Elecciones autonómicas
Moreno consolida un perfil alternativo al de Ayuso dentro del PP a la espera de revalidar su mayoría absoluta en Andalucía
Con una mayoría absoluta consolidada, el candidato popular a la reelección aspira a revalidar su presidencia y mantener su influencia en el centroderecha español

El presidente del PP andaluz y candidato a la reelección, Juanma Moreno, interviene en un acto de campaña en la capital gaditana. A 13 de mayo de 2026 en Cádiz, (Andalucía, España) / Francisco J. Olmo - Europa Press
Juan Manuel Moreno Bonilla culmina este viernes su cuarta campaña electoral como líder del Partido Popular (PP) de Andalucía convertido ya en uno de los dirigentes políticos más relevantes del centroderecha en España y, al mismo tiempo, en toda una alternativa dentro de ese espacio al otro gran liderazgo autonómico del PP, el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Moreno llegó en 2014 a la presidencia de los populares andaluces. Se encontró con una formación golpeada aún por lo ocurrido dos años antes, cuando en las elecciones autonómicas de 2012 parecía haber llegado su oportunidad, con Javier Arenas como líder, pero aun ganando las elecciones, a los populares se les volvieron a cerrar las puertas del Palacio de San Telmo, ocupado entonces y durante varios años más por la socialista Susana Díaz. Al año siguiente Moreno debutó como candidato y perdió frente a ella, pero ya en 2018, y mediante una coalición con Ciudadanos apoyada desde fuera por Vox, que por primera vez entraba en un parlamento, acabó con la larga hegemonía del PSOE para iniciar su etapa en la presidencia de la Junta, en la que desde 2022 goza de una mayoría absoluta que el domingo aspira a revalidar.
El presidente andaluz, un malagueño nacido en Barcelona en 1970 como consecuencia del trabajo de su padre, ya fallecido, que se desempeñó como delineante industrial en la Hispano Olivetti y en la Seat, cuenta entre sus amigos personales a Alberto Núñez Feijóo, el tercer presidente del PP con el que ha cohabitado, después de Mariano Rajoy y Pablo Casado. Su lealtad al actual jefe de filas parece así fuera de toda duda, como también su influencia en la dirección nacional, donde despuntan desde 2022, en medio de una cúpula plagada por razones obvias de gallegos, dos andaluces a los que tuvo bajo su mando como consejeros de su primer gobierno autonómico, el vicesecretario de Hacienda, Juan Bravo, y el de Política Autonómica, Elías Bendodo. Del PP madrileño, en cambio, no hay una presencia equivalente en la dirección nacional. En cualquier caso, si Feijóo fracasase el año que viene en su segundo asalto a la Moncloa, todas las miradas no tardarían en posarse en el presidente andaluz y en Ayuso.
Un líder con voz propia
Llegado ese momento, y sin descartar naturalmente otras sorpresas, Moreno y Ayuso, que sin tener un gran vínculo han mantenido unas relaciones políticamente cordiales estos últimos años, aparecerían como los señalados para dar el salto a la política nacional. Y naturalmente no sería baladí en qué situación llegasen. Ambos gozan de la mentada mayoría absoluta que les permite, al contrario que la mayoría de sus homólogos y compañeros de filas, los barones autonómicos del PP, no depender de Vox. Pero ni Moreno la tiene garantizada este próximo domingo ni tampoco Ayuso dentro de un año, cuando se celebren las elecciones municipales y autonómicas en la mayoría de las regiones de España el último domingo de mayo.
El presidente andaluz, que a partir del lunes ejercerá su cargo en funciones a la espera de otra investidura, habla con una voz matizadamente distinta a Ayuso, y también a Vox, en muchas materias, algunas de ellas fruto de su propia experiencia como dirigente político. Antes de convertirse en el líder del PP andaluz, se desempeñó como secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad entre 2011 y 2014, durante el primer Gobierno de Rajoy, el último con mayoría absoluta de la democracia. Unas materias en las que previamente se había curtido, y desarrollado una sensibilidad particular, en su etapa como diputado en las Cortes por Málaga.
Moreno habla también con voz propia en materia migratoria, como ha quedado de manifiesto incluso en la última semana de campaña, en la que, sin desmarcarse del todo de la posición del PP, muy severa contra el plan de regularización del Gobierno de Pedro Sánchez, sí ha abogado por algún tipo de regularización para quienes residen de manera irregular en España.
Con 56 años recién cumplidos, y a la espera de lo que determine el domingo el veredicto de las urnas, nadie puede vaticinar su futuro político, pero podría no terminar en la Junta de Andalucía.
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