Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Relación institucional

Del recibimiento a la despedida: el Rey y el Papa exhiben sintonía frente a la polarización

La familia real ha acompañado al Pontífice en los principales actos de una gira que ha reforzado el perfil institucional de la Corona en plena convulsión política

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid

Desde que León XIV puso un pie en Madrid el pasado sábado hasta que este viernes abandonó España desde Tenerife, en una salida un tanto agitada, la visita apostólica ha dejado una imagen difícil de ignorar: la de un Papa y un Rey que, desde instituciones muy distintas, insisten en un mismo mensaje de fondo. La defensa de la concordia, el diálogo y la convivencia frente a una polarización que ambos consideran uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.

El Papa León XIV en la Sagrada Familia. Misa en conmemoración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí y bendición de la torre de Jesucristo . En la foto, El Rey Felipe y la reina Letizia . Barcelona, 10 de junio de 2026. Fotografía de Ferran Nadeu

El Papa León XIV y los Reyes, el miércoles, durante la misa en la Sagrada Familia. / Ferran Nadeu / EPC

León XIV llegó a España dispuesto a ejercer desde el primer minuto el liderazgo moral que se le presupone al jefe de la Iglesia católica. Y eligió hacerlo precisamente en el Palacio Real, ante las principales autoridades del Estado. Allí, en su primer discurso en suelo español, advirtió contra los “enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”. Llamó a abandonar “las armas y los muros”, a rechazar el odio, a apostar por el diálogo y la reconciliación y a asumir las diferencias no como una amenaza sino como una oportunidad para “avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”. Dos días más tarde volvió a hacerlo también en el Congreso ante diputados y senadores, los cuales, si alguna vez denuncian la polarización, lo hacen señalando a sus contrincantes, nunca haciendo autocrítica.

Es fácil encontrar mensajes en el mismo sentido en las intervenciones que Felipe VI ha venido pronunciando durante los últimos años. El Rey ha convertido la defensa de la convivencia política y social en una de las constantes de su reinado ya desde el 'procés' independentista, que llegó a su punto culminante en 2017, y hasta sus últimas intervenciones más importantes a nivel institucional, como los Premios Princesa de Asturias de 2024 y el último mensaje de Nochebuena. En Oviedo alertó sobre los "graves riesgos” de la polarización y de “la negación del otro”. La pasada Navidad apeló a la responsabilidad de cada ciudadano para preservar la "convivencia democrática" y no polarizar.

La Reina Sofía saluda al Papa León XIV a su llegada a la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena, en la Catedral de Santa María de la Almudena, a 8 de junio de 2026, en Madrid (España). Tras el rezo ante la patrona, el Papa ha depositado a sus pies la Rosa de Oro, un reconocimiento personal y excepcional con el que los Pontífices honran imágenes de Vírgenes. 08 JUNIO 2026;POOL;PAPA;LEÓN XIV;MADRID;CATEDRAL;ALMUDENA;ESPAÑA;ORACIÓN A. Pérez Meca/Europa Press/Pool 08/06/2026. Papa León XIV;Reina Sofía;A. Pérez Meca/Europa Press/Pool

La reina Sofía saluda al Papa León XIV, el lunes, a su llegada a la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena, en Madrid. / A. Pérez Meca/ Europa Press

La visita de León XIV ha permitido visualizar esa sintonía en un momento especialmente delicado para la política española. Mientras Gobierno y oposición continúan atrapados en una dinámica de confrontación permanente y la actualidad política sigue dominada por la crispación, el Papa y el Rey han proyectado durante toda la semana una imagen institucional construida sobre conceptos poco frecuentes en el debate público actual: diálogo, entendimiento, cohesión y respeto al diferente.

El Rey ha convertido la defensa de la convivencia política y social en una de las constantes de su reinado

La Zarzuela también ha querido subrayar la importancia de la visita con un despliegue institucional poco habitual. La familia real ha acompañado al Pontífice en prácticamente todos los momentos relevantes de su estancia en España. Los Reyes fueron los encargados de recibirlo a su llegada al aeropuerto de Barajas. Apenas una hora después, Felipe VI y la reina Letizia volvieron a ejercer de anfitriones en el Palacio Real, esta vez junto a la princesa Leonor y la infanta Sofía. Al día siguiente, toda la familia asistió a la multitudinaria misa celebrada en la plaza de Cibeles.

La presencia de la Corona continuó durante el resto de la semana. La reina Sofía participó en la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena y también mantuvo un "encuentro privado" con el Pontífice al que asistieron también sus hijas, Cristina y Elena, y algunos de sus nietos. Los Reyes acompañaron después al Papa en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Y, pese a lo previsto en un inicio, Felipe VI se encargó de encabezar la despedida en el aeropuerto de Tenerife Norte, algo que en un principio, cuando a principios de mayo la Zarzuela anunció el calendario, iba a hacer la reina Sofía.

La inmigración

La decisión resultó especialmente significativa. Canarias fue precisamente la etapa más delicada del viaje desde el punto de vista político. Allí, León XIV abordó uno de los asuntos más sensibles de la agenda española y europea: la inmigración. También uno de los más incómodos para determinadas fuerzas políticas como Vox y PP, que en las autonomías donde gobiernan juntos están pactando medidas que van contra los inmigrantes impulsados por su nuevo mantra de "prioridad nacional". Sin embargo, pese a esta circunstancia y aunque Vox había hecho llegar a la Zarzuela que le preocupaba que Pedro Sánchez utilizara este viaje "para blanquearse él y blanquear sobre todo el proceso de regularización", el Rey optó por asumir hasta el final el papel de anfitrión de la visita apostólica.

La despedida de León XIV coincidió, además, con una jornada difícilmente mejorable para ilustrar el estado de la política española. Mientras el Papa abandonaba Tenerife después de una semana reclamando diálogo y reconciliación, Madrid amanecía pendiente de las anotaciones de Leire Díez y de las joyas atribuidas a José Luis Rodríguez Zapatero. Entre agendas bajo sospecha y collares millonarios, los mensajes sobre convivencia pronunciados durante estos siete días por el Pontífice y por Felipe VI adquieren una dimensión casi pedagógica.

Suscríbete para seguir leyendo

Fuente: El Periódico

Tracking Pixel Contents