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, asegurando que “las puertas del palacio de la Moncloa están abiertas” no solo a María Corina Machado sino también a los líderes de la oposición venezolana, en referencia a Edmundo González, el candidato que ganó las elecciones, y al que España dio asilo, y al resto de opositores a Maduro que se han ido asentando en España en los últimos años. Es el principal argumento que ha esgrimido para demostrar su compromiso con los derechos humanos en ese país. 

Como Cuba o Marruecos, Venezuela se ha consolidado como un eje de confrontación interna en la política española desde hace décadas. En ese contexto, cualquier gesto —o su ausencia— adquiere una dimensión que trasciende la diplomacia.

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